Victor Lopez Pelcastre
"En mi nuevo silencio me dirijo a mi Granja de Globos Terráqueos y hago girar los planetas. Pienso en Jasmine y en Dan. Pienso en que pienso que conozco a una persona, y luego ¡puf!, me doy cuenta de que sólo conozco una versión en dibujos animados. De pronto hay una criatura de carne y hueso que me impone su presencia, y es imposible de conocer y anda tan perdida como yo, igualmente incapaz de recordar que todas las almas de este mundo sienten dolor, no sólo ellas."
sábado, 1 de julio de 2023
Entrada 39 - 1/7/2023
Cuando miro el cielo, imagino lo patético que es la existencia de cada uno de nosotros, somos una mota de polvo en un océano inmenso llamado universo, nuestra vida es solo causa del azar de cromosomas que de alguna manera se juntaron sin motivo y terminamos viviendo una soledad tan profunda y tan infinita que es imposible de definir con palabras. Me preguntó ¿Será posible que todo tenga un motivo, ese clásico causa - efecto, o solo vegetamos sin sentido ahogandonos en nuestra propia miseria? ... No lo sé, con el paso de mi vida adulta, descubro la indiferencia como principio de humanidad entre cada ser humano. Las necesidades básicas son el motor de arranque y aunque el deseo de poder puede ser el combustible, la anarquía absoluta y el joder a todo y todos parece el motor principal, tanto así que no puedes confiar en nadie y tu instinto de supervivencia es lo único que tienes para sobrevivir en un basurero llamado tierra. Y ¿Cómo escapar de esta maldición llamada vida? ¿Como cambiar nuestro presente para hacerlo mejor, o mejor aún, hacerlo vivible y digno? Anarquía, desorden, guerra, egoísmo y muerte. Una respuesta fácil ante una pregunta fácil, el pésimo ante algo bueno y verdadero, la venganza ante la traición, el odio en favor del amor y al final de cuentas solo queda dos opciones o te vuelves parte del todo o desapareces. ¿Con cuál te quedarás tu? ¿Con cuál me quedaré yo? ...
viernes, 5 de mayo de 2023
Entrada 38 - 05/05/2023
Las noches.
Las soluciones no son siempre las correctas, la necesidad de las personas no responden ante lo que el mundo real nos ofrece y creemos que estamos solos. Nuestro ser carente de afecto pide más y más sin saber como obtenerlo, los mensajes de ayuda puestos en una red social no son más que un escape y un grito de auxilio que nadie escucha. Y sinceramente no tiene ningún sentido explotar los medios para decir que estás mal. Nadie te va a escuchar. ¿Crees que una familia te va a salvar, o que tu amor del momento te hará resurgir de las cenizas y te hará un hombre nuevo? La verdad es que no es así. nadie puede salvarte y nadie puede ayudarte. Estás solo ante un universo que tan despiadado es, que tu vida no vale nada para él. Y qué decir de un creador tan extraño que es imposible de entender. Nuestros problemas son tan inverosímiles que como la nada son pero tan fuertes y enormes como el infinito significan para cada uno de nosotros.
Comprender el sentido de la vida, no es la opción, aunque es parte de nuestra naturaleza; sin embargo es tan amplio y vasto que terminas por delimitar tu sentido ante algunos parámetros que puedes comprender y que a su vez de alguna manera piensas que puedes controlar. La mayoría ante la verdad prefiere una mentira y no importa el camino que elijas, el autoengaño es lo único que obtienes.
Cuando era joven, creía que podía ser feliz con una familia, una esposa e hijos a los que podría mantener por mi trabajo, con el paso de los años, descubrí que mi orientación sexual jamás me dejaría ser feliz en ese plan, pero aún pensé que todo tenía solución y me dije: ¿por qué no dejar a la fé y a un Dios que haga el trabajo pesado mientras con la oración y la ayuda al prójimo pudiera ser feliz? Error número dos y fue cuando decidí dejar todo y empezar con una mala experiencia, seguida de otra y otra hasta que llegas a una edad adulta donde no te queda más. Entonces empiezas a ver que quizá haya algo malo en ti e inicias ante un juego de terapeutas y psiquiatras que te llenan de medicamentos y de ideas de superación que casi te convencen de que el malestar que estas sintiendo puede mejorar, lamentablemente llega cada noche y un ataque de ansiedad te asfixia los pulmones, impidiendo respirar oxígeno, lloras por horas sin poder encontrar consuelo y terminas por automedicarte para tranquilizarte.
