viernes, 5 de agosto de 2011

Enlace 8 - 5/8/11

Cada noche, paso a paso la obscuridad penetra en mí dejando mis anhelos perdidos en la desesperanza, compartiendo un par de galletas con la nada y guardando las lágrimas para el final. La paz, la utopía de una sociedad que clama por justicia y libertad, la mentira de siempre dejándonos ahogados en los sinsabores de la carencia del sentido, una lucha por mi existencial supervivencia queriendo a unísono con mi alma que cada día que pase se pudra y me deje descansar.

Hartazgo, desechos de personalidad que me rodean y no dejan respirar, caricias falsas que tocan mi piel sin intención de amar. Me siento estúpido de resistir entre tantas personas la mediocridad, sin conciencia, con la inteligencia apagada y encontrando la muerte para quien se atreve a pensar.

Un pequeño, un lugar cerrado y los recuerdos, una infancia perdida entre tantas, golpes, sonidos de un cinturón de cuero que pega una espalda, llantos de la mujer que amas, olor a alcohol, una canción melancólica sonando en el radio y de nuevo.. Tu padre.

Comer, pensar, descubrir, hablar… verbos, idioteces del lenguaje que destruyen al ser con sus significados. Cicatrices en forma de marca de agua, pedazos de historia que decoran un cuerpo, espejos nihilistas que miran vidas pasar, destrucción de conciencias y aunque todo este mal siempre puede estar peor.

Y un poco y quizá nada, no veo futuro que encierre mi alma, no quiero despertar a la realidad para callar, solo necesito un poco de verdad, de mi verdad que me evade, que sumerge mi mente en la diferencia para descansar en paz. Sólo tú, sólo yo, el deseo de cobijarnos juntos e imaginar que el amor en algún momento nos pueda salvar.

… deus me occidere

jueves, 14 de julio de 2011

Enlace 7 - 14/7/11

Sin pensar demasiado, pienso en como la vida se transforma día a día. La novedad destituye con un carácter imperativo lo viejo dejando en el desuso todo aquello que es obsoleto. De esta manera el significado de aquello que tiene valor se ve agredido por un carácter comercial que lleva al individuo a decir que todo lo que vale es lo que se presenta en los mass media. Sin embargo no sólo los objetos se vuelven arcaicos; la persona dentro de esta escala representa un artículo más que se valora según sus capacidades, competencias, potencialidades, estilo, círculos sociales a los que pertenece y su poder adquisitivo; por tanto la cosificación del sujeto se ve como una cotidianeidad que se acepta por cada uno de nosotros entrando en un juego social obligado para nuestra supervivencia.

Asimismo los cambios se ven reflejados en las circunstancias que engloban la sociedad, lo valores de la modernidad se modificaron por valores subjetivos, virtuales y de momento que permiten la descomposición y reordenamiento de la misma según el caso sin que se considere criterios estables o universales que legitimen cada acción. El concepto de diversidad y tolerancia permite descubrir nuevos horizontes al hombre, dejando al libre arbitrio su forma de vida, ideologías y saberes creando un sin número de escenarios sociales y conocimientos cada vez más específicos que permiten (poniendo en duda) la evolución del mundo.

-“¿Empieza un nuevo aprendizaje, un nuevo caminar? ¿O debo decir ahora como esta todo entre vosotros? Entonces tengo miedo…” Rilke

miércoles, 29 de junio de 2011

Enlace 6 - 29/6/11

A veces las ganas de sentir se agotan, cada deseo de bienestar es desechado y miras la vida como una trayectoria sin rumbo donde nada de lo que vives parece real. Pienso en los motivos que me den un sentido en cada acción realizada y que a su vez inyecten en mi cuerpo ese sentimiento de plenitud ante lo más absurdo y sublime que se me ofrece. Y de repente miras, te das cuenta que amaneció y maldices el día porque nadie entro a tu casa y te asesino, entonces no queda otra cosa más que llorar por la frustración ante la terrible decisión de tomar una bola de pastillas y esperar a que ellas terminen con tu vida, pero la verdad aunque llore y despierte en la madrugada y me quede pensando sin conciliar el sueño por horas no tengo el suficiente valor para suicidarme… Simplemente tengo miedo.

Es cerca del medio día y el optar por tomar mi píldora de fluoxetina se torna cada vez más difícil; la búsqueda por encontrar algo que no sé que es me hacen recurrir a este medicamente para aspirar a la felicidad, sin embargo cuantas veces no lo he intentado, antidepresivos y litio, psicólogos y credos, tanta lucha a lo pendejo y quizá la única victoria es que he llegado a los 31 años y sigo aquí. ¿Por qué no puedo valorar todo lo que tengo, por qué destruir lo que tanto me ha costado, por qué no concluir lo que he empezado? No sé, es como si el éxito me aterrara, el saber de mis capacidades y de lo que puedo lograr son conocimientos que no puedo integrar y me escudo ante un mundo de arte y literatura subterránea pseudoanarquista que me da una facha de intelectualoide contamporaneo extraño pero que al final de cuentas es sólo un niño deseando ser cuidado.

