Después de tantos años los sabores de la vida se han evaporado, tal vez sólo me queda ese sentimiento absurdo que no permite nada, pienso que al final de cuentas no vale la pena tanto y quizá no es necesario descubrir para poder llegar a ese mundo feliz. Las ideas, los placeres y los dichos de protesta que se gestan en las calles por una desigualdad que se enmarca en una desesperación social, la penumbra ante los truenos de las balas y las caras de pánico de la gente que amas; me pregunto sí es posible responder en ese vacío existencial que no genera respuestas. “Puedes desear y no hacer, puedes esperar sentado y engendrar la plaga, no hay opción, no hay revolución, no tengas miedo ya pronto no habrá dolor”
Entonces para qué tantos para qué? No me imagino viviendo en la comodidad mientras unos piden satisfacción, la necedad de querer, de poseer ante la impaciencia por sentir que todo se escapa entre tus manos como el agua. No basta entonces pararse frente a los militares, gritar se volvió insuficiente ante el abuso de poder, me siento en un lugar donde no tengo espacio y me asfixio y con recelo descubro la impotencia de tantos que como yo nos quedamos inútiles ante la basura. Ahora no sé, creí que podría a través de la apertura de conciencias generar esa seriedad que se necesita para cambiar, para mirar de frente sin temer a nada… y ahora qué? Falsos profetas en los que confié, leer no basto para desencajarme de una sociedad que clama por la sangre y la vida de todos, manipulación, corrupción, falta de todo aquello que es básico para existir y aún así mirar cómo nos exprimen para mandar en nuestro cuerpo. El hombre se ha vuelto un producto de mercado y eso me da asco.
Dónde me perdí y deje de ser yo? En qué momento adopte tantas expectativas que se inculcaron como dogmas para regir mi vida? Me siento estúpido ante la verdad pero, no tengo otra opción más que adecuarme a la realidad. Maldito el hombre que confía en el hombre, maldito el fruto de tu vientre y maldito el día en que pusimos nuestra fe en la modernidad.
Ahora todo se pierde y se cae ante el eco de la marcha de los escoltas, represión a cambio de libertad, ideales por sabiduría, negligencia que se disfraza de goce, los sentimientos se confunden y todo pierde sentido ante un contexto prematuro que dibuja el final de la historia. Presencia que se clasifica apta para todo publico, niños educando niños y padres tiranos que engrosan su ego. No tengo palabras y nadie tiene ante las imágenes cotidianas, violencia contra violencia; un hombre que se desfigura ante la moda y se clasifica como un objeto de lujo. No alcanza y entre más rápido mejor; dimensiones que se pierden, y tú y yo y todos…. “No pasa nada y algo pronto va a explotar!”
Víctor López Pelcastre
Recomendación musical: Deimos – Uno.
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