Es aquí donde me pregunto sí vale la pena estar vivo, pero no es una pregunta nueva, es algo que por años he tenido presente y que aun con todo lo bueno y lo malo que he vivido no puede salir de mi cabeza. No se sí a todos les pase, pero llega un punto donde crees que ya es suficiente, el punto donde ya has explorado todos las soluciones y escenarios y no queda nada, aunque para todos siempre hay algo más porque seguir vivo. Y así ha sido durante muchos, poniendo ante el deseo más honesto y profundo que he tenido el bienestar para otros. Afortunadamente cada vez mi mente está más cansada, más fastidiada de lo mismo y he empezado a tener otros signos. Ahora tomo medicamentos más fuertes, duermo demasiado y cuando despierto cada cosa que creí real es diferente. No sabes lo difícil que es ver cada mañana tu contexto como extraño, escuchar sonidos que no están ahí y si no duermes ver ilusiones ópticas que te enloquecen. La comprensión del mundo es tan estúpida. ¿A qué le llamas realidad? Estoy tan cansado de seguir luchando pero no se porque luchó y tomó mis medicamentos y quiero convencer a mi cabeza que puede haber algo diferente, pero ya son muchos años y ambos estamos al límite. Episodios de crisis en la calle me hacen dudar de mi capacidad mental. Si pudieras ver lo que yo veo cuando pasa eso. Todo el mundo te ve tan extraño, con miedo, con asco; no es que me importe lo que digan o piensen, lo único que me importa es el por qué me sucede a mi.
Hoy está siendo una noche como esas donde odio estar despierto aun después de media pastilla de Xanas, sin embargo hoy decidí no llorar y preferí escribir y confío en que sea suficiente para no ir por más.
Víctor López Pelcastre 05/05/2023 2.12 am.
sábado, 28 de octubre de 2017
Entrada 37 - 28/10/17
Nunca supe que hacer de mi vida; aprendí tantas cosas que termine por desechar todo, viaje por tantas partes y conocí a muchas personas, algunos me amaron, algunos los ame pero todo tuvo un tiempo y avance, no deje atrás mi historia pero si deseche mis dogmas. No me arrepiento de nada pero no lo volvería a hacer. Los iconos de mi generación marcaron mis pasos y como ellos marque mi propio camino sin sentido. Me di la oportunidad de vivir conmigo mismo y de mi mismo. Las guitarras en mis audífonos fueron mis amigas y las letras depresivas de las canciones me daban la oportunidad de odiar cada cosa que tenia una apariencia ortodoxa. Me asfixie de la realidad y con el tiempo nada cambia, sólo te vuelves viejo, un poco amargado y cansado... La vida te alcanza, no hay escape y te come; consigues un trabajo, si tienes suerte como mi amigo Francisco tienes un hijo, la responsabilidad por el consumismo y ahora llamo a la muerte prematura a través del estrés y mi nefasto conformismo. Así que hoy tengo lo que la mayoría llama estabilidad y cierta felicidad pero yo lo quiero es que el bus en el que viajo sufra un gran accidente... tal vez necesito un poco de paz.
Saludos. Víctor.
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jueves, 26 de enero de 2017
Entrada 36 - 26/1/17
Alguna vez pensé que sería un
hombre y un hombre importante, que usaría un traje, una corbata y en mi mano un
portafolio. Creí todas las palabras de mis Padres e intente hacer las cosas
bien, aún en esos momentos difíciles donde las lágrimas corren por las mejillas
e imagine que los días duros en algún momento se irían e incluso ahora mismo lo
sigo pensando.
No recuerdo mucho de cuando fui
chico, tal vez jugué mucho con mis amigos, tal vez tuve muchos juguetes, tal
vez mi Madre me sonrío muchas veces y mi Padre me cargo en sus brazos, sin
embargo en mis recuerdos vagos esta una pelota de colores que veía desde el
coche, un perro blanco grande y un gato pardo que siempre se acercaba a mi cuando estaba en la
esquina llorando; recuerdo mi casa pintada de un color rojizo, las siestas en
la cama de mi abuela y la vez que me dio varicela. En mi mente están esos
platos de arroz interminables que Mamá me hacía comer, la camioneta blanca de
Papá, los gritos de mi Abue cuando me portaba mal y me encantaría recordar
mucho más. A veces veo las fotos de esa época y me parecen tan extrañas, como
si no fuera yo, no obstante sé que es mi historia y es mejor tener una imagen que olvidar lo
que fui porque si lo hiciese nunca podría saber quién soy.
