Las palabras se pierden entre la inmensidad de tantas
formas, los pensamientos infinitos de las mentes no pueden lograr encontrarse
de ningún modo y terminan por fallecer ante la falta de comprensión. A veces
imagino todo como si fueran signos de
interrogación que se preguntan más por sí mismos que por la pregunta que
encierran dentro y sólo puedo tener en mi mente frases icónicas que no me permiten distinguir entre la
realidad y la fantasía que encierro en mi vida; sin embargo sé que no
soy el único con historias nocturnas que nadie escucha y descubro un mundo donde tantos hombres como yo están implorando romper
el silencio de su soledad y buscan una víctima a quien relatar un pasado irresuelto
cubierto con mentiras de éxito y de ego.
¿Qué piensas, qué esperas del otro y que ansias encontrar en
tu voz interna? Muchos sufren por la incertidumbre
que enmarca el futuro y declinan sus expectativas
quedándose en un conformismo que se
vuelve su modo de vida. Los mares interminables de desesperación ante los
problemas cotidianos sobrepasan su capacidad de razonamiento terminando así en
una crónica depresión. Los hombres añoran las grandes batallas que nunca
pelearon y presumen sus coronas baratas de victoria ante todos. Creer nuestras
mentiras es un simple requerimiento para poder vivir de una manera digna ante
una sociedad que no sabe ser misericordiosa con la mayoría. En fin, no es el trabajo
ni la posición que tengas, no son tus bienes ni tus autos, no es el éxito que tuviste o que tienen tus hijos, es tu
miseria y tu capacidad para aceptarla y entenderla lo que te hace ser humano.
¿Puedo? No lo sé.
Miro a mi alrededor y me encuentro situado en un universo de melancolías y
carencias afectivas donde el amor se convertido en el deseo inocuo que se busca
como meta en ultimo termino, sin darse cuenta que el amor se ha transformado en
una herramienta de uso desechable y mediático para lograr objetivos. No niego la pureza del
sentimiento pero niego la naturaleza del hombre por captarlo y sentirlo sin confundirlo hasta el punto de
llegar a una codependencia u obsesión, y
así todos sufren, todos lloran y se lastiman a sí mismos. Se inventan corazones
con frases que sólo expresan la necesidad de pertenencia a alguien o algo y se justifican diciendo que “Todo es soportable
por amor” … Y rostros por doquier, el internet está lleno de sitios de citas que
terminan por ser páginas de cruising donde el sexo en todas su formas es
el fin, el afecto ahora se volvió un texting interminable entre personas anónimas
que hacen juramentos motivados visceralmente y que jamás se conocerán; pese a esto nada importa, todo se convierte en
un juego que calma nuestras emociones por unos minutos para engañarnos y decir:
“Estoy bien!”
Todo sigue y nos esforzamos por ser alguien y tener algo
pero “resulta tan extraño que todos los viejos trucos para tener éxito como la
educación, una amplia base de habilidades, las capacidades aritméticas y lógicas,
etc. ya no sean garantía de nada. Imaginemos que habitamos un mundo sin
historia, ni ideología, ingresemos en un halo de paranoia, gritemos desesperadamente y entremos en pánico porqué
nada es lo que parece y lo que parece es peor de lo que se cree. La vida tiene más sentido sí atas una bomba a
tu cuerpo y la haces explotar en una plaza pública llena de gente o INSERTE AQUÍ
ALGO MAS ATERRADOR ____________________________________.
Autor: Victor López Pelcastre.