Y sí soy capaz de realizar una autocritica de mi ser siendo consciente de las limitaciones que tengo y de los medios que debo seguir para crecer e integrarme al mundo, por qué no lo hago? Puede que tal vez no crea en mí lo demasiado para darme el coraje de hacer lo que me corresponde y triunfar, puede ser que en realidad ya me canse de una guerra interna y no quiero más. Tengo amor, tengo apoyo y tengo puesta en mis manos la confianza de quienes creen en mí. Creo que basta de tanta autocompasión y aunque no encuentre una razón por la que deba realizar las cosas las hago, esperando que en el futuro todo lo pueda ver mejor…

Y antes de que el Proxac haga su efecto, termino. Adios.

jueves, 7 de abril de 2011

Enlace 5 - 7/4/11

A veces suelo pensar en mi existencia, en la alegoría que se ha vuelto mi vida entre la pesadez de la rutina y el hastío de lo mismo, sin un incentivo, sin metas claras a cubrir, solo con la ilusión del mañana que traerá una nueva esperanza que me hace mirar el presente como una luz que se apaga, sin controlar el destino, dejando que las cosas pasen sin perspectiva, deseando lo que todos añoran y dejando una huella inerte que nadie tomara en cuenta... Lo siento, fue un día pesado y aunque trato de animarme y convencerme de la bondad de las cosas, descubro que cada acción es tan insegura, tantos miedos, frustraciones y anhelos perdidos en el tiempo; y cuando llegas a las tres décadas te das cuentas cuenta que la vida no perdona y el tiempo paso dejándote en el mismo lugar de siempre, creyendo en utopías y observando mi primera cana al espejo.

Lo extraño es que quizá una caricia bastaría para sentirme pleno, lleno de expectativas que desembocarían en la construcción de un futuro, pero sería inmaduro dejar que las cosas tomen sentido a partir de otro sin descubrirme como un hombre en pos de la alegría, capaz de fabricar sueños que engloben la realidad para desembocar en actos concretos, destruyendo los paradigmas que me encasillan en la agonía de la nada ante lo sublime de mi naturaleza; sin embargo no puedo, necesito de un amor que descubra mi pasión y cree un vinculo de corresponsabilidad entre mi actuar y mis sentimientos.

… A veces no entiendo porque la mayoría de las decisiones son deliberadas, cargadas de emotividad e influidas por las circunstancias. Patético…

Tal vez espero demasiado, a lo mejor he buscando en lugares equivocados ese sabor que da un porque, aquello que permite experimentar ese cumulo de sentido y logra revivir los sentimientos que considere perdidos, puede ser que como comúnmente pasa, tengo todo lo que he querido enfrente de mí y no he sabido valorar lo que he ganado y lo que me han brindando gratuitamente; ese afán de avaricia conjuntado con la inconsciencia que a mi edad ya no es permisible. Me falta madurar, redescubrir mi esencia para no tenerme compasión ante la existencia que se quedo en algunos fracasos y olvidos, es momento de girar, complacer la inquietud por el saber, hacer un in side y dejar que la inteligencia sea de nuevo el timón que de pie para tener confianza en mí mismo.

Sin embargo… Es tarde…

Autor. Víctor López Pelcastre

viernes, 4 de febrero de 2011

Enlace 4 - 4/2/11

A veces el trabajo se convierte en un gran tedio que te permite extraviar tu mente en miles de ideas que no tienen sentido alguno. Pienso mientras escucho “Stret Spirit” de “Radiohead” que durante en la historia personal de cada uno, la vida nos ofrece una gama de vivencias que enriquecen nuestro ser dando como resultado nuestra visión actual del mundo. Así, como ser perfectible que es el hombre, cada acto y experiencia define nuestro carácter y la forma en como tomamos decisiones en nuestro presente, dejando a la subjetividad y a la emotividad cada elección que se tomará en el futuro.

Sin embargo es menester tomar conciencia de nuestro pasado haciendo una retrospectiva que nos permita valorar el presente de modo más objetivo. Esta valorización no corresponde a un deseo propio que surja de facto, por lo regular depende de algún suceso que desequilibra nuestro entorno. De esta forma me pregunto. ¿Cuántas veces no hemos sido unos patanes, ya sea de forma conciente o inconciente, jugando con los sentimientos y la inocencia de otros? La verdad, cuando te das cuenta del daño que has causado a personas que han creído en ti y te han dado su confianza, en lo personal me apena porque no supe descubrir la bondad que había en cada uno de ellos y que me brindaron de manera gratuita.


No obstante aún con lo mal que nos pudimos portar con todos aquellos que no dieron un poco de su cariño y con aquellos que nos hicieron daño; creo que siempre tenemos la posibilidad de revalorar nuestras acciones para darle un nuevo sentido a cada cosa que hacemos y proporcionarle la justa importancia a cada una de las personas que en nuestro presente nos dan su amistad, su cariño y su amor, dando de nuestra parte un voto de confianza teniendo en cuenta que algún día alguien nos puede fallar y no por eso implica que todo termine.

