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jueves, 26 de enero de 2017

Entrada 36 - 26/1/17

Alguna vez pensé que sería un hombre y un hombre importante, que usaría un traje, una corbata y en mi mano un portafolio. Creí todas las palabras de mis Padres e intente hacer las cosas bien, aún en esos momentos difíciles donde las lágrimas corren por las mejillas e imagine que los días duros en algún momento se irían e incluso ahora mismo lo sigo pensando.

No recuerdo mucho de cuando fui chico, tal vez jugué mucho con mis amigos, tal vez tuve muchos juguetes, tal vez mi Madre me sonrío muchas veces y mi Padre me cargo en sus brazos, sin embargo en mis recuerdos vagos esta una pelota de colores que veía desde el coche, un perro blanco grande y un gato pardo que  siempre se acercaba a mi cuando estaba en la esquina llorando; recuerdo mi casa pintada de un color rojizo, las siestas en la cama de mi abuela y la vez que me dio varicela. En mi mente están esos platos de arroz interminables que Mamá me hacía comer, la camioneta blanca de Papá, los gritos de mi Abue cuando me portaba mal y me encantaría recordar mucho más. A veces veo las fotos de esa época y me parecen tan extrañas, como si no fuera yo, no obstante sé que es mi historia  y es mejor tener una imagen que olvidar lo que fui porque si lo hiciese nunca podría saber quién soy.

Durante mi vida siempre quise hacer muchas cosas,  era el clásico niño que quería ser Medico, Astrónomo, hasta Chofer; lo curioso es que a la fecha aún no se manejar bien. Cuando creces un poco las cosas cambian, dejas de preocuparte por el ser y te enrollas como un caracol, el contexto se vuelve extraño, inentendible para ti; la evasión se convierte en aquello  que te permite vivir y la idea de ser diferente me embriago el corazón. ¿Por qué estudiar donde todos estudian? ¿Por qué mirar el mundo sólo de una forma? ¿Por qué me sentía y siendo franco, por qué hoy me siento tan solo? Las cosas se vuelcan contra ti de forma catastral  y lo único que quieres es escapar cuando  ya no hay referencias. Las busque, lo juro, pero nadie se me hacía tan especial para imitarlo, entonces decidí hacer un propio camino, confíe en que podría y sabía que era bueno, pero a la distancia me pregunto si realmente lo fue.

Una tarde, en ese andar tuve una esperanza que alimente por años, me sentía poderoso, lamentablemente me engañe, siempre tuve un conflicto, no podía ser eso que anhelaba cuando yo sabía que era distinto; así que un día bote todo, recogí mi ropa, me lleve mi cama y abrí el armario. La vida comenzó y no me importo cometer errores, era feliz, supe que podía amar, que aun siendo dañado sabía perdonar; no niego, llore muchas veces pero otras reí, me divertí, conocí tanto, era un aventurero que no importaba como viajar, ni en donde dormir. Aprendí a escribir mis pensamientos de una forma intima, con el corazón, sin importar quien lee mis líneas, quería descubrir en mis sentimientos quien era yo.

Ahora es diferente, uno se vuelve adulto, dejas de ser idealista, piensas que es demasiado tarde para muchas cosas; y una noche como hoy, cuando viajas en la ciudad  y miras a las personas, tocas tu alma  como si fuera la última vez y no tuve opción, voltee a mi pasado, y me sentí  tan melancólico y  gozoso, comprendí que mi crisis no era  por lo que deje de hacer, es porque había perdido el sentido, me había convertido en un autómata que dejo de maravillarse por todo; no mentiré hay momentos donde los problemas me sobrepasan, donde desearía tener el valor para quitarme la vida, pero esta noche no; tome mis manos y deje que mi espíritu hablara, que curara mis heridas y me diera la oportunidad de volver a sentir la tinta para poder decirme a mí mismo GRACIAS. 

Autor: Víctor López Pelcastre 

jueves, 30 de junio de 2016

El Destino


Es jueves, son las 8  y media de la noche, bajo de un taxi cerca de la Zona Rosa, es una noche como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una sola pieza, zapatillas negras de tacón alto  y el viento sopla sobre mi rostro  y juega con mi pelo largo. Camino sin ningún rumbo, tal vez a cualquier bar, no importa lo que tome nada me hará olvidar, no traigo ni un centavo pero lo que me interesa es buscar quien pagara.

            Un hombre blanco, robusto, de edad madura, se acerca y me pregunta -¿De qué huyes?- Realmente no me importa lo que diga, cualquier cosa que respondiera se escucharía mal, así que dije sinceramente - del dolor y la vergüenza -, entonces el hombre me dijo - ¿Me dejas acompañarte? - A lo que simplemente di un sí como respuesta. Nos acercamos a la barra él pidió un vodka, yo un coñac; Chocamos las copas y brindamos por la caída de la alegría, por la falta de la paz y por nuestra muerte que algún día ha de llegar. De repente sentí su mirada, me observaba con detalle, me miro a los ojos y dijo – Soy Arturo – y yo le sonreí coquetamente.

Después de tomar varias copas nuestro inconsciente empezaba a salir; nunca me han gustado los hombres maduros pero esté tenia algo especial. Arturo me tomo de la mano y me la acaricio con una ternura maternal, no sé  si la sensación me satisfacio o me asusto, no quería lastimarlo; pues he aprendido en la vida a no deber de amar  y que el único ser confiable es la soledad. Pense entonces: tal vez quiere jugar, pero ¿A qué? Era la pregunta y la respuesta surgió de la voz de él. – Creo que todos los hombres tienen un secreto que nadie conocerá jamas, ni tu esposa, ni tus hijos, ni tu amante, ni tu confesor. Nadie lo sabrá ¿Quieres conocer el mío? – No sabia que decir, sólo sé que ahora puedo ser el cómplice de sus locuras o su ejecutor.

Jugar y después matar, ese había sido mi lema, prefiero torturar a un individuo antes de suicidarme. Era el momento de decidir, quizá por locura o curiosidad, de mi boca salió un si y la puerta se abrió sin saber que lo que pasaría después de ese momento marcaría nuestras vidas. Temeroso Arturo pero seguro de lo que iba a decir comenzó  su relato.

-“Nunca tomes demasiado serio la vida terrestre, pues de ninguna manera saldrás de esta vida con vida” (Hubbard) Vivo un mundo de terror interno donde el hombre que ves no es más que un niño con  miedo, harto de  escapar de mi identidad, mostrando a todos una mascara de hombre, es decir, comportarme como un heterosexual, acostándome con mi esposa todas las noches y simular que me gusta, fingir con mi compañeros acerca de lo que pienso de la belleza femenina, reprimir el voltear a ver a un jovencito guapo para no dar motivos de  que sospechar y busco amantes en bares o en Internet para satisfacer mi  necesidad sexual. Día a día me pregunto si la opción fundamental que tome fue la correcta, quizá me equivoque y ahora estoy pagando las consecuencias; una vida solitaria, sin nadie con quien contar, escondiéndome siempre,  tal vez lo peor es que ahora quiero gritar que soy homosexual, pero es demasiado tarde.-

Esa noche, ese lugar, imaginaba la existencia de Arturo, pero no me compadecí de él, por lo regular las confesiones de un adulto tienen como fin conseguir algo, pero yo no estaba dispuesto a ceder, creo que he ennegrado bastante mi alma y ya no deseo obscurecerla más. Arturo me pregunto - ¿Qué piensas de lo que  te dije?, ¿Me entiendes? – En ese momento recordé todo lo  que he pasado en mi vida, las penas y las alegrías, el odio y el temor...  Sólo le conteste: Que difícil ha de ser vivir así...  y me quede callado un momento.

Arturo sabía lo que pensaba, Arturo sabia de mi deseo y Arturo sabia quien era yo.

El clímax del juego llego, me tomo de la cintura  y me acerco a él,  me susurro las palabras “me gustas”, no se porque lo deje acercarse a mí, me imagine muchas cosas que podían suceder, y entonces fue cuando paso lo que esperaba, Arturo propuso irnos de aquel lugar, mi corazón empezó a palpitar rápido y me puse nervioso – no temas si no quieres solo dime – menciono Arturo, yo deseaba de nuevo sentir, tal vez eso me haría  olvidar y accedí... vamos pues... así que salimos de aquel lugar, la noche era tranquila, el pido al valet parkin su auto, un clásico azul marino y pregunto – ¿A donde te gustaría ir? – Vaya cualquier lado era bueno, pero se me ocurrió decir: tú elige por mi no hay problema; entonces salimos sin ningún rumbo específico.

Mientras íbamos de camino él me tomo la pierna y me la acariciaba de la ingle a la rodilla, la reacción fue predecible, me empece a excitar de pronto un semáforo en rojo, una mirada y un beso, ambos sabíamos lo que sucedería.

