viernes, 13 de julio de 2012

Entrada 15 - 13/7/12


De repente las pérdidas se convierten en fantasía; esos viejos fantasmas que deambulan sórdidos por la muchedumbre queriendo encontrar ante la agonía del presente. A veces miro y dejo correr entre mis dedos todas las apariciones oblicuas que me incitan; aquellas que hacen que mi mente se despierte de momento deseando un encuentro. No estoy solo, por primera vez después de mucho tiempo no estoy solo, me he dejado envolver entre brazos fuertes que someten mi  cuerpo  bajo el eco silencioso del “no pero si.” Un poco de pasión desbordaba entre lo sublime, lo inaudito y lo perverso; un poco de sudor, un poco de consejo y la dicha por recibir el veneno.

Entonces una cucharada al tope; azúcar que se derrama entre sabanas endulzando más que una cama, pedazos de historia mordidos, sí, por primera vez comidos por una lujuria que se enmascara de cuero,  un amor tórrido  enajenado por  el anhelo de sentir el más allá reflejado en los besos; primicias de experiencia, sangre, preciosa voluntad ungida sin un argot que encasille el momento.

¿Hacia dónde? Hacia donde el tiempo nos lleve,  a observar entre el barandal y los barrotes,  a jugar como campesinos púberes, hacia un futuro que se construye sin saber, a plantar arcos de lana inválidos por el desierto.  Un enigma que se gesta prepotente ante la inocencia, la caricia, la premura y la risa. Un enjambre de vivencias que hacen cola por ser encontradas y de nuevo: ¿Hacía dónde?

Incertidumbre, desgaste. Por momentos  olvido todo concepto real como si quisiera perder mi cuerpo en su pecho; sólo una canción, la locura infinita que pide desnudarme en un baile antiguo casi extinto y ser nada. Ahora me quedo con la puerta abierta sin definir el mañana, sin miedo, sin armas. Ya no soy yo,  me encuentro bajo el influjo de una posesión perfecta demoniaca. Soy él, soy su pecado, su color, su verde, su café, soy donde la juventud se pierde y la vejez se acerca, la premisa  de un silogismo barato que mi dueño adquirió.  

-          Feeling the sickness inside
-          I will not die...
(Jonathan Davis)

Autor: Víctor López Pelcastre

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