martes, 14 de enero de 2014

Entrada 27 - 14/1/14

Todas la cosas que recuerdo, todos esos momentos  que se pierden sin cesar en el tiempo, fotografías abstractas que reflejan un pedazo de la realidad, oscureciendo y  dejando miles de historias en mi cabeza que en el espacio son inconclusas, borrascas del pecado que buscan siempre terminar en suicidio. Por qué todo nos lleva al pasado, por qué no vivir el presente como si nada nos importara, como si la vida fuera ayer y sólo esperemos en el siguiente segundo una explosión nuclear, un momento donde no nos interese el futuro y gocemos de la paz efímera que ofrece la nada. Dónde quedo esa mirada fortuita que aparece cuando se acaba el día? Esa desesperanza que nos lleva a experimentar en las noches de lunes  un vacío tan hondo que nadie es capaz de llenar. Dónde quedo el color del mañana, alguien sabe dónde?

Preferí o quizá preferimos muchos evadir para dejar de  preocuparnos por un mundo en vía de extinción, quitándonos de la cabeza la palabra progreso, descubriendo que el futuro de la sociedad es más decadente que cualquier historia posmoderna contada por Lyotard o Derrida… La personas vagan por la vida pensando en que todo tiene un por qué o que existe algún plan,  se tragan el determinismo como un  dogma  excretando necedad, fanatismo y narcisismo; se olvidan que el destino es incomprensible, carente de lógica y emociones; pareciéramos niños asustados  corriendo a los brazos de Mamá, en otras palabras eso es lo que llamo “Fe”.

Entonces  y la soledad? Que pasa con todos nosotros pegados una computadora, tablet o celular? Nos pasamos la vida en línea esperando un mensaje o una notificación  que nos diga que alguien se interesó por nuestra patética vida. No exponemos en la redes como si nuestro fin fuera masoquista, jóvenes mostrando cuerpos desnudos en venta y otros un poco más maduros regalándose con el fin de  robarse una caricia de cualquiera. Gente buscando emociones  donde  los sentidos se despierten y se atrofien a la vez, estimulándose químicamente el cerebro y secando la poca dignidad que les queda. No  se persigue o quizá no perseguimos  más que una limosna de afecto, no importa como nos usen, ni tampoco lo que nos quiten, no importa las noches interminables de llanto o los días de alcohol y drogas  que nos hacen olvidar, seguimos miserables ante la indiferencia disfrazada de autosuficiencia o en su defecto de una supuesta independencia personal. No somos más que un puñado de temores ante el dolor que buscan esconderse de todo aquello que lastima; se quiere paz, se quiere tranquilidad pero todo eso se obtiene a costa de la soledad.  

Creo que no hay respuestas, sólo algunas creencias colectivas que interpretamos de diferente manera cada uno de nosotros. Pienso que sólo se toma lo que conviene, pero la pregunta sería: Qué es lo que conviene? Bajo que óptica se descubre la línea que marque lo que es bueno de lo malo, lo lindo de lo feo o el goce del sufrimiento?  No hay nada y  tal vez eso es lo más triste porque se pensó que al final habría todo, que se cumpliría cada una de las promesas y seríamos felices… Utopía, estúpido idealismo barato que lo único que consigue es que me pierda a mí mismo por un minuto. 