Circulábamos por Insurgentes  y la pasión empezaba a surgir, yo acerque mis manos a su miembro y un pequeño gemido se escucho, lo toque, tenia unas piernas muy lindas, su pene estaba excitado  y  apretaba su cuerpo con desesperación; empece a  desabrochar su cinturón, y posteriormente le baje la bragueta de su  pantalón negro, y pude apreciar un boxer azul cielo que dejaba entre ver  la grande erección de Arturo. Le pedí de favor que sé levantar un poco del asiento para bajarle la ropa a las rodillas, y fue  cuando vi su piel blanca y sus vellos güeros, tenía un pene grande  y lo empece a masturbar un poco. Con toda intención acerque mi rostro a él, le di un beso y lo lamí hasta dejarlo humectado, solo faltaba un paso y era tomarlo con mi mano e introducirlo a mi boca... ¡un enfrenon! Arturo iba chocar, me golpee la cabeza con el volante y la sangre empezó a salir, un mareo  y después perdí el conocimiento.

            El hombre busca el placer pero el placer no esta hecho para el hombre, esta hecho para la supervivencia y  para la agonía. (Freud) Siempre he buscado algo, pero no sé que es. En las noches de soledad encuentro miles de diablos sedientos de carne, en las mañanas ángeles desnudos rondan por mi alcoba  y en las tardes los hombres buscan a quien  devorar. Me he cansado de mirar alrededor  y descubrir nada. No tengo ni idea que sucedió anoche, solo he despertado en una banqueta... es tarde.

            Que pensar de un tipo que te abandona en un momento en el cual tu vida esta en peligro ¿Qué es un desgraciado? Eso ya no importa  debo de seguir con mi vida. He llegado a mi casa, abro la puerta del baño y me preparo para darme una ducha, quitarme el maquillaje y la peluca, guardar el vestido y los tacones en el closet, eso significa que debo  volver a ser el tipo  bien portado de la sociedad, aceptar las condiciones impuestas y tener una vida mediocre y sin sentido. El trabajo me espera me pongo el traje gris la camisa blanca y la corbata negra; muchos pensaran que el bendolete que trae mi cabeza  sucedió en un accidente cosa que no negare, pero ocultare los  pormenores, mi novia vendrá hoy por la noche con ganas de follar un rato cuando mi alma una vez mas esta desecha, no hay cariño  ni una palabra de aliento, al contrario habrá sudor y gemidos  y nuestros corazones manchados por la lujuria. La existencia es como una lepra pero en vez de que tu carne caiga al suelo, cae tu dignidad. Camino; laboro, como, duermo pero no me siento libre, en mi  hay una lucha interna entre ser  él yo ideal y él yo real, sin embargo debo entender que no hay mas que yo.


            Es jueves, son las 8  y media de la noche, bajo de un taxi cerca de la Zona Rosa, es una noche como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una sola pieza, zapatillas negras de tacón alto  y el viento sopla sobre mi rostro  y juega con mi pelo largo, he pensado en entrar a un bar beber unas copas y esperar a ver que pasara. ¿A quien lastimare hoy?, ¿Quién me maltratara a mí?...  ¡Basta! 

Autor: Víctor López Pelcastre

martes, 24 de mayo de 2016

Entrada 35 – 24/5/16

Tal vez después de tanto pensar me he perdido entre muchas ideas, quizá he vivido con tantas imágenes en mi cabeza que jerarquizarlas sería casi absurdo. Es curioso ver como las metas cambian y mientras más viejo eres la perspectiva de vida gira, los ideales no permanecen y pienso que nos convertimos en aquello que odiamos y contra eso que luchamos todo el tiempo. La energía  que desbordaban nuestros cuerpos junto con todas esas voces que no cesaban y exigían algo más que justicia se han ido apagando. Las obligaciones sociales nos encasillan en una vida laboral de la cual no podemos escapar, los gastos básicos y el sustento de la familia se convierte  en nuestras verdaderas preocupaciones. El trabajo es escaso y el dinero ya no rinde como antes y creo que terminamos cansados de seguir adelante pero no podemos rendirnos, los hijos esperan no sólo el cariño que un Padre puede darles, confían en su protección y ponen su vida bajo su cuidado; ¿Cómo fallarles? Sé que a veces ya no hay fuerzas y no es que no tengamos un cuerpo que soporte, más bien es nuestra mente fastidiada de lo mismo y de todo lo que implique rutina; quieres tu vida de regreso aunque sea un momento pero ya no quieres masticar la realidad y piensas en decir basta, sin embargo el banco y el casero no espera y terminan por quedarse con nuestros pesos.

Huir podría ser una excelente solución y dejar que las cosas tomen sentido sin  que importe el cómo o el cuándo. La verdad es que la visión se me ha vuelto tan nihilista que mi propio juicio se sustenta con mondadientes y es tan voluble que carece de cualquier marco referencial. No tengo miedo de enfrentar el futuro, pero no quiero ser un protagonista en mi propia vida, no necesito ser alguien más, ni siquiera yo mismo. Deseo simplemente  seguir caminando por esa calle que me ha de llevarme a casa al  final del día, cargar energías  frente al televisor y recostarme junto a mi mejor amiga “La soledad”.

Me pregunto sí puedo esperar algo y cuestiono la suerte que me toco, no sé si tenga un destino que no se puede cambiar o sólo tome malas decisiones. Comprendí que la inteligencia no está en el nivel de conocimientos, ni en la experiencia que uno tenga, aquí sólo vale la habilidad para acertar en la vida; pero cuando eres un niño o un joven de clase media no te enseñan a ganar, las culpas y carencias de tus Padres se pagan con regalos por hacer nada y se crece con una falsa expectativa moral. Elegir se vuelve como un juego de dados donde lo que salga es bueno y entonces cumples 25 años y después 10 más y nuestra vida sigue igual, pensamos en planes interminables para mejorar,  es más, damos el paso siguiente y creamos en nuestra mente los procesos que han de llevarnos al éxito… Mentiras! Quien diga que tiene la vida asegurada se olvida que vivimos de prestado y que cualquier estupidez humana puede matarnos y aun siendo conscientes de ello no importa, buscamos nuestro suicidio en medio de todo y lo peor es que somos tan cobardes que nuestro instinto nos lleva a vivir. Quién sabe tal vez sí hoy muriera todo estaría mejor.

En fin,  cada perspectiva es diferente, imagino que en algún punto de este planeta  existen más de dos que experimentan la congoja y se hunden en sus adentros sin encontrar respuestas. La existencia no necesita refutación cuando las contradicciones son parte de nuestra naturaleza, sólo basta tener un poco de paciencia, el mundo es contingente y como se ve, no creo que algo mejore, pero sí sé  una cosa: No puedes pararte; mientras estés vivo no debes detenerte y aunque vivamos solos o nos sintamos solos, hay alguien que nos espera; sé que eso no cambiará tu vida, no la hará mejor, pero tu si podrás hacer de su vida algo mejor.

Autor Victor López Pelcastre

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Entrada 34 – 23/12/15

Las palabras se pierden entre la inmensidad de tantas formas, los pensamientos infinitos de las mentes no pueden lograr encontrarse de ningún modo y terminan por fallecer ante la falta de comprensión. A veces imagino todo como si fueran signos  de interrogación que se preguntan más por sí mismos que por la pregunta que encierran dentro y sólo puedo tener en mi mente frases icónicas  que no me permiten distinguir entre la realidad  y la fantasía  que encierro en mi vida; sin embargo sé que no soy el único con historias nocturnas que nadie escucha y descubro un mundo  donde  tantos hombres como yo están implorando romper el silencio de su soledad y buscan una víctima a quien relatar un pasado irresuelto cubierto con mentiras de éxito y de ego.

¿Qué piensas, qué esperas del otro y que ansias encontrar en tu voz interna?  Muchos sufren por la incertidumbre que enmarca el futuro y declinan  sus expectativas quedándose en un conformismo que  se vuelve su modo de vida. Los mares interminables de desesperación ante los problemas cotidianos sobrepasan su capacidad de razonamiento terminando así en una crónica depresión. Los hombres añoran las grandes batallas que nunca pelearon y presumen sus coronas baratas de victoria ante todos. Creer nuestras mentiras es un simple requerimiento para poder vivir de una manera digna ante una sociedad que no sabe ser misericordiosa con la mayoría. En fin, no es el trabajo ni la posición que tengas, no son tus bienes ni tus autos, no es el éxito que tuviste o que tienen tus hijos, es tu miseria y tu capacidad para aceptarla y entenderla lo que te hace ser humano.  

