viernes, 25 de agosto de 2023

Entrada 40 - 26/8/2023

Sin Título 1a.

Una sombra, un cálido refugio contra el inminente sol, un lugar tan escaso en un desierto como escaso a veces puede ser el amor en nuestro corazón. Humanos, una especie en peligro de extinción. Un nauseabundo reflejo de lo grandioso de Dios; capaces de hacer todo pero insensibles ante el otro, una contradicción que se configura en un caos llamado sociedad, una estupidez entre la creación y un milagro maldecido por el arrepentimiento y el perdón.

¿Qué se puede esperar?, ¿de quién? De nosotros, cuando no tenemos la capacidad en los momentos cruciales de la vida expresar un poco de compasión por causa de nuestro propio dolor. Un dolor que es propio y hecho por otro igual que sufre tanto o peor que yo.

¿Cómo decirle a alguien que entienda el amor? ¿Cómo mirarlo a los ojos con pureza y hablar de nuestro interior? ¿Cómo ser honestos sí desde infantes tenemos de ejemplo que la mentira es el camino hacia la redención?  ¿A caso está en nuestros genes levantar una oración, confesar nuestros pecados y de inmediato tener el obsequio de la Salvación? ¿Qué se dice cuando te hacen creer a consta de espada, flecha y moral en un todo poderoso cruel y manipulador? ¿Qué se hace? Simplemente sobajar las cabezas, inclinar los hombros y arrodillarse para que, quizá, talvez podamos ser dignos de la bondad de un hijo que, impulsado por un espíritu, (sin saber si es bueno o malo) nos lleve a coexistir con el creador.

Dígame, Padre ¿Como llamar hermano a quien me hiere y me hace la vida tan infeliz? ¿Somos nosotros unos patéticos intentos de perfección que en conjunto nos hacemos llamar humanidad? Hijo... Somos tan simples, tan llanos, tan diminutos, polvo de estrellas dirán unos, milagro del universo, otros, pero en si ni tú, ni yo, ni nadie, simplemente no somos nada; solo somos seres capaces de abrir el hocico para comer y dilatar el ano para defecar.

Autor: Víctor López Pelcastre