Víctor López Pelcastre


jueves, 24 de octubre de 2013

Reportaje A - 24/10/13

La Pocha Nostra - Narración de una experiencia plástica y humana
 
Entre apuros y olvidos, ayer en la tarde revisaba el “Face” como ahora le dicen, me intrigaba ver que a veces soy  tan “trollero” en ese sitio y otras veces tan “X”,  mis amigos (los pocos que tengo dirían que soy una especie de “Subhipster”  con todo la idiosincrasia de la Generacion X y la influencia de los libros de Douglas Coupland, cosa que no negare) Pero en fin… El asunto es que ayer encontré un “post”  que menciona que iba a realizarse un ”performance” de la Pocha Nostra en el Centro Cultural España,  así que de inmediato tome por “In Box” a Memo y lo invite, afortunadamente accedió sin problema; para no decir más pormenores, llegamos al sitio poco antes de las 7 pm. y  preguntamos por el evento,  nos dirigieron a una fila de personas donde preguntaban si veníamos al espectáculo, sí decías que si, te ponían una pulserita fluorescente rosa  que se veía patética, pero bueno, entramos y sorpresa. Cuatro plataformas en una sala, se veía bien, un tipo vestido de  indio americano,  se puso hablar sobre el concepto y se especificó que se cumplían varios años de la revista “Generación”, es genial saber que las cosas que se consideran que desaparecieron sigan existiendo, ya que la última  edición de la revista la compre en el 2007.  Sigo adelante,  empezamos  con una plataforma cercana; un  tipo dando una terapia de acupuntura a otro tipo desnudo cubriendo su miembro con una penca de nopal, en cada aguja  traía alguna palabra o marca, denotando todo el consumismo que necesitamos de este mundo globalizado y que además sin ello no se entendería nuestra existencia, simplemente porque no seria posible vivir.  En otra plataforma un tipo vestido de con ropa ajustada de plástico negro con similitudes al “cyberpunk”  tomaba con una estaca  a un cordero (real) muerto, uno de las mejores  exposiciones visuales para nuestro gusto, ya que la connotación del animal  refería un  sentido teológico al Mesías Cristiano como cordero pascual y como el hijo de la Sagrada Familia, exponiendo que con él se jugaba, se aventaba, se azotaba, se mutilaba, se violaba, no era nada y sin embargo era el hijo más amado por sus padres pero el más odiado por el mundo, denuncia de la hipocresía y la falsa moral de los grupos católicos y cristianos que toman el nombre de Jesús como estandarte de fanatismo, lucha de poder y muerte. En otra plataforma una mujer vestida de rojo besando con sus grandes labios grotescos a las personas y jugando con su lengua a través de sus rostros para después convertirse en una sadomasoquista que se satisfacía con un hombre con manos de hojas de maguey y en la ultima plataforma, donde estaba la música (DJ, percusionista y guitarra eléctrica), dos hombres vestidos de mujer con traje de bodas, uno con el clásico que todos conocemos y otro con el vestido de novia del Itsmo de  Tehuantepec, ellos juegan con los asistentes y se desnudan terminando enredados en un listón rojo que posteriormente se compartirlo con el público buscando enredarlos también haciendo una cadena de personas poseídas con el rojo significando  quizá la esclavitud del sistema neoliberal al cual pertenecemos.  El evento termina con cuadros plásticos en vivo por los artistas denunciando con su arte de modo sarcástico y grosero su repulsión a los valores, instituciones, abarcando a la sociedad general; en ese momento todos éramos uno en contra de todo jugando a ser anarquistas de bolsillo y sembrando una semilla de hipocresía en nuestras vidas sintiéndonos que por participar en este tipo de eventos  somos “underground”  y que con nuestros pensamientos subjetivos sin  posibilidad de unificación cambiaremos el mundo.  Pero lejos de esto realmente todo estuvo muy bien… Así que no me importa  @La vaka es la neta y ya!
 
Atte. Víctor López Pelcastre.

martes, 1 de octubre de 2013

Entrada 26 - 1/10/13

Entonces una vez descubrí que las cosas que uno desea pueden  volverse realidad, sé que a veces todo se presenta de un modo que uno no entiende, quizá nada en la vida se espera de igual manera, todo es tan impreciso e inteligible, lleno de ese carácter que crea incertidumbre ante la verdad que, cuando  se quiere no se da y cuando se da no se quiere, tal como si fuera un mundo lleno de contradicciones donde  nada  y todo es. Simplemente pretendemos que todo está bien, siempre y cuando se olvide el dolor, la derrota o la traición, de forma que se crean múltiples realidades que evaden todo tipo de sensaciones de malestar engañado nuestra conciencia y dejando que el placer, el bienestar y la concupiscencia se lo único  que valga lo suficiente para entregarnos de lleno a ellas.
 
 
¿Qué de malo tiene ser quien uno quiere ser? Todo es posible, no hay límites ante ti o ante cualquiera, las identidades son como todo, un artículo de uso que se vende, se desecha o se intercambia según las circunstancias, máscaras que disimulan nuestro yo  tan olvidado y oculto, que nadie, ni uno mismo recuerda.  Te mienten, nos mentimos, es sólo un pretexto para obtener y aun así tan incapaces de poseerlo que se escapa entre los dedos como agua corriente. Vivimos delante del azar y de la fe, con nuestra mente centrada en círculos y cruces de madera, con pretensiones que abarcan nuestra capacidad y sueños que delimitan la felicidad. No tiene, no existe maldad en ser quien uno quiere ser, porque al final sólo  somos un reflejo del propio sistema, de la falsa moral y de una agonía que invade el corazón  de la mayoría dejando en sus almas algunas  semillas de esperanza o de tristeza. Simplemente es.
 