¿Puedo?  No lo sé. Miro a mi alrededor y me encuentro situado en un universo de melancolías y carencias afectivas donde el amor se convertido en el deseo inocuo que se busca como meta en ultimo termino, sin darse cuenta que el amor se ha transformado en una herramienta de uso desechable y mediático para  lograr objetivos. No niego la pureza del sentimiento pero niego la naturaleza del hombre por captarlo  y sentirlo sin confundirlo hasta el punto de llegar a  una codependencia u obsesión, y así todos sufren, todos lloran y se lastiman a sí mismos. Se inventan corazones con frases que sólo expresan la necesidad de pertenencia a alguien o algo y  se justifican diciendo que “Todo es soportable por amor” … Y rostros por doquier, el internet está lleno de sitios de citas  que  terminan por ser páginas de cruising donde el sexo en todas su formas es el fin, el afecto ahora se volvió un texting interminable entre personas anónimas que hacen juramentos motivados visceralmente  y que jamás se conocerán;  pese a esto nada importa, todo se convierte en un juego que calma nuestras emociones por unos minutos para engañarnos y decir:  “Estoy bien!”

Todo sigue y nos esforzamos por ser alguien y tener algo pero “resulta tan extraño que todos los viejos trucos para tener éxito como la educación, una amplia base de habilidades, las capacidades aritméticas y lógicas, etc. ya no sean garantía de nada.  Imaginemos que habitamos un mundo sin historia, ni ideología, ingresemos en un halo de paranoia, gritemos  desesperadamente y entremos en pánico porqué nada es lo que parece y lo que parece es peor de lo que se cree.  La vida tiene más sentido sí atas una bomba a tu cuerpo y la haces explotar en una plaza pública llena de gente o INSERTE AQUÍ ALGO MAS ATERRADOR ____________________________________.


Autor: Victor López Pelcastre.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Entrada 33 - 12/11/15

Donde podríamos dejar los sentimientos para que no nos hicieran daño? A veces pienso en la posibilidad de poder vivir sin la necesidad de cubrir los vacíos que experimento en la noche; la televisión por más que quiera ser mi amiga y compañera no me es suficiente, en ocasiones sólo quiero un poco de ruido para sentir que no estoy solo.  Si, el tiempo pasa y cada vez es peor, un cigarro se convierte en cinco minutos de melancolía y hace que me pregunte en las cosas que he tenido, todas esas oportunidades que tocaron a mi puerta y me ofrecían la felicidad, esos intentos desesperados  por tener un poco de amor y esas confusas discusiones con el destino que me llevaron a la indeterminación sin poder decidir nada. Ahora se ve un futuro sin esperanza, donde lo que queda son la agonía de los años, de las posibilidades que se fueron y un deseo que no acaba por convertirse en realidad. Me cuestiono tantas cosas pero sé que sólo las preguntas de mi corazón valen la pena; Dónde quedo el amor? … Sus reclamos, su llanto; cada palpitación tan absurda  y sin fe que me llena de culpa por no poder tomar en mis manos ninguna opción. 

Treinta y cinco años que no prometen nada, el sentido que nunca existió  y no comprendo cómo pretendo vivir con la perspectiva vacía y la cara llena de mentiras; el tiempo de morir se pasó, ya no puedo ser parte de la generación de los 27 y unirme a Kurt Cobain o Jim Morrison en un suicidio simbólico… es tan dramático; pienso que quitarse la vida a esta edad es tan patético como el hecho de que no tengo hijos y que jamás me case, ni mucho menos tuve un divorcio. Las pasiones que enmascare de amor durante mi vida no fueron fructíferas, simplemente espejismos de una idea y de  mi egoísmo, nunca tuve la capacidad de compartirme y dejar que el otro me descubriera; mi cabeza estaba llena de miedos y de contradicciones morales, frustraciones por no lograr mis objetivos y berrinches sin fundamento, quería el juguete y no deseaba compartirlo, era como ese clásico pensamiento machista donde la infidelidad era el pan de cada día, te acostumbras a ello y  es tan normal. Qué sería de no tener esos momentos donde te confrontas y descubres que tu vida es una basura porque así lo has querido.

Ahora escribo esto y escucho a Runaground de James y me fastidio al saber que esas ideas tan depresivas en mi cabeza jamás se irán, son parte de mi vida, de la forma en como he conseguido ser quien soy;  quizá he visto el mundo tan decadente que nada de lo que haga en el futuro hará cambiar mi perspectiva. Me encuentro en un paradigma que me lleva a algo tan profundo que no podré salir. De nada sirven los deseos de superación o la intención de cambiar cuando uno mismo se sabotea, el confort  de mis barreras me resuelve la vida, no tengo una responsabilidad con nadie, no intento descubrir un hilo negro; es suficiente sentarte en un sofá en silencio, mirar a tu alrededor y encender tu teléfono celular para darse cuenta que estas es un mundo donde la soledad es la perene compañía del mundo, es tan fácil encontrar a alguien y abusar de él, la carencia emotiva de otros me lleva y nos lleva a ser unos depredadores de sentimientos; engañamos y usamos por usar, un cuerpo desnudo que se somete ante ti es la recompensa por la carestía de otros. Todos sufren, todos lloran y callan… Todos quieren un poco de amor, incluyéndome  yo y somos tan incapaces de querernos que  en ocasiones somos la presa y en otras el cazador y al final todos estamos muertos.

Autor. Víctor López Pelcastre

lunes, 5 de octubre de 2015

Soy Raúl

Cansado, después de un día de trabajo lo único que quiero es llegar a mi hogar, mirar la televisión un rato y hundirme en el sofá, quiero fundirme en un estado de apatía y suspender mi pensamiento, deseo comer patatas fritas en una bolsa de poliuretano y ayudar a contaminar este planeta... sin embargo, sé que al llegar a casa, encontrare ropa tirada, el piso sucio y trastos en el fregadero esperando ser lavados, comida congelada en el compartimento de carnes de un refrigerador asqueroso y uno que otro desperdicio entre las orillas del sofá. 

Sigo avanzando en el trafico y reflexionó sobre mi vida, pero, basta de pensar en lo bueno o en lo malo de mis actos, creo que ahora el criterio es ¿qué tanto he experimentado? y ¿si fue divertido, emocionante, extremo o solo se quedó en lo normal?, así, llego a la conclusión de que mi vida es una basura, a mis 28 años, sólo soy una incógnita mas, un ser que pasa por desapercibido y lo pueden asesinar en una esquina con una escopeta y nadie puede detenerse a mirar lo sucedido, vivo solo en un departamento de huevo, sin mascota, sin alguien, soy Raúl y Raúl es igual a soledad y carencia de afecto, ¿comprendes? La soledad ha sido mi única compañera en mi camino por este podrido mundo, la fibra óptica y la antena de televsion de paga son mis mejores amigas, la computadora es mi confidente y el Internet mi amante. 

Mi vida es la vida de un chico que busca morir en cualquier accidente y añora que en su casa, haya un atentado terrorista y derrumbe el edificio. Nunca me he enamorado y no lo quiero hacer... copular y terminar rápido, y si no hay con quien follar la mano siempre esta dispuesta a cooperar. Escuchar rock alternativo y gastar el poco dinero que tengo en discos baratos y en citas que hago por la red con personas absolutamente desconocidas y absurdas, pero en fin... después de la cena terminamos en un hotel teniendo sexo y olvidando las formalidades de la protección para tener una buena relación. Mi mundo se pudre y no hay nada que hacer, ya no me importa ser cero positivo, creo que desde hace un año lo soy.

Pienso en mi trabajo y digo: Que más da sentarse enfrente a un escritorio lleno de papeles con firmas y letras impresas, hojitas amarillas autoaderibles con direcciones y teléfonos y uno que otro recado estúpido del mediocre de al lado. Miro el monitor diez horas al día, y mi labor es actualizar la pagina web de un banco, con los nuevos estados de cuenta de gente extraña a mí. Bueno... podría ser peor, prefiero al mediocre que la voz chillona de Rosita. Alrededor de las tres de la tarde, él edificio ya no solo esta enfermo, sino en coma, los empleados parecen zombies, pues ha perdido la esperanza de ser alguien, en el centro de fotocopiado se encuentra Juan y Martha, Martha esta casada, pero no le importa, pues lo que desea es acostarse con Juan y Juan la manosea mientras el jefe me tiene en su despacho y me pide que me quite la ropa...

La vida sólo es un desperdicio de tiempo... el fregado trafico esta jodido... así quiere Dios que uno se acuerde de él, considero que Dios solo esta feliz cuando te olvidas de él, porque así ya no tiene trabajo que hacer... pinche huevon, quizá por eso los curas tengan una barrigota, ¿cual es su trabajo? levantar un pan y una copa y ya... y por eso pagamos...

He llegado a mi casa, enciendo el reproductor de discos y escucho a Chevelle, Rock para mis neuronas atrofiadas que hacen que me entierre en mi mundo, en el microondas una sopa instantánea y tomo un refresco que compre en un minisuper, prendo mi computadora y la conecto a Internet, abro el messeger el cual esta lleno de contactos en línea, unos que otros mensajes me llegan y me imagino que esas personas tienen una vida miserable equiparada a la mía. - ¡Hola! – es el típico mensaje de alguien que esta desesperado por comunicarse con alguien mas, por que ya no aguanta su soledad, podemos estar rodeados de personas, pero todas son indiferentes, es cierto que necesitas ser reconocido por alguien pero es patético suplicar dialogo, un link se abre y es pornografía amateur, abro mi correo y mails de todo tipo atiborran mi bandeja de entrada, forwards y mas forwards... propaganda neonazi y besos virtuales de gente sin rostro... No hay nada que hacer, apago todo, prendo el televisor, miro E! Entreteiment, cambio de canal, todo es lo mismo comedias estúpidas o películas viejas, quizá lo mejor sea que me vaya a dormir, pero no sin antes desahogar mis presiones masturbándome un poco, así podré descansar bien.

