jueves, 7 de abril de 2011

Enlace 5 - 7/4/11

A veces suelo pensar en mi existencia, en la alegoría que se ha vuelto mi vida entre la pesadez de la rutina y el hastío de lo mismo, sin un incentivo, sin metas claras a cubrir, solo con la ilusión del mañana que traerá una nueva esperanza que me hace mirar el presente como una luz que se apaga, sin controlar el destino, dejando que las cosas pasen sin perspectiva, deseando lo que todos añoran y dejando una huella inerte que nadie tomara en cuenta... Lo siento, fue un día pesado y aunque trato de animarme y convencerme de la bondad de las cosas, descubro que cada acción es tan insegura, tantos miedos, frustraciones y anhelos perdidos en el tiempo; y cuando llegas a las tres décadas te das cuentas cuenta que la vida no perdona y el tiempo paso dejándote en el mismo lugar de siempre, creyendo en utopías y observando mi primera cana al espejo.

Lo extraño es que quizá una caricia bastaría para sentirme pleno, lleno de expectativas que desembocarían en la construcción de un futuro, pero sería inmaduro dejar que las cosas tomen sentido a partir de otro sin descubrirme como un hombre en pos de la alegría, capaz de fabricar sueños que engloben la realidad para desembocar en actos concretos, destruyendo los paradigmas que me encasillan en la agonía de la nada ante lo sublime de mi naturaleza; sin embargo no puedo, necesito de un amor que descubra mi pasión y cree un vinculo de corresponsabilidad entre mi actuar y mis sentimientos.

… A veces no entiendo porque la mayoría de las decisiones son deliberadas, cargadas de emotividad e influidas por las circunstancias. Patético…

Tal vez espero demasiado, a lo mejor he buscando en lugares equivocados ese sabor que da un porque, aquello que permite experimentar ese cumulo de sentido y logra revivir los sentimientos que considere perdidos, puede ser que como comúnmente pasa, tengo todo lo que he querido enfrente de mí y no he sabido valorar lo que he ganado y lo que me han brindando gratuitamente; ese afán de avaricia conjuntado con la inconsciencia que a mi edad ya no es permisible. Me falta madurar, redescubrir mi esencia para no tenerme compasión ante la existencia que se quedo en algunos fracasos y olvidos, es momento de girar, complacer la inquietud por el saber, hacer un in side y dejar que la inteligencia sea de nuevo el timón que de pie para tener confianza en mí mismo.

Sin embargo… Es tarde…

Autor. Víctor López Pelcastre