viernes, 23 de noviembre de 2012

Entrada 17 - 23/11/12

Fragmento 1 - Desesperanza

Es tan complicado y tan simple que no puedo entender el por qué. Lo hacemos, lo miramos y lo deseamos como si fuera la única cosa valida en el mundo. Pasamos horas navegando, recluyendo en nuestros sentidos fantasías que nos enajenan. No sé, me desahogo como tantos y no importa la edad, ni el sexo, no importa si es con uno o con todos, sólo queremos saber, palpar más allá del deseo, inaugurar el sarcasmo y devolver con los ojos su precio. No lo entiendo y aunque entendiera, qué? Todo seguiría igual, lleno, exhausto, caníbal. Un todo que desencanta en el vacio por un segundo; la nada. No hay nada, al final todo es efímero.




Fragmento 2 - Predeterminación

Usamos cada gota, cada palabra tan delicadamente; somos cazadores tenaces, cautos y serviles que, no importa como sea, poseer es más grande que podriamos pagar miles de penitencias. Nos desvivimos por ello; ya no interesa sí son las 3 de la madrugada o las 10 de la noche… Me uso, me usan, yo uso, 20 minutos, una hora, tal vez sea uno contra otro, tal vez sea virtual
, quizá sólo vea, quizá estaré esperandolo en una habitación, tal vez busque y haga una llamada, tal vez él quiera, tal vez yo no, tantos tal vez y tan poca realidad que al unisonó de todos estaremos como siempre pensativos, marcando con la vista tanta mediocridad, que no interesa ser racional, ni confrontarse, ni esperar….

Fragmento 3 – Ardid

Entonces uno reacciona por un segundo, reflexiona un poco, se descubre, se sabe un ser que no llega más allá de lo que hace, no hay opción, no hay salida y mucho menos perdón. Da tanto miedo y causa tanto dolor que no queremos saber y evadimos todo, olvidamos durante un tiempo todo aquello que nos marca, que nos refleja, que devela nuestra vida y deseamos en lo más profundo que todo sea un misterio pero, sabemos de nuevo, concreto, extraño como si nuestro intelecto se descubriera como un milagro. Así que yo, tú y ellos se juntan y se beben, se toman y se pierden, se miran y se van.


Fragmento 4 – Realidad

… Nuestra vida es tan patética y absurda que falseamos las historias; mentiras que suavizan el malestar y manejan el placer... Cambiamos todo por un encuentro furtivo, casual y deliberado; ponemos en nuestro slogan el ideal del amor, pero en el fondo sólo es un cliché de tontos, otra estrategia que pone de manifiesto nuestra carente autoestima y esa soledad que se d
ibuja en las sonrisas. No tenemos nada y aún hacemos creer que podemos dar; desafortunadamente todos lo saben y comparten el pesar, todo es un juego que en algunas ocasiones puede ser cuestión de azar. Simplemente jugamos a encontrar a alguien que después de unos gemidos se pueda desechar.

Autor. Víctor López Pelcastre

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