De repente las pérdidas se convierten en fantasía; esos
viejos fantasmas que deambulan sórdidos por la muchedumbre queriendo encontrar ante
la agonía del presente. A veces miro y dejo correr entre mis dedos todas las
apariciones oblicuas que me incitan; aquellas que hacen que mi mente se
despierte de momento deseando un encuentro. No estoy solo, por primera vez
después de mucho tiempo no estoy solo, me he dejado envolver entre brazos
fuertes que someten mi cuerpo bajo el eco silencioso del “no pero si.” Un
poco de pasión desbordaba entre lo sublime, lo inaudito y lo perverso; un poco
de sudor, un poco de consejo y la dicha por recibir el veneno.
Entonces una cucharada al tope; azúcar que se derrama entre
sabanas endulzando más que una cama, pedazos de historia mordidos, sí, por
primera vez comidos por una lujuria que se enmascara de cuero, un amor tórrido enajenado por el anhelo de sentir el más allá reflejado en
los besos; primicias de experiencia, sangre, preciosa voluntad ungida sin un argot
que encasille el momento.
¿Hacia dónde? Hacia donde el tiempo nos lleve, a observar entre el barandal y los barrotes, a jugar como campesinos púberes, hacia un
futuro que se construye sin saber, a plantar arcos de lana inválidos por el
desierto. Un enigma que se gesta
prepotente ante la inocencia, la caricia, la premura y la risa. Un enjambre de
vivencias que hacen cola por ser encontradas y de nuevo: ¿Hacía dónde?
Incertidumbre, desgaste. Por momentos olvido todo concepto real como si quisiera perder
mi cuerpo en su pecho; sólo una canción, la locura infinita que pide desnudarme
en un baile antiguo casi extinto y ser nada. Ahora me quedo con la puerta
abierta sin definir el mañana, sin miedo, sin armas. Ya no soy yo, me encuentro bajo el influjo de una posesión
perfecta demoniaca. Soy él, soy su pecado, su color, su verde, su café, soy donde
la juventud se pierde y la vejez se acerca, la premisa de un silogismo barato que mi dueño adquirió.
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Feeling
the sickness inside
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I will not
die...
(Jonathan
Davis)
Autor: Víctor López Pelcastre