Se que es difícil ver hacia dentro de uno mismo y de quitarse tantas caretas que nos hemos puesto para simular algo que queremos ser pero que no somos. Nos hemos definido como algo perene ante los otros pero no es más que algo contingente que se va. Pienso que vale la pena llegar a un punto de nuestra vida donde la incertidumbre, la desconfianza y el estar a la defensiva se replantee, dando a la posibilidad de explotar nuestro verdadero yo y poder estar en paz con uno mismo.

Vìctor Lòpez Pelcastre

lunes, 24 de enero de 2011

Enlace 3 - 24/1/11

Hace algún tiempo, cuando estaba en mi último año de filosofía mi trabajo de investigación final fue sobre algo llamado “posmodernidad” Sin saber mucho del tema y con muchas preguntas comencé a encontrar diferentes argumentos que en su mayoría me parecían buenos. Uno de ellos era que “vivimos en una sociedad de la simulación, es decir: cada quien dice de si lo que desea que el otro vea y dependerá como construya su imagen según convenga o las circunstancias lo determinen.”

Inicio con este porque no sé sí han notado como todo en nuestro mundo se rige bajo el estandarte de la imagen y del sofisma. Las personas suelen crear un perfil que cubra sus necesidades de autoestima dando al exterior la proyección de ser algo que no es, pero que en último término permitirá obtener los beneficios que quiere. Esto no sólo se puede aplicar al ámbito profesional de cada uno, sino se aplica en todos nuestros aspectos, ya sea familiares, de pareja o de amistad. De esta forma hacemos de nosotros una deconstrucción de nuestro yo según se desee dejando de lado los valores, los ideales o compromisos.

Sin embargo la realidad pertenece a un ámbito un poco más complicado, el hombre necesita creer que lo que hace y lo que dice es coherente, que no hay diferentes “yos” y que el mismo siempre será el mismo en cualquier situación que se le presente en la vida. El problema versa cuando esto entra en la praxis ya que no suele ser así, aclaro no generalizo. Y peor contradicción surge cuando queremos que nuestro alrededor sea un lugar transparente donde sólo reine la verdad.

Lamentablemente la solución no es radical ni variada, el juego social nos permite estar dentro de un paradigma que clama por la contradicción y que al final de cuentas se instala en ella. Me atrevo a suponer que todos sabemos que no somos honestos del todo con todos y quizá ni con uno mismo. La sensación de ser consciente de esta situación lleva a la adecuación de reglas personales y de vida que permiten la sobrevivencia, el placer, el bienestar, el goce y la alegría en un mundo de hombres donde quizá nada es real.

Victor López Pelcastre

lunes, 17 de enero de 2011

Enlace 2 - 17/1/11

A veces solo me basta una canción y sentarme en el piso para poder pensar y escribir un poco; sé que es difícil encontrar espacios donde uno se sienta cómodo, libre y con ganas de ser como uno es sin necesidad de estar bajo el escrutinio de los demás. Quizá sólo basta unos minutos para poder estar en ese estado que te permite encontrarte con tu yo que te lleva redescubrir todos tus sentimientos y deseos perdidos por el tiempo e irrealizables por las circunstancias. Sin embargo por más inmersos que estemos en un mundo que nos pide reestructurarnos una y otra vez para estar en línea con la comunidad global, o simplemente para no perder el empleo… me pregunto sí no vale la pena dejar esa careta impuesta y pintar un momento nuestra vida de colores.

De antemano no negare el pesimismo, la melancolía y la pesadez que tiene la vida; encontrar en la calle a gente con tanto y con tan poco y otros con tan poco que con un dicho te dan todo… y de repente parece que todo tomo sentido y después todo se pierde como siempre. Es raro, no concibo mi existencia ante una realidad que escapa a mi imaginación… Ya no hace falta crear historias ni personajes, todo está contado de una forma tan común que pasa desapercibido, es realidad que siempre está presente ante nosotros y que odiamos ver, es como si quisiéramos escapar y estar, es la contradicción que nos dice lo necesito pero no debo estar con él, es al final de cuentas una indeterminación que nos permite jugar entre los mundos sin la necesidad de pertenecer.

Pero como Shannon Hoon decía: “I don't feel the suns coming out today, its staying in, its gonna find another way. As I sit here in this misery, I don't , think I'll ever see the sun from here. And oh as I fade away, they'll all look at me and say, and they'll say, Hey look at him! I'll never live that way. But that's okay.” Y a veces aunque todo pase y no se pueda descubrir ningún sentido en el camino, considero que no se debe dejar de luchar ni de buscar la manera para encontrar eso que aunque no sepamos que es, nos dejará pintar nuestros momentos de colores y encontrar un destello de felicidad.

Víctor López Pelcastre