viernes, 24 de agosto de 2012

Entrada 16 - 24/8/12


Es tarde, quizá demasiado para esta ciudad, a veces olvido que vivir en la periferia de la urbe es un sinónimo de pertenecer a ninguna parte; ciudades fantasma llenas de amuletos y de viejas vírgenes que se asoman en las esquinas, la sensación de querer ser ante la crudeza de una realidad que se exhibe como una perdida entre transeúntes sin nombres. 

El alumbrado público se ha encendido, iluminando a medias las historias escondidas que nadie cuenta y todos saben. No sé, trato de pensar en las sonrisas frescas, en los momentos de alegría,  en las fiestas y en el sabor de las paletas, en verdad, quiero imaginar todo aquello que viví pero que mi mente no recuerda y no comprendo por qué. Estoy cansado de escuchar relatos y hacer de mi pasado un collage fotográfico que no me dice nada.

De repente todo se detiene, quizá todo se detuvo desde hace tiempo frente a mí, las mismas casas de hace 20 años, las misma gente, sólo que más vieja, con sus rostros llenos de un aire húmedo y de una desesperanza que estampo sus vidas. A la mente viene una vecina, la recuerdo en mi adolescencia  como una mujer de carácter, de esas que no se dejan, orgullosa de sus hijos pero, ayer al ver su pelo desteñido asomándole sus canas, sus ojos hinchados y sin brillo, vestida de una blusa tipo a los 80´s cubierta por un chaleco barato y con una botella de cerveza en la mano que cuidaba como  si fuese su único tesoro. ¿Dónde quedo todo? Parece que nadie pudo cumplir sus sueños y lo único que queda es ahogarlos de la mejor manera. Me pregunto sí mis sueños morirán como los de todos; a lo mejor ya están muriendo y he sido tan tonto que no me he dado cuenta.

Los tiempos cambian, la vida cambia y nos decimos unos a los otros que todo cambia, casi como queriéndonos convencer a nosotros mismos de eso, pero la verdad es que todos añoramos el pasado, y nos aterra ser viejos y descubrir que nuestro tiempo se ha ido, que ya no tenemos la misma energía de antes, nuestros gustos ahora son anticuados y nos encontramos cada vez más solos.  Ahora entiendo por qué mi abuela se pasa la tarde viendo telenovelas;  la verdad da mucho miedo enfrentarse a un presente que ya no nos aporta nada, o mejor dicho, un presente al cual ya no le aportamos nada.

Pero no importa, realmente a esta altura nada importa, sólo hace falta mirar a las calles, todos tan distintos, tan diferentes, cada uno con sus pensamientos y preocupaciones, divagando entre pasos la reflexión de sus acciones; es difícil creer en algo cuando sabes que todo puede perderse, la sensación de inseguridad que nos obliga a defendernos, a vivir del hoy para asegurar un mañana. La posibilidad de  ser, no va más allá de  nuestra posibilidad…

Entro a mi casa y es como si el bosquejo de una película se proyectara; la gente que quieres o que amas pasan por ahí, algunos vienen y otros se van, la versatilidad de las personas es tan extraña que nadie quiere quedarse en el mismo lugar, ninguno quiere tomar los recuerdos y hacerlos suyos, todos huyen, pero no se dan cuenta que este es un sitio seguro, donde nadie te juzga por lo que eres o no fuiste, donde tomos somos iguales  y nos deseamos lo mejor, un lugar donde sabes que todos te aman y donde puedes descansar. Cómo me gustaría saber que  todos estamos juntos, abrazándonos y jugando como antaño, engordando con golosinas y olvidando de nuestro vocabulario la palabra “adiós”.