Intento dormir, sin embargo el insomnio me hace presa y no concilio el sueño, la casa esta obscura y solo miro el techo descarapelado por la humedad de la tina de baño del vecino... quiero morir, quiero gritar como Chimo Moreno cuando canta “my own summer”, quiero correr por una pradera, tropezarme y rodar y rodar sobre ella para golpearme la cabeza, pero, se que solo son ilusiones tontas, se que no tengo el valor suficiente para dejar este mundo por mi cuenta, pero añoro el día en que uno de esos ángeles venga por mi... mi cuerpo se empieza a sentir pesado creo que dormiré.

¡Pinche despertador!... ¡son las seis de la mañana!, espero el día en que pueda botar todo y olvidarme de ser alguien, permitirme gozar en extremo mi libertad... entro al baño a orinar, me meto a la ducha, no he despertado aun, me visto y tomo una taza de café, en el piso hay una dona creo que aun esta buena, me encamino al estacionamiento para abordar mi auto, conducir, caminar, trabajar, conducir nuevamente y dormir, es la rutina a la que estoy acostumbrado y se que si salgo de ella, no sabría que hacer. Llego a mi trabajo, de nuevo saludo a todos, ¡qué asco! No sé por la hago, me deprimo al ver a Rosita, Juan y Martha... es gente tan... mi jefe como siempre me mira morbosamente, ¡auxilio! Me siento en mi silla, tomo mas café, me inclino hacia el teclado de la computadora y como siempre todo es igual.

Recuerdo una frase de un escritor austríaco, Rilke, que dice:

“Sólo el individuo que vive en soledad es una criatura sujeta a las leyes profundas, y sí sale al empezar la mañana o mira hacia la tarde que esta vibrante de vida, y comprende lo que le rodea, entonces todo se desprende de él, como si de un cadáver se tratará, aunque siga en la plenitud de la vida”

Creo a veces que es mejor nunca despertar, nunca salir de tu casa y nunca dejar que nadie te vea, vivir en una burbuja. Dice por ahí Antonio Cortijo “la realidad supera la ficción pero lo absurdo y la basura supera la realidad” Al final todo se pudre y si hay algo sin gangrenar, eso es una gran muestra de que Dios esta consciente de lo miserable que somos los hombres y te pone el ejemplo, que, solo unos cuantos seres pueden ser felices... esos cuantos son los barberos de Dios (los santos) 

Me esfuerzo por tratar de llevar una vida donde algo tenga un sentido, miro lo que me rodea y no logro comprender nada, mis acciones sólo tienen trascendencia cuando soy útil para otros, nadie sabe de nadie, por que nadie es importante, somos desechables, cuando ya no sea productivo me cambiaran por otro, no me darán pensión, ni seguro medico, lo que construyes es lo que tendrás para toda tu vida, pero ya no importa construir, no se quiere sacrificar un poco por el bienestar futuro, porque la esperanza en un futuro es incierta y lo mejor es gozar lo poco o mucho que tenemos en el momento, disfruta... disfrutar para llegar a la miseria nuevamente y otra vez fregarte como esclavo para gozar y acabar en la miseria, ese es el Ciclo.
 

No puedes compartir lo que eres, solo eres un individuo que actúa por rutina todos los días que tiene la vida, no hay un consejo para ti, ni una guía que seguir, nadie sabe si puedo o si debo, nadie quiere saberlo, solo soy yo; así que Raúl simplemente es igual a soledad y carencia de afecto, ¿comprendes?

Autor: Víctor López Pelcastre. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

Entrada 32 - 18/8/15

Escucho palabras y mi cabeza se calla,  el cielo se cae a pedazos, paradigmas que me comen mi cerebro y me  pregunto en dónde está todo? Las voces que escucho no pueden darme respuesta, son simples ecos del pasado que desea ser presente, la melancolía de los ayeres en la cabeza de tantos… Hombres solos que desean volver a vivir y mujeres que no pierden la esperanza por sentir un poco de alegría. Una yegua que voltea y me mira en mis adentros; el dolor desesperado cuando se pierde a alguien que amas; soledad, un espacio sin mentiras, sin lamentos, sin esperanza en un regreso, sin saber nada de nadie, sin querer saber de mí. Una llamada de teléfono perdida, no quiero que  nadie sepa que estoy aquí pero la gente no me entiende; aquí en esta vida no sé lleva uno más lo que sirve porqué lo cae al piso se lo chupa el Diablo.

Tantos años juntos y quiero estar en mi casa y le cantaba la canción de los zapatos cafés y sí tuviera a alguien me iría con ella, tenía todo y de repente todo se acabó y todo lo que quiero es irme de esta vida con Dios, para qué quiero más sí ya lo goce…  Jacinto, dónde quedo la flor, dónde el azul, por qué todo es amarillo, por qué el silencio, por qué una mirada que dice adiós?  Maldita sea por qué todo se acabó?

Y el tiempo,  tantos conocimientos que se quedan en la cabeza,  nadie los sabe, todo se quedó en una tempestad donde el roce del viento me provoca nauseas. Mi mundo, una casa que se cierne en donde me dejaron, ellos dijeron que no podían cuidarme, otros fueron abandonados; antes podía ir a comprar carne, pero cuando uno es viejo pierde su libertad, te desfasas del mundo, te ahogas en la coladera de un caño y te da igual que pase algo o no pase nada. Los días son absurdos, me deprime la agonía  y la basura, no puedo ir a  Misa, estoy rodeado entre mangueras  y pellejos, con mis venas destrozadas por el sueño, con un soplo que me come, sin invierno ni verano. A dónde va ir uno cuando mi tumba estoy cavando?

De qué sirve tener tanto, entregar todo por algunos  y recibir nada a cambio? Dónde queda la alegría de la que me jacto sí al final veo tu rostro necesitado de la escucha, del saber que eres amado,  mientras que en tu silencios hablas con las cosas, te enfadas por el traste o por un pasto que no fue podado? Cómo  enfrentar una existencia cuando sabes que aunque eres el dueño siempre serás invitado? Con tus gatos en tu cuarto, con una comida en solitario, con tus ojos iluminados cuando yo me acerco y te doy un abrazo. Cómo pensar en vivir sí el futuro está enfrente, sin fuerzas, sin energías, intentado robar la atención con tu peinado, con tu ropa con olor a viejo, con tu sonrisa oculta… Muestra tus dientes, no importa que sean escasos. No me mires para pedir algo, es tuyo, que no te importe, eres hermoso y eso me da miedo y aquí es donde en mi mente el suicido cobre fuerza. Donde me miro  y aunque me avergüenza aceptar que los años son la huella, me pregunto de verdad sí vivir vale la pena.


Autor. Victor López Pelcastre


lunes, 25 de mayo de 2015

Entrada 31 - 25/5/15

Pienso que existo y no sé donde estoy, me imagino que  paseo entre corazones llenos de amor pero termino en medio de la carretera con letras estúpidas en mi mano tirando unas cuantas lagrimas que me secan por dentro, ya no tengo sentimientos, decir lo que siento es tan estúpido para mí, y trato de explotar en una catarsis donde pueda gritar y desahogarme de todo lo que me trague en estos años, sin embargo llorar ya no sabe, mis ojos no se puede compadecer ante mi miseria, es como si todo fuera reprimido por mi cabeza, que grita “basta!”. Ya no tengo miedo de pasar el dolor, primero evades todo, me decía una y otra vez que estaba bien, me convencía de que era un hombre fuerte y que todo lo que estaba viviendo era pasajero,  adapte a mi cuerpo, somatice lo que llevaba dentro y al final hubo un gran dolor de cabeza que me provocaba desear mi muerte. Tuve tiempo de llorar, quizá tuve tiempo para reconciliar las cosas y  reflexionaba sobre la posibilidad de volver a mirar y pensé tanto, que la posibilidad se fue; tal vez por orgullo o quizá realmente ya no quería y sí ya no quería por qué dolió? 

