jueves, 30 de junio de 2016

El Destino


Es jueves, son las 8  y media de la noche, bajo de un taxi cerca de la Zona Rosa, es una noche como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una sola pieza, zapatillas negras de tacón alto  y el viento sopla sobre mi rostro  y juega con mi pelo largo. Camino sin ningún rumbo, tal vez a cualquier bar, no importa lo que tome nada me hará olvidar, no traigo ni un centavo pero lo que me interesa es buscar quien pagara.

            Un hombre blanco, robusto, de edad madura, se acerca y me pregunta -¿De qué huyes?- Realmente no me importa lo que diga, cualquier cosa que respondiera se escucharía mal, así que dije sinceramente - del dolor y la vergüenza -, entonces el hombre me dijo - ¿Me dejas acompañarte? - A lo que simplemente di un sí como respuesta. Nos acercamos a la barra él pidió un vodka, yo un coñac; Chocamos las copas y brindamos por la caída de la alegría, por la falta de la paz y por nuestra muerte que algún día ha de llegar. De repente sentí su mirada, me observaba con detalle, me miro a los ojos y dijo – Soy Arturo – y yo le sonreí coquetamente.

Después de tomar varias copas nuestro inconsciente empezaba a salir; nunca me han gustado los hombres maduros pero esté tenia algo especial. Arturo me tomo de la mano y me la acaricio con una ternura maternal, no sé  si la sensación me satisfacio o me asusto, no quería lastimarlo; pues he aprendido en la vida a no deber de amar  y que el único ser confiable es la soledad. Pense entonces: tal vez quiere jugar, pero ¿A qué? Era la pregunta y la respuesta surgió de la voz de él. – Creo que todos los hombres tienen un secreto que nadie conocerá jamas, ni tu esposa, ni tus hijos, ni tu amante, ni tu confesor. Nadie lo sabrá ¿Quieres conocer el mío? – No sabia que decir, sólo sé que ahora puedo ser el cómplice de sus locuras o su ejecutor.

Jugar y después matar, ese había sido mi lema, prefiero torturar a un individuo antes de suicidarme. Era el momento de decidir, quizá por locura o curiosidad, de mi boca salió un si y la puerta se abrió sin saber que lo que pasaría después de ese momento marcaría nuestras vidas. Temeroso Arturo pero seguro de lo que iba a decir comenzó  su relato.

-“Nunca tomes demasiado serio la vida terrestre, pues de ninguna manera saldrás de esta vida con vida” (Hubbard) Vivo un mundo de terror interno donde el hombre que ves no es más que un niño con  miedo, harto de  escapar de mi identidad, mostrando a todos una mascara de hombre, es decir, comportarme como un heterosexual, acostándome con mi esposa todas las noches y simular que me gusta, fingir con mi compañeros acerca de lo que pienso de la belleza femenina, reprimir el voltear a ver a un jovencito guapo para no dar motivos de  que sospechar y busco amantes en bares o en Internet para satisfacer mi  necesidad sexual. Día a día me pregunto si la opción fundamental que tome fue la correcta, quizá me equivoque y ahora estoy pagando las consecuencias; una vida solitaria, sin nadie con quien contar, escondiéndome siempre,  tal vez lo peor es que ahora quiero gritar que soy homosexual, pero es demasiado tarde.-

Esa noche, ese lugar, imaginaba la existencia de Arturo, pero no me compadecí de él, por lo regular las confesiones de un adulto tienen como fin conseguir algo, pero yo no estaba dispuesto a ceder, creo que he ennegrado bastante mi alma y ya no deseo obscurecerla más. Arturo me pregunto - ¿Qué piensas de lo que  te dije?, ¿Me entiendes? – En ese momento recordé todo lo  que he pasado en mi vida, las penas y las alegrías, el odio y el temor...  Sólo le conteste: Que difícil ha de ser vivir así...  y me quede callado un momento.

Arturo sabía lo que pensaba, Arturo sabia de mi deseo y Arturo sabia quien era yo.