Autor: Víctor López Pelcastre

viernes, 13 de julio de 2012

Entrada 15 - 13/7/12


De repente las pérdidas se convierten en fantasía; esos viejos fantasmas que deambulan sórdidos por la muchedumbre queriendo encontrar ante la agonía del presente. A veces miro y dejo correr entre mis dedos todas las apariciones oblicuas que me incitan; aquellas que hacen que mi mente se despierte de momento deseando un encuentro. No estoy solo, por primera vez después de mucho tiempo no estoy solo, me he dejado envolver entre brazos fuertes que someten mi  cuerpo  bajo el eco silencioso del “no pero si.” Un poco de pasión desbordaba entre lo sublime, lo inaudito y lo perverso; un poco de sudor, un poco de consejo y la dicha por recibir el veneno.

Entonces una cucharada al tope; azúcar que se derrama entre sabanas endulzando más que una cama, pedazos de historia mordidos, sí, por primera vez comidos por una lujuria que se enmascara de cuero,  un amor tórrido  enajenado por  el anhelo de sentir el más allá reflejado en los besos; primicias de experiencia, sangre, preciosa voluntad ungida sin un argot que encasille el momento.

¿Hacia dónde? Hacia donde el tiempo nos lleve,  a observar entre el barandal y los barrotes,  a jugar como campesinos púberes, hacia un futuro que se construye sin saber, a plantar arcos de lana inválidos por el desierto.  Un enigma que se gesta prepotente ante la inocencia, la caricia, la premura y la risa. Un enjambre de vivencias que hacen cola por ser encontradas y de nuevo: ¿Hacía dónde?

Incertidumbre, desgaste. Por momentos  olvido todo concepto real como si quisiera perder mi cuerpo en su pecho; sólo una canción, la locura infinita que pide desnudarme en un baile antiguo casi extinto y ser nada. Ahora me quedo con la puerta abierta sin definir el mañana, sin miedo, sin armas. Ya no soy yo,  me encuentro bajo el influjo de una posesión perfecta demoniaca. Soy él, soy su pecado, su color, su verde, su café, soy donde la juventud se pierde y la vejez se acerca, la premisa  de un silogismo barato que mi dueño adquirió.  

-          Feeling the sickness inside
-          I will not die...
(Jonathan Davis)

Autor: Víctor López Pelcastre

miércoles, 6 de junio de 2012

SAD ROBOT


Todas la vida he esperado algo que me diga que lo que hago vale un poco en el mundo… Camino por la carretera en busca de alguien como yo, alguien que mantenga una ilusión en medio de lo absurdo, que trate de ver más allá de los logros y el bien personal, que mire el cielo y se deleite con las nubes, que le tema a la noche que vibra de estrellas, una persona que se atreva a descubrir en las miradas sus sentimientos y que en su corazón siga esa chispa que te hace creer en el amor.

Aunque yo este hecho de transistores y chips conectados por cables de fibra óptica y no tenga un corazón humano soy algo que siente; no puedo hacer mucho de lo que tú haces, no puedo besar a nadie, no puedo reproducir una lagrima que salga de mis ojos, no tengo ojos y no sé quién soy. Hace años que desperté sin conciencia, tenía en mi cabeza instrucciones a realizar y por un tiempo las hice, nunca sentí cansancio físico, sólo miraba  mi contador de energía y cuando llegaba a 10 % me conectaba  y recargaba sin problemas. Un día se me ocurrió voltear la cabeza a la izquierda y luego a la derecha y de repente sentí algo dentro de mí, un vacio enorme, como si me hubiesen quitado todos los procesadores y me quedara disperso en la nada. Deje todo, me desconecte de mi fuente y corrí lo más rápido que pude. Es horrible perder el sentido de todo…

Después de un tiempo mi batería se agoto provocando quedarme inerte por muchos meses hasta que un hombre me encontró, un viejo barbón y de anteojos que me conecto a no sé dónde; al ver que funcionaba me abrazo, ¡mi primer abrazo! me dio un nombre, me limpio, me cuido como su objeto más preciado. Yo sé que me amaba y yo lo amaba a él; jugábamos por horas cartas y yo aún pudiendo ganar me dejaba perder con tal de ver su sonrisa y sus ojos color miel a medio cerrar; no nos hacía falta nada pero un día, como todo lo viviente en la tierra se fue, no se a donde, no aviso, ni siquiera me dijo Adiós.