He pasado noches  analizando todo y me considero un  tipo racional, sé que todo es para bien y que los cambios traen nuevos bríos, sin embargo no encontrado ninguno y aunque los he buscado por todas partes me siento vacío, trato de distraerme y olvidar por un momento lo que paso, intento ocultar eso que siento cuando subo a un autobús y miro por la ventana  y aunque el paisaje fuera hermoso no tiene ningún sentido para mí. Aparentemente todos piensan que estoy bien, que mi vida continuo sin pesares y me agrada que sea así, hoy sé que no tengo porque demostrar flaqueza, mi fuerza  está en esperar algo que quizá muchos me puedan dar, algunos me ruegan por un poco interés de mi parte, comprendí que soy un ser humano bueno el cual tiene mucho que dar, lamentablemente por ahora no estoy abierto a nada y aunque lo intensase no podría. Qué más da una noche de sexo,  los besos me asquean, no quiero caricias ni palabras sabias, no quiero nada y prefiero alejar todo aquello que tenga el nombre de felicidad…

Las  cosas, esas cosas vienen y van,  todo tiene un significado y no creo en el destino pero me gusta ilusionarme que en algún lugar los dulces me sabrán como antes, que podré escuchar  cantar a las aves por la mañana sin la necesidad de que querer salir corriendo; deseo estar bien y callar esas canciones tristes a las tres de la mañana cuando me encuentro solo en mi habitación.

Tanto tiempo perdido o ganado. ya no lo sé,  no tengo fé,  no quiero permitir nada pero, casi todas las noches abrazo a mi Madre sin que ella sepa que necesito un abrazo, no quiero perder lo que he ganado, es mucho tiempo, proteger el corazón se vuelve  una carnicería de la cual no desistes, a lo mejor nadie quiere hacerme daño y la vida sea un camino de batallas; azules nocturnos que se convierten en un amarillo y no importa si algunas vez  fue negro o blanco o sí el rosa pálido brillo más que un verde.  Qué más da? … Sólo se debe seguir viviendo un día a la vez con la esperanza  en que ese día todo termine y se pueda descansar en paz.
“Life around us was so wild
Thank you for your smile
You make it all worth while to us”


Autor: Víctor López Pelcastre

martes, 10 de febrero de 2015

Entrada 30 - 11/2/15


Una versión de una vida, la sensibilidad que se encarna en la piel como si esta fuera un ala del destino No sé de donde saque las plumas, ni en donde deje la aurora, no sé quién dijo que soy un ángel, sin embargo descubrí que las palabras son un soplo que se plasma en el viento parecido a las ondas de radio que vagan por el universo, y me pregunto el lugar y la forma, porqué no recuerdo de donde soy, ni como vine a parar en un papel, no comprendo porque las luces alumbran como un sol y los ojos  me miran con esa rara percepción de extrañeza, es casi como si tratasen de preguntarme sí está bien mi existencia.

Un día pasa, tal vez, una semana, la verdad no recuerdo de donde sale el tiempo, no sé para qué sirve sí siempre estoy sentado en el mismo lugar deseando los placeres de otros, gritando con mis manos alegrías, mientras expreso en sus colores la agonía. Es tan tonto pensar en un día y nadie sabe, ni se imagina como es, un segundo se convierte en una imagen que te causa melancolía, cada recuerdo, una vista del pasado que te reclama  el “por que no cuidaste el corazón?”, otro más,  y el dolor que evades sin que nada te llene; no hay motivo, la razón de todo se pierde y de nuevo estas solo.

Las noches, esas frías sabanas que cubren la ciudad, el martirio de aquellos que nos desvelamos por amor buscando en el silencio y la penumbra una respuesta; lloramos a obscuras la necesidad de afecto, miramos la luna como si fuera una diosa que nos escucha cuando de antemano sabemos que cada platica es a la nada. Creemos en la esperanza y tenemos fé que en algún lugar habrá alguien que valore a un idealista que busca desesperadamente el confort de unos brazos que calmen sus ansias o en su defecto rogamos que aquel hombre o mujer que amamos regrese en una carroza y nos recoja diciendo: “Te necesito”… Y el viento sopla y el cariño por uno mismo se desvanece, nos fingimos fuertes y poderosos,  nos amamos ante la falta de a quien amar y amamos aunque no sepamos sí el amor  existe o realmente está ahí.

Y entonces tengo miedo, me callo todo, me miro al espejo y me veo normal, que nadie sospeche que no puedo, es tiempo de mentir y seguir adelante, no importa nada y simulo que nadie me toca, que no estoy ni ahí, pretendo vivir bajo la sombra. Soy una figura que se presenta ante el mundo, soy un hombre que escapa de su humanidad, soy un dolor constante en el rostro y como todos hago que nadie me ve y me pinto las manos de gritos y me lleno de color mis labios para pintar sobre el aire todo aquello que se dice. Ahora me someto a las reglas y me quedo parado en el papel describiendo mi universo.

Autor. Víctor López Pelcastre


domingo, 4 de enero de 2015

Entrada 29 - 4/1/15

Cansado y  destruido de la falsedad de las cosas, con el deseo estúpido por sentir que soy importante para alguien; a veces pienso que no tengo oportunidad ante nada, sin embargo recuerdo que las cosas son pasajeras, que nunca estamos en un mismo lugar y realmente importa quién está frente de nosotros?  No entiendo por qué creemos en las estupideces de personas que nos regalan el mundo como sí  de un chocolate barato se tratará. En fin a veces confió en que el sentido común llegue a mi mente y recapacite, permitiéndome de esta manera  tomarle importancia  a todo aquello que lo merece.

Extraño mi vida,  extraño los sabores perdidos entre aromas, las sensaciones de placer y lo sublime de la imagen de mi rostro en el espejo y no puedo olvidar, mi cabeza  gira y se retuerce entre todo lo que permití y  me quitaron. Cada grito de agonía y cada cosa que me introdujeron, cada momento que pensé que hacia lo correcto, miraba tu sonrisa y veía tus ojos mientras decía por favor, suplicaba el cariño y tal vez el amor, creí que la única forma de poder sentirme en paz era la libertad y escape, cambie  mi casa y mi tiempo por un yo pervertido que no merecía un aplauso y aunque estaba sobre oro ninguna cosa era más satisfactoria  que desnudarme ante una cámara  web.

Siento asco pero no me avergüenzo,  quizá  en algún punto entendí que lo que me hacía feliz no era la vida planeada como todos, me convencí que no quería un trabajo, que no permitiría que ningún mecanismo de control social cambiara mi esencia y corrí el riesgo de una aventura que nunca supe sí me llevo a alguna parte; algunos dicen que la experiencia es aprendizaje, pero con cada cosa que viví se destruía mi persona; cambios, todo era una convergencia  que se exaltaba con una pasión inmensa la cual siempre caía en desilusión, dejandome prendando a un sin sentido que no era capaz de llenar. A veces lloras y te ahogas en tu propia miseria pero un día tienes que reconstruirte pero no aprendes y así te haces viejo, ya no hay imagen, no existes como antes, ya no hay preguntas ni respuestas, no importa nada y a nada le importas.

“Qué se perdió más en la Guerra?” Qué le pasa al hombre que no se atreve a salir de su mundo? Simplemente nunca fuimos hombres,  el remedo de Nietzsche  ante su utopía, la basura posmoderna en la que se basa la ingenuidad de la humanidad, queriendo ser una especie que se enmarca ante al abuso de la sensaciones y la conformidad  de su carencia afectiva suplantada por las tecnologías;  y comprendo eso, soy parte de un sistema didáctico que se emociona ante lo novedad, las frases triviales de moda que ensalzan lo “friki” de los 80 como modelo y  guía de mercadotecnia, y qué? Cada quien es libre de tomar una decisión  o perderse en alguna idea universal que dicte una conducta moral que los haga sentirse libres. Por qué preguntas cuando tu cabeza es incapaz de encontrar respuestas; qué se busquen responsables de la muerte de estudiantes, campesinos, obreros o de cualquier hijo de vecina qué se manifiestan por la paz, qué los perritos sufren maltrato o qué me interesa comer todo lo que pone mi Madre en el plato porque en África están niños muriendo de hambre? Qué se jodan todos!

Me masturbo y pienso y pareciese como sí jugara con la verdad, con la necesidad de ser reconocido delante de otro  y  el deseo perene por sentir que alguien te comprenda y  me regale afecto.  Soy yo ante mi edad madura y mi estupidez, ante mis malas acciones y  una vida desperdiciada. Soy yo ante gemidos de placer olvidando la protección, soy yo, como un individuo mayor de 35 años … and what the fuck I do?

Autor: Victor López Pelcastre.

jueves, 9 de octubre de 2014

Entrada 28 - 9/10/14


Pretendo esconderme donde nadie me encuentre, la vida se ha convertido  en una secuencia insoportable de acontecimientos que no me llevan a ninguna parte; he comprendido que las tardes, las mañanas y cualquier hora del día son tan intrascendentes que me olvido del tiempo, del espacio y de todo lo que me rodea, no quiero ser algo, ni alguien, no proyecto fingir más de lo que yo me permito para subsistir, realmente ya no sé sí estoy al límite o descubro una indiferencia absoluta en todo lo que hago. Los ayeres de deseos y sensaciones me causan asco  y  buscar un nuevo camino no me anima a vivir y sinceramente no sé quién soy, ni quien fui.