El clímax del juego llego, me tomo de la cintura  y me acerco a él,  me susurro las palabras “me gustas”, no se porque lo deje acercarse a mí, me imagine muchas cosas que podían suceder, y entonces fue cuando paso lo que esperaba, Arturo propuso irnos de aquel lugar, mi corazón empezó a palpitar rápido y me puse nervioso – no temas si no quieres solo dime – menciono Arturo, yo deseaba de nuevo sentir, tal vez eso me haría  olvidar y accedí... vamos pues... así que salimos de aquel lugar, la noche era tranquila, el pido al valet parkin su auto, un clásico azul marino y pregunto – ¿A donde te gustaría ir? – Vaya cualquier lado era bueno, pero se me ocurrió decir: tú elige por mi no hay problema; entonces salimos sin ningún rumbo específico.

Mientras íbamos de camino él me tomo la pierna y me la acariciaba de la ingle a la rodilla, la reacción fue predecible, me empece a excitar de pronto un semáforo en rojo, una mirada y un beso, ambos sabíamos lo que sucedería.

Circulábamos por Insurgentes  y la pasión empezaba a surgir, yo acerque mis manos a su miembro y un pequeño gemido se escucho, lo toque, tenia unas piernas muy lindas, su pene estaba excitado  y  apretaba su cuerpo con desesperación; empece a  desabrochar su cinturón, y posteriormente le baje la bragueta de su  pantalón negro, y pude apreciar un boxer azul cielo que dejaba entre ver  la grande erección de Arturo. Le pedí de favor que sé levantar un poco del asiento para bajarle la ropa a las rodillas, y fue  cuando vi su piel blanca y sus vellos güeros, tenía un pene grande  y lo empece a masturbar un poco. Con toda intención acerque mi rostro a él, le di un beso y lo lamí hasta dejarlo humectado, solo faltaba un paso y era tomarlo con mi mano e introducirlo a mi boca... ¡un enfrenon! Arturo iba chocar, me golpee la cabeza con el volante y la sangre empezó a salir, un mareo  y después perdí el conocimiento.

            El hombre busca el placer pero el placer no esta hecho para el hombre, esta hecho para la supervivencia y  para la agonía. (Freud) Siempre he buscado algo, pero no sé que es. En las noches de soledad encuentro miles de diablos sedientos de carne, en las mañanas ángeles desnudos rondan por mi alcoba  y en las tardes los hombres buscan a quien  devorar. Me he cansado de mirar alrededor  y descubrir nada. No tengo ni idea que sucedió anoche, solo he despertado en una banqueta... es tarde.

            Que pensar de un tipo que te abandona en un momento en el cual tu vida esta en peligro ¿Qué es un desgraciado? Eso ya no importa  debo de seguir con mi vida. He llegado a mi casa, abro la puerta del baño y me preparo para darme una ducha, quitarme el maquillaje y la peluca, guardar el vestido y los tacones en el closet, eso significa que debo  volver a ser el tipo  bien portado de la sociedad, aceptar las condiciones impuestas y tener una vida mediocre y sin sentido. El trabajo me espera me pongo el traje gris la camisa blanca y la corbata negra; muchos pensaran que el bendolete que trae mi cabeza  sucedió en un accidente cosa que no negare, pero ocultare los  pormenores, mi novia vendrá hoy por la noche con ganas de follar un rato cuando mi alma una vez mas esta desecha, no hay cariño  ni una palabra de aliento, al contrario habrá sudor y gemidos  y nuestros corazones manchados por la lujuria. La existencia es como una lepra pero en vez de que tu carne caiga al suelo, cae tu dignidad. Camino; laboro, como, duermo pero no me siento libre, en mi  hay una lucha interna entre ser  él yo ideal y él yo real, sin embargo debo entender que no hay mas que yo.


            Es jueves, son las 8  y media de la noche, bajo de un taxi cerca de la Zona Rosa, es una noche como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una sola pieza, zapatillas negras de tacón alto  y el viento sopla sobre mi rostro  y juega con mi pelo largo, he pensado en entrar a un bar beber unas copas y esperar a ver que pasara. ¿A quien lastimare hoy?, ¿Quién me maltratara a mí?...  ¡Basta! 

