Nunca supe que hacer de mi vida; aprendí tantas cosas que termine por desechar todo, viaje por tantas partes y conocí a muchas personas, algunos me amaron, algunos los ame pero todo tuvo un tiempo y avance, no deje atrás mi historia pero si deseche mis dogmas. No me arrepiento de nada pero no lo volvería a hacer. Los iconos de mi generación marcaron mis pasos y como ellos marque mi propio camino sin sentido. Me di la oportunidad de vivir conmigo mismo y de mi mismo. Las guitarras en mis audífonos fueron mis amigas y las letras depresivas de las canciones me daban la oportunidad de odiar cada cosa que tenia una apariencia ortodoxa. Me asfixie de la realidad y con el tiempo nada cambia, sólo te vuelves viejo, un poco amargado y cansado... La vida te alcanza, no hay escape y te come; consigues un trabajo, si tienes suerte como mi amigo Francisco tienes un hijo, la responsabilidad por el consumismo y ahora llamo a la muerte prematura a través del estrés y mi nefasto conformismo. Así que hoy tengo lo que la mayoría llama estabilidad y cierta felicidad pero yo lo quiero es que el bus en el que viajo sufra un gran accidente... tal vez necesito un poco de paz.
Saludos. Víctor.