Hubo un tiempo donde descubría y creaba, donde me hacía ilusiones y presenciaba un presente que agradable o no, coincidía con el confort que necesitaba,  tal vez creía mis mentiras y le daba un carácter formal para hacerlas pasar por verdad, jugué demasiado, manipule, me deje someter, vacíe mi carácter en moldes para forjarme como una persona y al final no resulto, no soy un hombre, ni una mujer, no soy aquello que esperaron, ni lo que quise ser, no soy el ideal ni la sombra, sólo me oculto y simplemente comprendí que las cosas por las que lucho son absurdas, hoy prefiero un mundo donde todo muera y se destruya, donde el temor me consuma llenándome de culpa por mis malas decisiones, quiero un mundo donde yo muera…


Las palabras ahora son gritos de necesidad, carezco de la capacidad de mirar y  asombrarme con lo sublime y prefiero lo efímero que me llena de nada para tener fé  en la desesperación del engaño,  maldito el día que escuche tus mentiras y las mentiras de todos;  blasfemias sobre la verdad, dichos huecos que se enmarcan en un “te quiero”, miradas de esperanza que disimulan el hastío de vivir en la miseria de la hipocresía y la falsedad,  no necesito sentimientos, no existe el amor, tantas veces orando, pidiendo a lagrimas perdón y otras tantas pisoteando mi dignidad por buscar permanecer y todo por un momento, por sentir que mi corazón vale un poco, que un abrazo me calmaría y un beso que se siempre se convertía en sexo calmaría mi lujuria. Mentí y qué? Todos lo hacemos.


Y a veces, sólo a veces descubro un  mundo donde no entiendo, donde el orgullo puede más que la bondad y mirarse es todo sin mirar. Las cosas desaparecen y los hombres se rompen, se olvidan de la bendición de ser, mientras el miedo se apodera de sus bocas y la desconfianza de sus mentes, no tenemos nada porque no existe nada, el trabajo, los amigos, la necesidad de pertenecer, nada es seguro ni eterno, lo divino es la salvación del mediocre y la realidad la pérdida de la  humanidad, para qué sirve el  amor sí solo destruye el alma, para que la amistad cuando la hipocresía y la conveniencia la marcan.  Y a veces me siento en una banca y me quedo estático  y a veces no quiero nada y a veces todo y hoy no miro, deseo ser ciego.


Tanto tiempo y hoy comprendo, trate de pensar en mi vida pero no puedo, me deshicieron, me tomaron con sus manos y me cortaron en pedazos, tantos como para nunca recordar el pasado; me quitaste mi alma, me dejaste perdido en una tierra que odio y por más que intento pegar mis partes, maldita sea… no sé cómo hacerlo.  Por qué me mataste, no te basto una bala? Por qué aun tomas la daga y la clavas en mi espalda? Te odio, no soy un juguete,  ni  tu sirviente, no sé qué jodidos soy pero sé que no soy tuyo ni de nadie. Déjame en paz, vete, lárgate de mis pensamientos y púdrete. Por un demonio, dónde está la paz  y la calma de la que todos hablan?


Por qué quiero encontrar cuando sé que no hay? 
Por qué obligarme a vivir sino quiero?

Por qué no tengo el valor de meterme  un disparo en la cabeza sin importar quién soy?



Autor. Victor López Pelcastre


miércoles, 26 de junio de 2013

Entrada 25 - 26/6/13

Qué más quisiera que todas las cosas tuvieran un poco de sentido y que existiera en algún lugar eso que muchos llaman libertad.  A veces me pregunto sí es necesario todo esto para vivir de alguna manera; pienso que en realidad no vivimos, sólo sobrevivimos ante los embates de las circunstancias que en lugar de presentarnos un futuro, se empeñan en que veamos un presente que carece de toda lógica y razón,  donde todo se impone en un indeterminado de decisiones sin  saber sí fueron las correctas; es como si todos tuvieran una visión particular  la cual supone estar bien y tal vez sea cierto, de alguna manera  cada persona es un mundo donde se enmascaran todos los sentimientos y los  deseos,  un espacio donde se reprime y el contexto es un infierno, donde no basta el anhelo para sentir y dejar sentir a los demás el amor que llevamos dentro.
 
 
Y es innegable, la vida  se contempla entre pérdidas, perdemos a quienes amamos, a quien está tu lado y nada vuelve,  por eso es que digo que  sobrevivimos  y nos creemos esa patética idea de “volverse a levantar”  pero el dolor no se acaba, siempre hay algo que nos recuerda lo que se fue, personas, trabajos, una vida yacida en el caño y queremos echarle la culpa a todos sin reflexionar que hay cosas que salen de nuestras manos y otras de las cuales somos culpables directamente. A veces, lo juro de verdad, no basta ser inteligente, no tenemos la capacidad de olvidar, sólo cargamos un saco lleno de fracasos y penas donde el existir se vuelve tan difícil, tan pesado que lo único que  quieres es gritar tan fuerte como puedas y aunque lo hagas nadie te escucha, ni te mira, eres como un susurro perdido en el viento que no es capaz de comunicarse con los miles de suspiros que exhalan todas las personas quedando simplemente en esa soledad que tú y yo conocemos.
 
 
Entonces que hay? Evasión, odio, rencor, miedo, melancolía, venganza, ira; el hombre se convirtió en una máquina que es incapaz de encontrar en el mismo paz y ningún argumento, ni las lágrimas que mojan las almohadas harán  que nuestra alma se torne blanca.
 
 
Las noches se vuelven solitarias, te sientes tan vacío, tan pálido, tan muerto como muchos quisieran estarlo, nos cubrimos o quizá sólo yo me cubro la cabeza simulando que todo está bien y le digo a mis amigos “no te preocupes, no pasa nada” Y si, no pasa nada, se te acaba la fuerza para pelear y alzar las manos para decir “bastá!”, pero aun así queda algo, me queda una familia, el amor de un hombre y el cariño de la gente que me considera valiosa, sé que  vivo en un lugar violento, donde  la inseguridad es un artículo de uso diario. Es raro, alguna vez pelee por la justicia, el bien común, la verdad, quería que el mundo  fuera capaz de reconocer al otro, donde la tolerancia  fuera la medida de una sana convivencia; sin embargo, día a día me convencí de que mis ideales eran mentira, no puedes cambiar la naturaleza humana  y no importa, te adaptas, me adecue a que a pesar de  todo, y aprendí que las personas que amas  son las únicas capaces de brindar una esperanza para enfrentar el mañana.
 
 
Víctor López Pelcastre

jueves, 20 de junio de 2013

Entrada 24 - 21/06/13

A veces creo que las cosas no tienen la menor importancia, trato de evadirme pensando en que la realidad no me daña en lo más mínimo; recito en mi cabeza ideas que justifican los hechos de todos y me pregunto si realmente vale la pena perder un poco de mi tiempo en tonterías que me perjudican y no me dejan estar en paz.  Quizá no vale la pena guardar sentimientos negativos en mi corazón, no sé, la verdad no me gusta pensar en que puedo odiar o tener resentimientos contra  alguien, pero si he de ser franco, no me imagino a nadie que no haya deseado un mal a alguna persona que lo ha dañado... Nadie es salvo hasta que Jesús diga lo contrario.
 
Tal vez realmente estamos tan lastimados, tan aturdidos y con tanta indecisión;  tanto dolor adentro, tantas lagrimas  desperdicias por falsas esperanzas y esas melancolías de borrachera que despiertan nuestros demonios. Por qué permitimos tanto  y dejamos que nos utilizarán? Que acaso olvidamos nuestra dignidad? La verdad es que si, decidimos  dejarnos  hasta de nosotros mismos con tal de no perder eso que amaste o que quizá aún amas. Y me odio… Me odio de verdad por tener esa historia  y me evado, me lleno de un mundo fantasioso donde todo lo que tengo es nada y aun así, subsisto en el universo de mis mentiras creyendo que son un mecanismo de defensa contra la decepción que  una mala persona me causo.
 
Entonces que queda?  Fe? En qué?  A veces ni siquiera puedo creer en mí; me levanto como cada mañana y me descubro el pecho frente al espejo, me veo a los ojos con esas grandes ojeras, tantos desvelos pensando y pensando en lo mismo. Quisiera que todo fuera diferente, tal vez un poco diferente,  donde  las alegrías se pudieran contar  con más de una mano y comer un helado no fuera un pecado. Qué tal si un día el sol sale como todas las mañanas y despiertas con una sensación nueva que te llena de vida; no sería interesante vivir un mundo de “Lata  Campbells” y olvidarnos de la música de los 90´s que no hizo más que llevarnos al enfado social sin motivo.
 
Y ahora qué?  Se acabaron las respuestas para el filosofó, se acabó la idea de llegar y pertenecer a un lugar? Todo se acabó todo cuando inició, cuando decidí volar por mi cuenta  dejando un hogar, cuando confíe en los embustes de los alzacuellos relucientes o en lo besos furtivos de esos hombres que me juraron amor.   Sin embargo, a veces, pocas veces creo,  no sé en qué y aunque sé de ante mano que nada tiene sentido, que la felicidad es un invento de mercado para mantener a al hombre ocupado y en un cambio constante… creo  y con eso me quedo, con esa pequeña posibilidad absurda en el futuro y un deseo que racionalizo para no mantener alguna perspectiva en que todo estará bien; al final de cuentas lo deseo y trabajo para ello y quizá, si… Todo estará bien.
 
