lunes, 25 de mayo de 2015

Entrada 31 - 25/5/15

Pienso que existo y no sé donde estoy, me imagino que  paseo entre corazones llenos de amor pero termino en medio de la carretera con letras estúpidas en mi mano tirando unas cuantas lagrimas que me secan por dentro, ya no tengo sentimientos, decir lo que siento es tan estúpido para mí, y trato de explotar en una catarsis donde pueda gritar y desahogarme de todo lo que me trague en estos años, sin embargo llorar ya no sabe, mis ojos no se puede compadecer ante mi miseria, es como si todo fuera reprimido por mi cabeza, que grita “basta!”. Ya no tengo miedo de pasar el dolor, primero evades todo, me decía una y otra vez que estaba bien, me convencía de que era un hombre fuerte y que todo lo que estaba viviendo era pasajero,  adapte a mi cuerpo, somatice lo que llevaba dentro y al final hubo un gran dolor de cabeza que me provocaba desear mi muerte. Tuve tiempo de llorar, quizá tuve tiempo para reconciliar las cosas y  reflexionaba sobre la posibilidad de volver a mirar y pensé tanto, que la posibilidad se fue; tal vez por orgullo o quizá realmente ya no quería y sí ya no quería por qué dolió? 

He pasado noches  analizando todo y me considero un  tipo racional, sé que todo es para bien y que los cambios traen nuevos bríos, sin embargo no encontrado ninguno y aunque los he buscado por todas partes me siento vacío, trato de distraerme y olvidar por un momento lo que paso, intento ocultar eso que siento cuando subo a un autobús y miro por la ventana  y aunque el paisaje fuera hermoso no tiene ningún sentido para mí. Aparentemente todos piensan que estoy bien, que mi vida continuo sin pesares y me agrada que sea así, hoy sé que no tengo porque demostrar flaqueza, mi fuerza  está en esperar algo que quizá muchos me puedan dar, algunos me ruegan por un poco interés de mi parte, comprendí que soy un ser humano bueno el cual tiene mucho que dar, lamentablemente por ahora no estoy abierto a nada y aunque lo intensase no podría. Qué más da una noche de sexo,  los besos me asquean, no quiero caricias ni palabras sabias, no quiero nada y prefiero alejar todo aquello que tenga el nombre de felicidad…

Las  cosas, esas cosas vienen y van,  todo tiene un significado y no creo en el destino pero me gusta ilusionarme que en algún lugar los dulces me sabrán como antes, que podré escuchar  cantar a las aves por la mañana sin la necesidad de que querer salir corriendo; deseo estar bien y callar esas canciones tristes a las tres de la mañana cuando me encuentro solo en mi habitación.

Tanto tiempo perdido o ganado. ya no lo sé,  no tengo fé,  no quiero permitir nada pero, casi todas las noches abrazo a mi Madre sin que ella sepa que necesito un abrazo, no quiero perder lo que he ganado, es mucho tiempo, proteger el corazón se vuelve  una carnicería de la cual no desistes, a lo mejor nadie quiere hacerme daño y la vida sea un camino de batallas; azules nocturnos que se convierten en un amarillo y no importa si algunas vez  fue negro o blanco o sí el rosa pálido brillo más que un verde.  Qué más da? … Sólo se debe seguir viviendo un día a la vez con la esperanza  en que ese día todo termine y se pueda descansar en paz.
“Life around us was so wild
Thank you for your smile
You make it all worth while to us”


Autor: Víctor López Pelcastre