Los dichos, los saberes y todo en lo que creemos no basta, es insuficiente por consecuencia, no se puede decidir de facto de modo que se vive entre paradojas rodeadas de dudas que embaucan nuestros sentidos obstaculizando los verdaderos sentimientos del amor ¿Qué tan conveniente es confiar? En nuestros días todo se reduce a la protección y a la seguridad equivoca, porque de ninguna manera se puede asegurar que todo  estará bien. Los hombres se enloquecen por encontrar un oráculo que indique el futuro el cual de valía a sus sentimientos; lamentablemente no  existe y se regresa al inicio: Lo seguro es lo que se planea, se organiza y se jerarquiza para obtener el resultado o en su lado contrario, la intuición ¿En que creer entonces? En uno mismo para poder creer en el otro,  en el amor y en el odio, en el bien y el mal y en la nula capacidad para acertar, pues sí dudo de todo, entonces dudo que dudo, y sí dudo que estoy dudando, entonces estoy seguro.
 
Díganme pues: ¿Cuál es el fin? Se puede entender el fin como  ese objetivo o meta que uno quiere alcanzar o como  ese último término que indica la conclusión de una etapa o de un todo. En ambos casos todo sería absurdo pensando en que todo se reduce a un instante al cual nadie quiere llegar; el hombre no está diseñado para olvidar y dejar pasar, pensamos tantas veces antes, nos llenamos de inseguridades ante nuestras obras y no podemos optar con carácter ante nuestros sentimientos. Preguntamos incesablemente y requerimos opiniones, buscamos eso que nos de valor  para afrontar la responsabilidad y cuando llegamos a ese punto se finaliza con inconciencia porque nada es tan importante  y nada es tan poco valioso para dejarlo ir;  quizá, simplemente por fin llegamos a amar.
 
Víctor López Pelcastre.

miércoles, 26 de junio de 2013

Entrada 25 - 26/6/13

Qué más quisiera que todas las cosas tuvieran un poco de sentido y que existiera en algún lugar eso que muchos llaman libertad.  A veces me pregunto sí es necesario todo esto para vivir de alguna manera; pienso que en realidad no vivimos, sólo sobrevivimos ante los embates de las circunstancias que en lugar de presentarnos un futuro, se empeñan en que veamos un presente que carece de toda lógica y razón,  donde todo se impone en un indeterminado de decisiones sin  saber sí fueron las correctas; es como si todos tuvieran una visión particular  la cual supone estar bien y tal vez sea cierto, de alguna manera  cada persona es un mundo donde se enmascaran todos los sentimientos y los  deseos,  un espacio donde se reprime y el contexto es un infierno, donde no basta el anhelo para sentir y dejar sentir a los demás el amor que llevamos dentro.
 
 
Y es innegable, la vida  se contempla entre pérdidas, perdemos a quienes amamos, a quien está tu lado y nada vuelve,  por eso es que digo que  sobrevivimos  y nos creemos esa patética idea de “volverse a levantar”  pero el dolor no se acaba, siempre hay algo que nos recuerda lo que se fue, personas, trabajos, una vida yacida en el caño y queremos echarle la culpa a todos sin reflexionar que hay cosas que salen de nuestras manos y otras de las cuales somos culpables directamente. A veces, lo juro de verdad, no basta ser inteligente, no tenemos la capacidad de olvidar, sólo cargamos un saco lleno de fracasos y penas donde el existir se vuelve tan difícil, tan pesado que lo único que  quieres es gritar tan fuerte como puedas y aunque lo hagas nadie te escucha, ni te mira, eres como un susurro perdido en el viento que no es capaz de comunicarse con los miles de suspiros que exhalan todas las personas quedando simplemente en esa soledad que tú y yo conocemos.
 
 
Entonces que hay? Evasión, odio, rencor, miedo, melancolía, venganza, ira; el hombre se convirtió en una máquina que es incapaz de encontrar en el mismo paz y ningún argumento, ni las lágrimas que mojan las almohadas harán  que nuestra alma se torne blanca.
 
 
Las noches se vuelven solitarias, te sientes tan vacío, tan pálido, tan muerto como muchos quisieran estarlo, nos cubrimos o quizá sólo yo me cubro la cabeza simulando que todo está bien y le digo a mis amigos “no te preocupes, no pasa nada” Y si, no pasa nada, se te acaba la fuerza para pelear y alzar las manos para decir “bastá!”, pero aun así queda algo, me queda una familia, el amor de un hombre y el cariño de la gente que me considera valiosa, sé que  vivo en un lugar violento, donde  la inseguridad es un artículo de uso diario. Es raro, alguna vez pelee por la justicia, el bien común, la verdad, quería que el mundo  fuera capaz de reconocer al otro, donde la tolerancia  fuera la medida de una sana convivencia; sin embargo, día a día me convencí de que mis ideales eran mentira, no puedes cambiar la naturaleza humana  y no importa, te adaptas, me adecue a que a pesar de  todo, y aprendí que las personas que amas  son las únicas capaces de brindar una esperanza para enfrentar el mañana.
 