Durante mi vida siempre quise
hacer muchas cosas, era el clásico niño
que quería ser Medico, Astrónomo, hasta Chofer; lo curioso es que a la fecha
aún no se manejar bien. Cuando creces un poco las cosas cambian, dejas de
preocuparte por el ser y te enrollas como un caracol, el contexto se vuelve
extraño, inentendible para ti; la evasión se convierte en aquello que te permite vivir y la idea de ser diferente
me embriago el corazón. ¿Por qué estudiar donde todos estudian? ¿Por qué mirar
el mundo sólo de una forma? ¿Por qué me sentía y siendo franco, por qué hoy me
siento tan solo? Las cosas se vuelcan contra ti de forma catastral y lo único que quieres es escapar cuando ya no hay referencias. Las busque, lo juro,
pero nadie se me hacía tan especial para imitarlo, entonces decidí hacer un
propio camino, confíe en que podría y sabía que era bueno, pero a la distancia
me pregunto si realmente lo fue.
Una tarde, en ese andar tuve una
esperanza que alimente por años, me sentía poderoso, lamentablemente me engañe,
siempre tuve un conflicto, no podía ser eso que anhelaba cuando yo sabía que
era distinto; así que un día bote todo, recogí mi ropa, me lleve mi cama y abrí
el armario. La vida comenzó y no me importo cometer errores, era feliz, supe
que podía amar, que aun siendo dañado sabía perdonar; no niego, llore muchas
veces pero otras reí, me divertí, conocí tanto, era un aventurero que no
importaba como viajar, ni en donde dormir. Aprendí a escribir mis pensamientos
de una forma intima, con el corazón, sin importar quien lee mis líneas, quería descubrir
en mis sentimientos quien era yo.
Ahora es diferente, uno se vuelve
adulto, dejas de ser idealista, piensas que es demasiado tarde para muchas
cosas; y una noche como hoy, cuando viajas en la ciudad y miras a las personas, tocas tu alma como si fuera la última vez y no tuve opción,
voltee a mi pasado, y me sentí tan melancólico
y gozoso, comprendí que mi crisis no
era por lo que deje de hacer, es porque
había perdido el sentido, me había convertido en un autómata que dejo de
maravillarse por todo; no mentiré hay momentos donde los problemas me
sobrepasan, donde desearía tener el valor para quitarme la vida, pero esta
noche no; tome mis manos y deje que mi espíritu hablara, que curara mis heridas
y me diera la oportunidad de volver a sentir la tinta para poder decirme a mí
mismo GRACIAS.
Autor: Víctor López Pelcastre
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jueves, 30 de junio de 2016
El Destino
Es jueves, son las 8 y media de la noche, bajo de un taxi cerca de
la Zona Rosa ,
es una noche como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una
sola pieza, zapatillas negras de tacón alto
y el viento sopla sobre mi rostro
y juega con mi pelo largo. Camino sin ningún rumbo, tal vez a cualquier
bar, no importa lo que tome nada me hará olvidar, no traigo ni un centavo pero
lo que me interesa es buscar quien pagara.
Un hombre blanco, robusto, de edad madura, se acerca y me
pregunta -¿De qué huyes?- Realmente no me importa lo que diga, cualquier cosa
que respondiera se escucharía mal, así que dije sinceramente - del dolor y la
vergüenza -, entonces el hombre me dijo - ¿Me dejas acompañarte? - A lo que
simplemente di un sí como respuesta. Nos acercamos a la barra él pidió un
vodka, yo un coñac; Chocamos las copas y brindamos por la caída de la alegría,
por la falta de la paz y por nuestra muerte que algún día ha de llegar. De
repente sentí su mirada, me observaba con detalle, me miro a los ojos y dijo –
Soy Arturo – y yo le sonreí coquetamente.
