martes, 24 de mayo de 2016

Entrada 35 – 24/5/16

Tal vez después de tanto pensar me he perdido entre muchas ideas, quizá he vivido con tantas imágenes en mi cabeza que jerarquizarlas sería casi absurdo. Es curioso ver como las metas cambian y mientras más viejo eres la perspectiva de vida gira, los ideales no permanecen y pienso que nos convertimos en aquello que odiamos y contra eso que luchamos todo el tiempo. La energía  que desbordaban nuestros cuerpos junto con todas esas voces que no cesaban y exigían algo más que justicia se han ido apagando. Las obligaciones sociales nos encasillan en una vida laboral de la cual no podemos escapar, los gastos básicos y el sustento de la familia se convierte  en nuestras verdaderas preocupaciones. El trabajo es escaso y el dinero ya no rinde como antes y creo que terminamos cansados de seguir adelante pero no podemos rendirnos, los hijos esperan no sólo el cariño que un Padre puede darles, confían en su protección y ponen su vida bajo su cuidado; ¿Cómo fallarles? Sé que a veces ya no hay fuerzas y no es que no tengamos un cuerpo que soporte, más bien es nuestra mente fastidiada de lo mismo y de todo lo que implique rutina; quieres tu vida de regreso aunque sea un momento pero ya no quieres masticar la realidad y piensas en decir basta, sin embargo el banco y el casero no espera y terminan por quedarse con nuestros pesos.

Huir podría ser una excelente solución y dejar que las cosas tomen sentido sin  que importe el cómo o el cuándo. La verdad es que la visión se me ha vuelto tan nihilista que mi propio juicio se sustenta con mondadientes y es tan voluble que carece de cualquier marco referencial. No tengo miedo de enfrentar el futuro, pero no quiero ser un protagonista en mi propia vida, no necesito ser alguien más, ni siquiera yo mismo. Deseo simplemente  seguir caminando por esa calle que me ha de llevarme a casa al  final del día, cargar energías  frente al televisor y recostarme junto a mi mejor amiga “La soledad”.

Me pregunto sí puedo esperar algo y cuestiono la suerte que me toco, no sé si tenga un destino que no se puede cambiar o sólo tome malas decisiones. Comprendí que la inteligencia no está en el nivel de conocimientos, ni en la experiencia que uno tenga, aquí sólo vale la habilidad para acertar en la vida; pero cuando eres un niño o un joven de clase media no te enseñan a ganar, las culpas y carencias de tus Padres se pagan con regalos por hacer nada y se crece con una falsa expectativa moral. Elegir se vuelve como un juego de dados donde lo que salga es bueno y entonces cumples 25 años y después 10 más y nuestra vida sigue igual, pensamos en planes interminables para mejorar,  es más, damos el paso siguiente y creamos en nuestra mente los procesos que han de llevarnos al éxito… Mentiras! Quien diga que tiene la vida asegurada se olvida que vivimos de prestado y que cualquier estupidez humana puede matarnos y aun siendo conscientes de ello no importa, buscamos nuestro suicidio en medio de todo y lo peor es que somos tan cobardes que nuestro instinto nos lleva a vivir. Quién sabe tal vez sí hoy muriera todo estaría mejor.

En fin,  cada perspectiva es diferente, imagino que en algún punto de este planeta  existen más de dos que experimentan la congoja y se hunden en sus adentros sin encontrar respuestas. La existencia no necesita refutación cuando las contradicciones son parte de nuestra naturaleza, sólo basta tener un poco de paciencia, el mundo es contingente y como se ve, no creo que algo mejore, pero sí sé  una cosa: No puedes pararte; mientras estés vivo no debes detenerte y aunque vivamos solos o nos sintamos solos, hay alguien que nos espera; sé que eso no cambiará tu vida, no la hará mejor, pero tu si podrás hacer de su vida algo mejor.

Autor Victor López Pelcastre

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