 
Víctor López Pelcastre

jueves, 20 de junio de 2013

Entrada 24 - 21/06/13

A veces creo que las cosas no tienen la menor importancia, trato de evadirme pensando en que la realidad no me daña en lo más mínimo; recito en mi cabeza ideas que justifican los hechos de todos y me pregunto si realmente vale la pena perder un poco de mi tiempo en tonterías que me perjudican y no me dejan estar en paz.  Quizá no vale la pena guardar sentimientos negativos en mi corazón, no sé, la verdad no me gusta pensar en que puedo odiar o tener resentimientos contra  alguien, pero si he de ser franco, no me imagino a nadie que no haya deseado un mal a alguna persona que lo ha dañado... Nadie es salvo hasta que Jesús diga lo contrario.
 
Tal vez realmente estamos tan lastimados, tan aturdidos y con tanta indecisión;  tanto dolor adentro, tantas lagrimas  desperdicias por falsas esperanzas y esas melancolías de borrachera que despiertan nuestros demonios. Por qué permitimos tanto  y dejamos que nos utilizarán? Que acaso olvidamos nuestra dignidad? La verdad es que si, decidimos  dejarnos  hasta de nosotros mismos con tal de no perder eso que amaste o que quizá aún amas. Y me odio… Me odio de verdad por tener esa historia  y me evado, me lleno de un mundo fantasioso donde todo lo que tengo es nada y aun así, subsisto en el universo de mis mentiras creyendo que son un mecanismo de defensa contra la decepción que  una mala persona me causo.
 
Entonces que queda?  Fe? En qué?  A veces ni siquiera puedo creer en mí; me levanto como cada mañana y me descubro el pecho frente al espejo, me veo a los ojos con esas grandes ojeras, tantos desvelos pensando y pensando en lo mismo. Quisiera que todo fuera diferente, tal vez un poco diferente,  donde  las alegrías se pudieran contar  con más de una mano y comer un helado no fuera un pecado. Qué tal si un día el sol sale como todas las mañanas y despiertas con una sensación nueva que te llena de vida; no sería interesante vivir un mundo de “Lata  Campbells” y olvidarnos de la música de los 90´s que no hizo más que llevarnos al enfado social sin motivo.
 
Y ahora qué?  Se acabaron las respuestas para el filosofó, se acabó la idea de llegar y pertenecer a un lugar? Todo se acabó todo cuando inició, cuando decidí volar por mi cuenta  dejando un hogar, cuando confíe en los embustes de los alzacuellos relucientes o en lo besos furtivos de esos hombres que me juraron amor.   Sin embargo, a veces, pocas veces creo,  no sé en qué y aunque sé de ante mano que nada tiene sentido, que la felicidad es un invento de mercado para mantener a al hombre ocupado y en un cambio constante… creo  y con eso me quedo, con esa pequeña posibilidad absurda en el futuro y un deseo que racionalizo para no mantener alguna perspectiva en que todo estará bien; al final de cuentas lo deseo y trabajo para ello y quizá, si… Todo estará bien.
 
Autor: Víctor López Pelcastre

miércoles, 22 de mayo de 2013

Entrada 23 - 22/5/13

Después  de tantos años los sabores de la vida se han evaporado, tal vez sólo me queda  ese sentimiento absurdo que no permite nada, pienso que al final de cuentas no vale la pena tanto y quizá no es necesario descubrir para poder llegar a ese mundo feliz. Las ideas, los placeres y los dichos de protesta que se gestan en las calles por una desigualdad que se enmarca en una desesperación social, la penumbra ante los truenos de las balas y  las caras de pánico de la gente que amas;  me pregunto sí es posible responder en ese vacío existencial que no genera respuestas.  “Puedes  desear y no hacer, puedes esperar sentado y engendrar la plaga, no hay opción, no hay revolución, no tengas miedo ya pronto no habrá dolor”
 
Entonces  para qué tantos para qué?  No me imagino viviendo en la comodidad mientras unos piden satisfacción,  la necedad  de querer, de poseer ante la impaciencia por sentir que todo se escapa entre tus manos como el agua. No basta entonces pararse frente a los militares, gritar se volvió insuficiente ante el abuso de poder,  me siento en un lugar donde  no tengo espacio y me asfixio y con recelo  descubro la impotencia de tantos que como yo nos quedamos inútiles ante la basura. Ahora no sé, creí que podría a través de la apertura de conciencias generar esa seriedad  que se necesita para cambiar, para  mirar de frente sin temer a nada… y  ahora qué?   Falsos profetas en los que confié, leer no basto para desencajarme de una sociedad que clama por la sangre y la vida de todos, manipulación, corrupción, falta de todo aquello que es básico para existir y aún  así  mirar cómo nos exprimen para  mandar en nuestro cuerpo.  El hombre se ha vuelto un producto de mercado  y eso me da asco.
 
