miércoles, 23 de diciembre de 2015

Entrada 34 – 23/12/15

Las palabras se pierden entre la inmensidad de tantas formas, los pensamientos infinitos de las mentes no pueden lograr encontrarse de ningún modo y terminan por fallecer ante la falta de comprensión. A veces imagino todo como si fueran signos  de interrogación que se preguntan más por sí mismos que por la pregunta que encierran dentro y sólo puedo tener en mi mente frases icónicas  que no me permiten distinguir entre la realidad  y la fantasía  que encierro en mi vida; sin embargo sé que no soy el único con historias nocturnas que nadie escucha y descubro un mundo  donde  tantos hombres como yo están implorando romper el silencio de su soledad y buscan una víctima a quien relatar un pasado irresuelto cubierto con mentiras de éxito y de ego.

¿Qué piensas, qué esperas del otro y que ansias encontrar en tu voz interna?  Muchos sufren por la incertidumbre que enmarca el futuro y declinan  sus expectativas quedándose en un conformismo que  se vuelve su modo de vida. Los mares interminables de desesperación ante los problemas cotidianos sobrepasan su capacidad de razonamiento terminando así en una crónica depresión. Los hombres añoran las grandes batallas que nunca pelearon y presumen sus coronas baratas de victoria ante todos. Creer nuestras mentiras es un simple requerimiento para poder vivir de una manera digna ante una sociedad que no sabe ser misericordiosa con la mayoría. En fin, no es el trabajo ni la posición que tengas, no son tus bienes ni tus autos, no es el éxito que tuviste o que tienen tus hijos, es tu miseria y tu capacidad para aceptarla y entenderla lo que te hace ser humano.  

¿Puedo?  No lo sé. Miro a mi alrededor y me encuentro situado en un universo de melancolías y carencias afectivas donde el amor se convertido en el deseo inocuo que se busca como meta en ultimo termino, sin darse cuenta que el amor se ha transformado en una herramienta de uso desechable y mediático para  lograr objetivos. No niego la pureza del sentimiento pero niego la naturaleza del hombre por captarlo  y sentirlo sin confundirlo hasta el punto de llegar a  una codependencia u obsesión, y así todos sufren, todos lloran y se lastiman a sí mismos. Se inventan corazones con frases que sólo expresan la necesidad de pertenencia a alguien o algo y  se justifican diciendo que “Todo es soportable por amor” … Y rostros por doquier, el internet está lleno de sitios de citas  que  terminan por ser páginas de cruising donde el sexo en todas su formas es el fin, el afecto ahora se volvió un texting interminable entre personas anónimas que hacen juramentos motivados visceralmente  y que jamás se conocerán;  pese a esto nada importa, todo se convierte en un juego que calma nuestras emociones por unos minutos para engañarnos y decir:  “Estoy bien!”

Todo sigue y nos esforzamos por ser alguien y tener algo pero “resulta tan extraño que todos los viejos trucos para tener éxito como la educación, una amplia base de habilidades, las capacidades aritméticas y lógicas, etc. ya no sean garantía de nada.  Imaginemos que habitamos un mundo sin historia, ni ideología, ingresemos en un halo de paranoia, gritemos  desesperadamente y entremos en pánico porqué nada es lo que parece y lo que parece es peor de lo que se cree.  La vida tiene más sentido sí atas una bomba a tu cuerpo y la haces explotar en una plaza pública llena de gente o INSERTE AQUÍ ALGO MAS ATERRADOR ____________________________________.


Autor: Victor López Pelcastre.