Desde entonces decidí caminar por donde sea, con la conciencia de que en algún lugar y en algún momento encontrare a alguien más que me brinde un poco de cariño y a quien yo le pueda brindar mi corazón de hojalata que necesita amar.

Pregunta del Robot - ¿Por qué las ilusiones se pierden en la realidad?
El Robot responde: - No lo sé, yo no las quiero perder.

Autor: Víctor López Pelcastre

miércoles, 30 de mayo de 2012

Enlace 14 - 30/5/12

Un segundo y el silencio corre por los pasillos destruyendo cada pisca de conciencia; el amante; la figura tórrida que exacerba mi cuerpo y se delita con el deseo indeciso por conseguir un amor; la ley, la penumbra que calla entre las sombras que se venden por piedad; sin Dios, sin armas, sin la tinta que combina el intelecto y la rabia; desvalido ante todo y protegiendo la nada, un claro obscuro que análoga la existencia y se debate entre la idea de seguir viviendo o fenecer.

Y da un paso, da otro y después corre, no se imagina un mundo sin ello, sin la caricia perdida, sin la palabra, sin la mentira, simplemente corazones destrozados que se hunden pidiendo ser escuchados y abrazados, ya no les importa ser tocados por morbo, ni ultrajados; la necesidad de querer ser donde no existen, donde la risa huyo, donde no cabe más la decencia y se valora lo obediencia. Realidad basura, realidad superflua, solamente realidad.

Entonces, ¿a donde mirar, a donde correr para cobijarse y cubrir la cabeza? ¿Qué no importan los sentimientos y los buenos deseos? Ahora sólo nos interesa la ambición desmedida por la verdad, eso que ha de calmarnos un poco para sentir que todo tiene sentido, congelando los gritos sórdidos y convirtiéndolos en un eco hueco entre los cerros. La avaricia, la codicia por tener algo que no se quiere perder, la necesidad de cubrir horizontes y pintar arcoíris, de guardar recuerdos que al final son sumergidos en nuestro infierno. Misericordia maligna proveedora de esperanza que asesina y se va.

Respuestas, mecanismos de defensa que concluyen sin saber, pedagogía divina inservible, fetichista e inestable. A veces pienso que mi racionalidad se paralizo por la cordura que me ofrece el mundo; no hay opción, ni salida, únicamente la capacidad de crear, de mirar sin demiurgo, de hacer un inside que posibilite ser algo más, de modo que quizá y sólo quizá para alguno de nosotros el mañana cambiará.  

                      “El hombre está condenado a ser libre.” Sartre

 
Contacto: Facebook: /vilopel Twitter: @Vilopel Instagram: @victor_el_destructor

martes, 7 de febrero de 2012

Enlace 13 – 7/2/12

Historias, caminos entre tejidos sin sentido, pedazos de tiempo grabados en la memoria, instrumentos del dolor que nos recuerdan lo endeble de nuestro ser, lagrimas y cenizas, deseos perdidos que se ocultan entre flores sin polen, desechos, miseria sin un absoluto que da referencia a nada… SOLEDAD.

Quisiera tener la certeza de que mañana despertare con imágenes ciegas y terminar con la pesadez que entorpece mi conciencia, deseo mirar las tardes radiantes de vida, complementarme conmigo mismo en un binomio de perdón y placer; vivir un aislamiento que me deje crear y distribuir los sentidos internos en letras obscuras inentendibles para otros…. Simplemente poder ser yo sin la necesidad de alguien, solo, hundido en mi cabeza e intentando no vivir.… SUPERVIVENCIA.

No pretendo convencer, ni siquiera mostrar la realidad, no busco que me amen, sólo deseo la indiferencia del trato habitual; hombres ajenos y distantes, sombras sin sed que emanan un aliento desechable en un contexto de premisas falsas… 31 años sin vida, corriendo escuetamente por la libre, sin sitio, sin nada, imaginando lo que no he hecho para no sufrir jamás... INCOHERENCIA.