Dónde me perdí y deje de ser yo? En qué momento adopte tantas expectativas  que se inculcaron como  dogmas para regir mi vida?  Me siento estúpido ante la verdad pero, no tengo otra opción más que adecuarme a la realidad. Maldito el hombre que confía en el hombre, maldito el fruto de tu vientre y maldito el día en que  pusimos nuestra fe en la modernidad.
 
Ahora todo se pierde y se cae ante el eco de la marcha de los escoltas, represión a cambio de libertad,  ideales por sabiduría,  negligencia  que se disfraza de  goce, los sentimientos se confunden y todo pierde sentido ante  un contexto  prematuro que dibuja el final de la historia. Presencia que  se clasifica apta para todo publico, niños educando niños y padres tiranos que engrosan su ego.  No tengo palabras  y nadie tiene ante las imágenes cotidianas, violencia contra violencia;  un hombre que se desfigura ante la moda y se clasifica como  un objeto de lujo. No alcanza  y entre más rápido mejor;  dimensiones que  se pierden, y tú y yo y todos…. “No pasa nada y algo pronto va a explotar!”
 
 
Víctor López Pelcastre
 
Recomendación musical: Deimos – Uno.
Visita su video aquí -> http://youtu.be/8ert2fN_hcw

domingo, 28 de abril de 2013

Entrada 22 - 28/4/13


Quisiera llorar y hundirme en el sofá; a veces…  Si, sólo a veces quisiera llorar  tanto aunque no hubiese porque llorar. Quizá las lágrimas enjuaguen un poco el corazón; no sé, realmente  es uno de esos días donde puedes pensar en todo y dejar que la cabeza gire y se pierda.  Quisiera tener un poco de esa alegría de la que todos hablan y presumen, dejar de lado esa melancolía  como mi única “amiga”  y sonreír ante lo bello de la vida sin tener la mirada perdida.  
 
              Y un Dios se aparece, se mira al espejo y se enorgullece de sí mismo… Qué estupidez es pensar en mantener la fe!
 
Las cosas, esos detalles tan absurdos  que se vuelven importantes, efímeros, un pedazo de cielo comprado en un aparador caro para ser abofeteado por el infierno. La risa maquiavélica de un ángel que vendió su techo por placer,  la congoja de una humanidad que se pudre sin cesar en una esfera azul de agua hirviendo, la desesperación por ser o intentar ser… Y más lágrimas.
 
Entonces nada, sensación equivoca que perturba dejando en el sin sentido con la esperanza absorta ante lo que no existe, un muñequito de migajón que se rompió en el proceso y las ganas reducidas al mínimo para poder llegar a ese estadio donde todo parece lo que es. La realidad, la única que no miente sin importarle que lleguemos al suicidio, la única en la que podemos confiar y dedicarle más de un momento para saber, para aprender a mirar, para comprender y decir tanto aunque nadie lo entienda, para quedemos sólo con el hastió de los santos al sabernos inútiles ante los demás.
 
No importan. Los aromas de esas falsas victorias sacan a luz toda esa mugre que se oculta tras esferas de papel y luz que engolosinan el ego como mecanismo de defensa. Todos tenemos miedo,  ¿Qué sigue? La apatía de un distrito que se embriaga  y se retira a dormir, ese  indigente que con su pelo  tieso y enmarañado es tan valioso en el arte de la denuncia. Tal vez todos deberíamos de morir y dejar tanta palabrería insulsa que sólo lastima una y otra vez.
 
En fin, cada tiempo, cada paso que se da ante la perspectiva se desvanece frente a la verdad, los ideales, lo sueños, los viejos de antaño que creyeron en el fantasía moderna, los padres que se asombraron,  las niñas violadas, la malvada madrastra del cuento y el unicornio azul de Silvio. No tenemos nada, creímos tener un lugar en este mundo porque  así lo dijeron,  nos engañaron diciendo lo especiales que  nos ha hecho la vida, nos convertimos un parapeto irrepetible del diseño divino.  No somos nada, ni nunca lo seremos, y ante  la mirada de asco de todos y ante el desprecio…
 
              Sólo queda olvidar que existió algo para poder ser feliz.
 
Autor. Víctor López Pelcastre