Autor: Víctor López Pelcastre

martes, 24 de mayo de 2016

Entrada 35 – 24/5/16

Tal vez después de tanto pensar me he perdido entre muchas ideas, quizá he vivido con tantas imágenes en mi cabeza que jerarquizarlas sería casi absurdo. Es curioso ver como las metas cambian y mientras más viejo eres la perspectiva de vida gira, los ideales no permanecen y pienso que nos convertimos en aquello que odiamos y contra eso que luchamos todo el tiempo. La energía  que desbordaban nuestros cuerpos junto con todas esas voces que no cesaban y exigían algo más que justicia se han ido apagando. Las obligaciones sociales nos encasillan en una vida laboral de la cual no podemos escapar, los gastos básicos y el sustento de la familia se convierte  en nuestras verdaderas preocupaciones. El trabajo es escaso y el dinero ya no rinde como antes y creo que terminamos cansados de seguir adelante pero no podemos rendirnos, los hijos esperan no sólo el cariño que un Padre puede darles, confían en su protección y ponen su vida bajo su cuidado; ¿Cómo fallarles? Sé que a veces ya no hay fuerzas y no es que no tengamos un cuerpo que soporte, más bien es nuestra mente fastidiada de lo mismo y de todo lo que implique rutina; quieres tu vida de regreso aunque sea un momento pero ya no quieres masticar la realidad y piensas en decir basta, sin embargo el banco y el casero no espera y terminan por quedarse con nuestros pesos.

Huir podría ser una excelente solución y dejar que las cosas tomen sentido sin  que importe el cómo o el cuándo. La verdad es que la visión se me ha vuelto tan nihilista que mi propio juicio se sustenta con mondadientes y es tan voluble que carece de cualquier marco referencial. No tengo miedo de enfrentar el futuro, pero no quiero ser un protagonista en mi propia vida, no necesito ser alguien más, ni siquiera yo mismo. Deseo simplemente  seguir caminando por esa calle que me ha de llevarme a casa al  final del día, cargar energías  frente al televisor y recostarme junto a mi mejor amiga “La soledad”.

Me pregunto sí puedo esperar algo y cuestiono la suerte que me toco, no sé si tenga un destino que no se puede cambiar o sólo tome malas decisiones. Comprendí que la inteligencia no está en el nivel de conocimientos, ni en la experiencia que uno tenga, aquí sólo vale la habilidad para acertar en la vida; pero cuando eres un niño o un joven de clase media no te enseñan a ganar, las culpas y carencias de tus Padres se pagan con regalos por hacer nada y se crece con una falsa expectativa moral. Elegir se vuelve como un juego de dados donde lo que salga es bueno y entonces cumples 25 años y después 10 más y nuestra vida sigue igual, pensamos en planes interminables para mejorar,  es más, damos el paso siguiente y creamos en nuestra mente los procesos que han de llevarnos al éxito… Mentiras! Quien diga que tiene la vida asegurada se olvida que vivimos de prestado y que cualquier estupidez humana puede matarnos y aun siendo conscientes de ello no importa, buscamos nuestro suicidio en medio de todo y lo peor es que somos tan cobardes que nuestro instinto nos lleva a vivir. Quién sabe tal vez sí hoy muriera todo estaría mejor.

En fin,  cada perspectiva es diferente, imagino que en algún punto de este planeta  existen más de dos que experimentan la congoja y se hunden en sus adentros sin encontrar respuestas. La existencia no necesita refutación cuando las contradicciones son parte de nuestra naturaleza, sólo basta tener un poco de paciencia, el mundo es contingente y como se ve, no creo que algo mejore, pero sí sé  una cosa: No puedes pararte; mientras estés vivo no debes detenerte y aunque vivamos solos o nos sintamos solos, hay alguien que nos espera; sé que eso no cambiará tu vida, no la hará mejor, pero tu si podrás hacer de su vida algo mejor.

Autor Victor López Pelcastre