Y al fin entiendo que la posibilidad de la felicidad también se encuentra en la cerrazón, en la amargura de una existencia que no clama más. Pretendo encontrar en la belleza extrema voces guturales expresando su pasión; deseo descubrir en los ojos de otoño el color ocre de un beso manchado, espeso, deliberante y sumiso, para ser tú en lo absoluto, mientras me deleito con tu dulzura corpulenta que se esconde entre tus piernas, dando tiempo a la semilla y olvidando que creí en algo hermoso e ilusorio y que al cual sencillamente le di el nombre de “amor”… CONTEXTO.

--- [Y a pesar de haberme dado vida no eres nada para mi]--- *

* Fragmento de la canción “Semen” Interpretada por LARVA

Autor: Víctor López Pelcastre

lunes, 16 de enero de 2012

Enlace 12 - 16/1/12

De repente uno piensa que las cosas tienen un sentido propio, donde todo gira en torno a un status estable que permite descubrir entre la muchedumbre miles de posibilidades para ser feliz. La sociedad de consumo y los medios masivos de comunicación permiten una interrelación global sin necesidad de desplegar un gran esfuerzo para poseer lo querido. Ahora todo está a nuestro alcance haciendo un clik desde un smartphone, una laptop o un tablet, es decir todo se vuelve portátil, utilizable, cambiable y vendible.

He leído varios libros que dicen que la humanidad pierde su humanidad, su sentido de pertenencia a la raza se cambia por el sentido de posesión y poder, adquirir lo que deseas sin importar los medios, la felicidad efímera es el último fin. ¿Qué es la felicidad efímera? Aquello que nos produce un goce en el momento; ya no se espera un mañana ni mucho menos futuro, la deconstrucción social nos lleva a vivir la vida como un hoy; “el hoy es toda la vida” la certeza de que exista algo después del hoy es una utopía y reducimos todo a un momento, un espacio, el placer que delita un segundo yéndose para siempre.

De esta forma podemos ver dos vertientes; la primera es la generalización del individuo o dicho de otra manera la desaparición del tú, es decir, todo es lo mismo, sea x o y el resultado será el esperado, la radicalidad del uso ya sea bajo un parámetro de compra venta o de donación gratuita para conseguir un bien reclama su lugar dentro de una sociedad que perdió su humanidad para cosificarse perenemente sin importar nada más que el fin. La segunda permea el parámetro individual, el sentido de vivir apresuradamente y desesperadamente, la vida se termina y mientras más experimento, más siento y mientras más siento más conozco; de esta forma mi valía como individuo sube, no importa si se daña a otros, el tiempo se agota, nos encontramos ante una insaciable búsqueda de más donde el limite no existe.

¿Cuántas veces no ingresamos a internet y miramos el “facebook” y cualquier otra página que nos proporcione un contacto directo con otros? Los slogans básicos son: “busco una aventura”, “quiero pasar buenos momentos contigo” “busco amigos” etc. Sólo se trata de un mercado ¿Que necesito hoy para apagar esta soledad y no consumirme en la agonía de mi vida? ¿Qué puedo conseguir que pueda satisfacerme un rato para después tirar? La penuria por sentir es tan fuerte que sobrepasa la razón o quizá la razón se vuelve cómplice del sentir de forma que se busca cualquier estrategia para cazar una presa.

En ultimo termino todo termina, la novedad por lo siempre nuevo se acaba pero no así el deseo por lo nuevo, creo que muchas personas como yo nos estamos cansando de una situación vacía, pretendemos encontrar un poco de algo que nos diga lo que es real de lo que se crea como realidad (suprarealidad) Se que suena antiguo, arcaico pero el vivir el presente como única opción me hace pensar en el atardecer donde mi yo fenece sin ser parte de nada, cansado y hastiado de lo mismo, simplemente rogando que todo termine y se pueda vivir otra vida: la del mañana.

Autor. Víctor López Pelcastre