A veces el trabajo se convierte en un gran tedio que te permite extraviar tu mente en miles de ideas que no tienen sentido alguno. Pienso mientras escucho “Stret Spirit” de “Radiohead” que durante en la historia personal de cada uno, la vida nos ofrece una gama de vivencias que enriquecen nuestro ser dando como resultado nuestra visión actual del mundo. Así, como ser perfectible que es el hombre, cada acto y experiencia define nuestro carácter y la forma en como tomamos decisiones en nuestro presente, dejando a la subjetividad y a la emotividad cada elección que se tomará en el futuro.
Sin embargo es menester tomar conciencia de nuestro pasado haciendo una retrospectiva que nos permita valorar el presente de modo más objetivo. Esta valorización no corresponde a un deseo propio que surja de facto, por lo regular depende de algún suceso que desequilibra nuestro entorno. De esta forma me pregunto. ¿Cuántas veces no hemos sido unos patanes, ya sea de forma conciente o inconciente, jugando con los sentimientos y la inocencia de otros? La verdad, cuando te das cuenta del daño que has causado a personas que han creído en ti y te han dado su confianza, en lo personal me apena porque no supe descubrir la bondad que había en cada uno de ellos y que me brindaron de manera gratuita.
No obstante aún con lo mal que nos pudimos portar con todos aquellos que no dieron un poco de su cariño y con aquellos que nos hicieron daño; creo que siempre tenemos la posibilidad de revalorar nuestras acciones para darle un nuevo sentido a cada cosa que hacemos y proporcionarle la justa importancia a cada una de las personas que en nuestro presente nos dan su amistad, su cariño y su amor, dando de nuestra parte un voto de confianza teniendo en cuenta que algún día alguien nos puede fallar y no por eso implica que todo termine.
Se que es difícil ver hacia dentro de uno mismo y de quitarse tantas caretas que nos hemos puesto para simular algo que queremos ser pero que no somos. Nos hemos definido como algo perene ante los otros pero no es más que algo contingente que se va. Pienso que vale la pena llegar a un punto de nuestra vida donde la incertidumbre, la desconfianza y el estar a la defensiva se replantee, dando a la posibilidad de explotar nuestro verdadero yo y poder estar en paz con uno mismo.
Vìctor Lòpez Pelcastre
No hay comentarios:
Publicar un comentario