Autor: Víctor López Pelcastre

miércoles, 22 de mayo de 2013

Entrada 23 - 22/5/13

Después  de tantos años los sabores de la vida se han evaporado, tal vez sólo me queda  ese sentimiento absurdo que no permite nada, pienso que al final de cuentas no vale la pena tanto y quizá no es necesario descubrir para poder llegar a ese mundo feliz. Las ideas, los placeres y los dichos de protesta que se gestan en las calles por una desigualdad que se enmarca en una desesperación social, la penumbra ante los truenos de las balas y  las caras de pánico de la gente que amas;  me pregunto sí es posible responder en ese vacío existencial que no genera respuestas.  “Puedes  desear y no hacer, puedes esperar sentado y engendrar la plaga, no hay opción, no hay revolución, no tengas miedo ya pronto no habrá dolor”
 
Entonces  para qué tantos para qué?  No me imagino viviendo en la comodidad mientras unos piden satisfacción,  la necedad  de querer, de poseer ante la impaciencia por sentir que todo se escapa entre tus manos como el agua. No basta entonces pararse frente a los militares, gritar se volvió insuficiente ante el abuso de poder,  me siento en un lugar donde  no tengo espacio y me asfixio y con recelo  descubro la impotencia de tantos que como yo nos quedamos inútiles ante la basura. Ahora no sé, creí que podría a través de la apertura de conciencias generar esa seriedad  que se necesita para cambiar, para  mirar de frente sin temer a nada… y  ahora qué?   Falsos profetas en los que confié, leer no basto para desencajarme de una sociedad que clama por la sangre y la vida de todos, manipulación, corrupción, falta de todo aquello que es básico para existir y aún  así  mirar cómo nos exprimen para  mandar en nuestro cuerpo.  El hombre se ha vuelto un producto de mercado  y eso me da asco.
 
Dónde me perdí y deje de ser yo? En qué momento adopte tantas expectativas  que se inculcaron como  dogmas para regir mi vida?  Me siento estúpido ante la verdad pero, no tengo otra opción más que adecuarme a la realidad. Maldito el hombre que confía en el hombre, maldito el fruto de tu vientre y maldito el día en que  pusimos nuestra fe en la modernidad.
 
Ahora todo se pierde y se cae ante el eco de la marcha de los escoltas, represión a cambio de libertad,  ideales por sabiduría,  negligencia  que se disfraza de  goce, los sentimientos se confunden y todo pierde sentido ante  un contexto  prematuro que dibuja el final de la historia. Presencia que  se clasifica apta para todo publico, niños educando niños y padres tiranos que engrosan su ego.  No tengo palabras  y nadie tiene ante las imágenes cotidianas, violencia contra violencia;  un hombre que se desfigura ante la moda y se clasifica como  un objeto de lujo. No alcanza  y entre más rápido mejor;  dimensiones que  se pierden, y tú y yo y todos…. “No pasa nada y algo pronto va a explotar!”
 
 
Víctor López Pelcastre
 
Recomendación musical: Deimos – Uno.
Visita su video aquí -> http://youtu.be/8ert2fN_hcw

domingo, 28 de abril de 2013

Entrada 22 - 28/4/13


Quisiera llorar y hundirme en el sofá; a veces…  Si, sólo a veces quisiera llorar  tanto aunque no hubiese porque llorar. Quizá las lágrimas enjuaguen un poco el corazón; no sé, realmente  es uno de esos días donde puedes pensar en todo y dejar que la cabeza gire y se pierda.  Quisiera tener un poco de esa alegría de la que todos hablan y presumen, dejar de lado esa melancolía  como mi única “amiga”  y sonreír ante lo bello de la vida sin tener la mirada perdida.  
 
              Y un Dios se aparece, se mira al espejo y se enorgullece de sí mismo… Qué estupidez es pensar en mantener la fe!
 
Las cosas, esos detalles tan absurdos  que se vuelven importantes, efímeros, un pedazo de cielo comprado en un aparador caro para ser abofeteado por el infierno. La risa maquiavélica de un ángel que vendió su techo por placer,  la congoja de una humanidad que se pudre sin cesar en una esfera azul de agua hirviendo, la desesperación por ser o intentar ser… Y más lágrimas.
 
Entonces nada, sensación equivoca que perturba dejando en el sin sentido con la esperanza absorta ante lo que no existe, un muñequito de migajón que se rompió en el proceso y las ganas reducidas al mínimo para poder llegar a ese estadio donde todo parece lo que es. La realidad, la única que no miente sin importarle que lleguemos al suicidio, la única en la que podemos confiar y dedicarle más de un momento para saber, para aprender a mirar, para comprender y decir tanto aunque nadie lo entienda, para quedemos sólo con el hastió de los santos al sabernos inútiles ante los demás.
 
No importan. Los aromas de esas falsas victorias sacan a luz toda esa mugre que se oculta tras esferas de papel y luz que engolosinan el ego como mecanismo de defensa. Todos tenemos miedo,  ¿Qué sigue? La apatía de un distrito que se embriaga  y se retira a dormir, ese  indigente que con su pelo  tieso y enmarañado es tan valioso en el arte de la denuncia. Tal vez todos deberíamos de morir y dejar tanta palabrería insulsa que sólo lastima una y otra vez.
 
En fin, cada tiempo, cada paso que se da ante la perspectiva se desvanece frente a la verdad, los ideales, lo sueños, los viejos de antaño que creyeron en el fantasía moderna, los padres que se asombraron,  las niñas violadas, la malvada madrastra del cuento y el unicornio azul de Silvio. No tenemos nada, creímos tener un lugar en este mundo porque  así lo dijeron,  nos engañaron diciendo lo especiales que  nos ha hecho la vida, nos convertimos un parapeto irrepetible del diseño divino.  No somos nada, ni nunca lo seremos, y ante  la mirada de asco de todos y ante el desprecio…
 
              Sólo queda olvidar que existió algo para poder ser feliz.
 
Autor. Víctor López Pelcastre

martes, 26 de febrero de 2013

Entrada 21 - 26/02/13

Quizá un día despiertas y piensas que  tu vida debe tener un cambio, tal vez es tiempo de dejar esa mediocridad que te sumerge en una apatía que no te permite ser feliz. Volteas hacia atrás, miras enfrente, no visualizas nada que te haga sentir que lo que haces tiene trascendencia;  sólo escuchas esas voces molestas que te dicen que eres un  bueno para nada, esa clásica frase de: “Estas desperdiciando tu vida”… La verdad es que llevas mucho tiempo mandado a todos al diablo e ignorando  lo que dicen,  crees  que eres la víctima en un mundo extraño donde sólo tú puedes ver la realidad pero, a lo mejor  el mundo no es tan extraño,  quizá la realidad es mediocre, llena de esos clichés baratos de centro comercial,   quizá todo está lleno de esa alegría  superflua que te lleva a ser optimista cuando todos saben que en el fondo la vida en cualquier esfera y en cualquier ámbito es mucho más violenta que una selva. 
 
Entonces te esfuerzas de verdad ,crees que se puede hacer algo, que tu vida no es una pérdida de tiempo frente a la computadora, imaginas que esas horas interminables en Facebook  mirando esas patéticas caritas  y postales  con mensajes románticos y tiernos por fin surtieron efecto en ti.  No sé, pero de alguna manera la libertad deja de darte la espalda para mostrarte un camino que no se parece a nada;  a lo mejor es tu autodeterminación o maduraste, quizá pasar  a los treinta y tres te haga un adulto responsable  digno de la confianza social que todos anhelan. Ya no eres mentalmente un adolescente poniéndose playeras negras y pantalones  roídos,  ahora has pasado a el traje sastre y la corbata,  usas unos lentes  de armazón metálico que te hacen ver de  cuarenta y esperas el día en que con tu sueldo y tu trabajo obtengas  una casa y compres un auto.
 
La sociedad de consumo te consume, entras en el juego y te vuelves sujeto de crédito, compras todo aquello que deseas, no importa si lo necesitas o no; ya no eres el inadaptado que creía que por escuchar a  Pink Floy  y leer a Sartre eras un intelectual renegado. En tu mente la idea de la estabilidad te  vuelve loco, no sólo quieres una buena economía y los bienes que han de asegurarte la vejez, deseas una mujer que te de hijos y con la cual envejezcas. Te has tragado de un bocado lo que dice la televisión, te dejaste embaucar por los medios. Eres un vil servidor social que por más que intentes  mirar con  la óptica rebelde el presente, sólo son esos ecos viejos del pasado que no  son nada.
 
