Pienso que existo y no sé donde
estoy, me imagino que paseo entre
corazones llenos de amor pero termino en medio de la carretera con letras estúpidas
en mi mano tirando unas cuantas lagrimas
que me secan por dentro, ya no tengo sentimientos, decir lo que siento es tan estúpido
para mí, y trato de explotar en una catarsis donde pueda gritar y desahogarme
de todo lo que me trague en estos años, sin embargo llorar ya no sabe, mis ojos
no se puede compadecer ante mi miseria, es como si todo fuera reprimido por mi
cabeza, que grita “basta!”. Ya no tengo miedo de pasar el dolor, primero evades
todo, me decía una y otra vez que estaba bien, me convencía de que era un
hombre fuerte y que todo lo que estaba viviendo era pasajero, adapte a mi cuerpo, somatice lo que llevaba
dentro y al final hubo un gran dolor de cabeza que me provocaba desear mi
muerte. Tuve tiempo de llorar, quizá tuve tiempo para reconciliar las cosas
y reflexionaba sobre la posibilidad de
volver a mirar y pensé tanto, que la posibilidad se fue; tal vez por orgullo o quizá
realmente ya no quería y sí ya no quería por qué dolió?
He pasado noches analizando todo y me considero un tipo racional, sé que todo es para bien y
que los cambios traen nuevos bríos, sin embargo no encontrado ninguno y aunque
los he buscado por todas partes me siento vacío, trato de distraerme y olvidar
por un momento lo que paso, intento ocultar eso que siento cuando subo a un autobús
y miro por la ventana y aunque el
paisaje fuera hermoso no tiene ningún sentido para mí. Aparentemente todos
piensan que estoy bien, que mi vida continuo sin pesares y me agrada que sea
así, hoy sé que no tengo porque demostrar flaqueza, mi fuerza está en esperar algo que quizá muchos me
puedan dar, algunos me ruegan por un poco interés de mi parte, comprendí que
soy un ser humano bueno el cual tiene mucho que dar, lamentablemente por ahora
no estoy abierto a nada y aunque lo intensase no podría. Qué más da una noche
de sexo, los besos me asquean, no quiero
caricias ni palabras sabias, no quiero nada y prefiero alejar todo aquello que
tenga el nombre de felicidad…
Las cosas, esas cosas vienen y van, todo tiene un significado y no creo en el
destino pero me gusta ilusionarme que en algún lugar los dulces me sabrán como
antes, que podré escuchar cantar a las
aves por la mañana sin la necesidad de que querer salir corriendo; deseo estar
bien y callar esas canciones tristes a las tres de la mañana cuando me
encuentro solo en mi habitación.
Tanto tiempo perdido o ganado. ya
no lo sé, no tengo fé, no quiero permitir nada pero, casi todas las
noches abrazo a mi Madre sin que ella sepa que necesito un abrazo, no quiero perder
lo que he ganado, es mucho tiempo, proteger el corazón se vuelve una carnicería de la cual no desistes, a lo
mejor nadie quiere hacerme daño y la vida sea un camino de batallas; azules
nocturnos que se convierten en un amarillo y no importa si algunas vez fue negro o blanco o sí el rosa pálido brillo
más que un verde. Qué más da? … Sólo se
debe seguir viviendo un día a la vez con la esperanza en que ese día todo termine y se pueda descansar
en paz.
“Life around us was so
wild
Thank you for your smile
You make it all worth while to us”
Thank you for your smile
You make it all worth while to us”
Autor: Víctor López Pelcastre