Y que  pudiste conseguir? Realmente  la felicidad se mide por las horas hombre que laboraste como esclavo para tener el último iPhone?  Te miro y me miro… tú esperas  conquistar el mundo, reinventar el futuro y dilucidarte como ese tipo exitoso que enmarca en su pared los títulos obtenidos; esperas presumir tus logros, viajar,  etc.  Pero, la verdad es que no eres nada,  ni siquiera eres tú, te convertiste en la copia fiel de la mayoría de los ciudadanos de una urbe, ese espécimen que busca ese hueso, sin embargo olvidaste que la carne no se la come el perro. 
 
En fin, soy yo, no soy tú y antes que mi vida se convierta en una idéntica a la tuya, y antes de que llegue a los 50 años  con el pelo canoso  tratando de revivir mis ilusiones de joven, prefiero decirte “púdrete”,  ahogarme en  mis pensamientos y aventarme al vacío,  al fin y al cabo no hay infierno, no hay cielo…
 
Autor. Víctor López Pelcastre

viernes, 1 de febrero de 2013

Entrada 20 - 1/2/13

 
Verte llorar en el espejo….  Son tantos recuerdos, tal vez, pero no puedo dejar de llorar, no quiero olvidar, quizá no deba olvidar. ¿Por qué la felicidad termina? No sé si sea necesario que  exista el dolor, no sé quién lo invento y lo hace presente en cada cosa. No comprendo la paradoja, feliz – triste – feliz – triste – feliz, y así indefinidamente por toda la vida que, en algún punto ya no sebes si eres el malo o el bueno, sólo sientes y no hay más.
 
Creo que nunca comprenderé del todo qué hice mal  ¿qué estoy haciendo mal?  Al final sólo te queda llorar.  Pretendí, creí que si olvida el pasado, que si no recordaba cada una de las cosas no volverían, pero no, la verdad es que todo regresa, quien sabe cómo pero de repente un día te encuentras con alguien y él sabe de alguien que te daño y ese daño te hace remembranza a algo que fue hermoso, bello, colorido, a lo mejor cada historia  te persigue por siempre y aunque el futuro siempre se acerca, todo está ahí.
 
Por qué abandonas a todos? Por qué me dejaste ir? – Tal vez tuve miedo de que tú me dejaras primero. – Las cosas son tan simples; toma una flor es simple y sencilla y es todo lo que quise darte. Un abrazo que significara todo y nada, pero mientras más creces más duele… No se rendía, nunca se rendía!
 
Ahora todo cambio, el contexto es diferente y una voz pequeña surge y es más grande y gruesa, grave  y unísona, dice: Hola.
 
No quiero ser un niño con la ventana tras el patio y el frio,  con la mirada impresa en asteriscos y signos de interrogación ante  lo que  percibo. Deseo simplemente ser un adulto como todos y saber a dónde voy y con quien. Ya no quiero  creer en ideales y descubrir que he perdido el tiempo entre teorías y falsos profetas, ya no quiero vivir.
 
Y qué más da?  Todas las cosas son bellas, el cielo, el mar, la luna llena. Es tiempo de cambiar un beso por un sueño y dejar de vagar, de abrir un poco… posiblemente es tiempo de reír;  pero cuánto tiempo es suficiente sí al final veré la misma película, escribiré lo mismo, empezare de nuevo y terminare viéndome llorar en el espejo.   
 
Autor. Víctor López Pelcastre

lunes, 17 de diciembre de 2012

Entrada 19 - 17/12/12

... Por hablar
 
Desperté de un sueño, desperté de la sinrazón y de  la paz; quise creer que la energía que sale de mi es más que una apatía, pensé que  el anhelo por prostituirme mentalmente calmaría mis ansias; sin embargo  los pensamientos me invaden, me dejan tieso, encabronado, desecho, mirando al cielo como si la droga fluyera en mis adentros. No tengo nada, no deseo nada, la ruina se tatuó hace años en mi frente y desesperado quede hundido en la ganas de querer y de amar.

Ahora no tengo un espacio no obstante me ilusiono con las posibilidades, hago planes, miro el futuro como una plataforma para salir, para crear en un mundo donde los sabores de la codicia me deleiten y me exciten.  Todo es como si lo necesitara, el apetito por saber, por poseer, por descubrir quién soy yo; sé que no tengo destino, que mi contexto es un esclavo del  fenómeno comercial y mi capacidad intelectual no tiene  más que algunos textos viejos y sabiduría  de profesores fracasos que intentan crear conciencias. No tengo, no voy, pero, cuántas veces pretendo ser quien no soy.

Y después de esto, de no comprender, simplemente me descubro como un hombre vacío y carente; tierno como ejote hirviendo,  con la experiencia de una vida perdida. Nada de lo que fui  se aplica al hoy,  el presente me lastima y daña tan profundo que no puedo, me han deshecho el corazón en trozos, me ultrajaron la primera vez, me abofetearon pero, la única verdad es que creí, creí como loco que se deja llevar por la pasión y la permisión, por ese sabor del sudor y  de todas la caricias que él me robo.

...Duele mucho, no es fácil recuperarse y arropar la confianza que otro me quito. Ya no sé si lamentarme me calme, no quiero no deseo querer pero, de nuevo y sin motivo alguno  deseo querer y  estar ahí. Tengo la necesidad de alguien, pero necesito mi libertad; es tan extraño, añoro ser poseído  y poseer, revivir esa sensación de ser cuidado y cuidar. Tal vez, no quiero estar solo y busco esa compañía en lo absurdo, inventando métodos de autodefensa y me recluyo en posturas alternas donde la realidad te obliga a quedar ciego por ver y mudo por hablar. 
 
Autor: Víctor López Pelcastre

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Entrada 18 - 28/11/12


UNA MAÑANA.
 
Despierto como cada mañana, con el frio de un invierno que no me permite relajar los músculos, la pesadez de la cama es tan fuerte que casi es imposible levantarse. Los sonidos cotidianos de gente deambulando en casa preparándose un café, la regadera, el noticiario matutino  y el hastío de un nuevo día que representa esa desesperanza que se gesta por el futuro: La decepción de una vida carente de incentivos y el deseo de que la muerte venga y permita un descanso eterno. Lamentablemente es tarde, demasiado tarde diría yo, que prefiero no ir al trabajo; qué más da un descuento, la verdad sería uno de tantos. Así que decido vivir el hoy de manera muy tranquila, con mi mente en blanco, escuchando Radiohead en las bocinas; por primera vez, quizá metafóricamente salga el sol, alumbre un poco esta habitación y me dé algo de alegría. Quién sabe… a lo mejor tenga suerte.

Entre  mi desayuno y las galletas, entre la música y la mesa me pregunto tantas cosas y mi mente se centra en la idea del abadono,  en ese sentimiento que te hace sentir solo y que no corresponde a tus deseos. Pienso  la idea de dejar el trabajo, de permitirme sentirme libre sin necesidad de un sueldo o un traje o de mi cara sonriente, estúpida y falsa cuando digo “ Bienvenido a Sánchez y Mendieta, en que le puedo servir?” Todo es tan horrible, siento que mi dignidad se aplasta cotidianamente hasta que por la noche ya no queda nada. No sé,  no quiero seguir de esa manera el siguiente año, no pretendo determinarme, no sé de donde venga el cambio, pero algo se debe intentar…

El teléfono suena y porque no dejarlo pasar; sabe Dios quién será, sabe alguien quién es? Ni siquiera sé quién soy yo, que a mis 32 años  sigo varado en la nada, desencantado de  la mayoría  de las cosas y olvidando lo bueno que tengo. En fin, supuse que hoy tendría un día bueno, que darme la oportunidad de quedarme en casa tendría algo de sentido, pero  la realidad es que no, me siento más deprimido que lo de costumbre; quizá la rutina logre en el hombre olvidar la parte reflexiva de su existencia y lo ahogue en un mar de preocupaciones adquiridas que no hacen más  que evadirlo del todo. Quizá deba vestirme, hacer una llamada a mi jefe y avisar que llegare tarde, de alguna manera no estaría sentado, analizando cada parte de mi vida y dejaría de lamentarme por tanta podredumbre, tal vez debería  ser como todos y dejar  que todo se hunda para llegar a la sesena años hastiado de lo mismo pero con la pensión asegurada y una casa hipotecada. A lo mejor no basta querer ser diferente, ni añorar un cambio, a lo mejor no basta nada y debo someterme como siempre.

El tiempo ha pasado y sigo sentado, sigo con una taza en la mano, sigo en pijama, sigo pensando, sigo queriendo estrellar mi cabeza en el piso, sigo deseando un arma y volarme el cráneo, pero no quiero; ahora tengo tanto miedo, tanta inseguridad  de mí mismo que no me atrevo a salir  al supermercado ni a dialogar con cualquiera, tengo la mirada seca y el rostro descascarado,  tengo mis manos hundidas en mis piernas, tengo todo para ser feliz y no lo quiero…

Autor. Víctor López Pelcastre.