Después
de tomar varias copas nuestro inconsciente empezaba a salir; nunca me han gustado
los hombres maduros pero esté tenia algo especial. Arturo me tomo de la mano y
me la acaricio con una ternura maternal, no sé
si la sensación me satisfacio o me asusto, no quería lastimarlo; pues he
aprendido en la vida a no deber de amar
y que el único ser confiable es la soledad. Pense entonces: tal vez
quiere jugar, pero ¿A qué? Era la pregunta y la respuesta surgió de la voz de
él. – Creo que todos los hombres tienen un secreto que nadie conocerá jamas, ni
tu esposa, ni tus hijos, ni tu amante, ni tu confesor. Nadie lo sabrá ¿Quieres
conocer el mío? – No sabia que decir, sólo sé que ahora puedo ser el cómplice
de sus locuras o su ejecutor.
Jugar
y después matar, ese había sido mi lema, prefiero torturar a un individuo antes
de suicidarme. Era el momento de decidir, quizá por locura o curiosidad, de mi
boca salió un si y la puerta se abrió sin saber que lo que pasaría después de
ese momento marcaría nuestras vidas. Temeroso Arturo pero seguro de lo que iba
a decir comenzó su relato.
-“Nunca tomes demasiado serio la vida terrestre, pues de ninguna manera
saldrás de esta vida con vida” (Hubbard) Vivo un mundo de terror interno donde
el hombre que ves no es más que un niño con
miedo, harto de escapar de mi
identidad, mostrando a todos una mascara de hombre, es decir, comportarme como
un heterosexual, acostándome con mi esposa todas las noches y simular que me
gusta, fingir con mi compañeros acerca de lo que pienso de la belleza femenina,
reprimir el voltear a ver a un jovencito guapo para no dar motivos de que sospechar y busco amantes en bares o en
Internet para satisfacer mi necesidad
sexual. Día a día me pregunto si la opción fundamental que tome fue la
correcta, quizá me equivoque y ahora estoy pagando las consecuencias; una vida
solitaria, sin nadie con quien contar, escondiéndome siempre, tal vez lo peor es que ahora quiero gritar
que soy homosexual, pero es demasiado tarde.-
Esa
noche, ese lugar, imaginaba la existencia de Arturo, pero no me compadecí de
él, por lo regular las confesiones de un adulto tienen como fin conseguir algo,
pero yo no estaba dispuesto a ceder, creo que he ennegrado bastante mi alma y
ya no deseo obscurecerla más. Arturo me pregunto - ¿Qué piensas de lo que te dije?, ¿Me entiendes? – En ese momento
recordé todo lo que he pasado en mi
vida, las penas y las alegrías, el odio y el temor... Sólo le conteste: Que difícil ha de ser vivir
así... y me quede callado un momento.
Arturo
sabía lo que pensaba, Arturo sabia de mi deseo y Arturo sabia quien era yo.
El
clímax del juego llego, me tomo de la cintura
y me acerco a él, me susurro las
palabras “me gustas”, no se porque lo deje acercarse a mí, me imagine muchas
cosas que podían suceder, y entonces fue cuando paso lo que esperaba, Arturo
propuso irnos de aquel lugar, mi corazón empezó a palpitar rápido y me puse
nervioso – no temas si no quieres solo dime – menciono Arturo, yo deseaba de
nuevo sentir, tal vez eso me haría
olvidar y accedí... vamos pues... así que salimos de aquel lugar, la
noche era tranquila, el pido al valet parkin su auto, un clásico azul marino y
pregunto – ¿A donde te gustaría ir? – Vaya cualquier lado era bueno, pero se me
ocurrió decir: tú elige por mi no hay problema; entonces salimos sin ningún
rumbo específico.
Mientras
íbamos de camino él me tomo la pierna y me la acariciaba de la ingle a la
rodilla, la reacción fue predecible, me empece a excitar de pronto un semáforo
en rojo, una mirada y un beso, ambos sabíamos lo que sucedería.
Circulábamos
por Insurgentes y la pasión empezaba a
surgir, yo acerque mis manos a su miembro y un pequeño gemido se escucho, lo
toque, tenia unas piernas muy lindas, su pene estaba excitado y
apretaba su cuerpo con desesperación; empece a desabrochar su cinturón, y posteriormente le
baje la bragueta de su pantalón negro, y
pude apreciar un boxer azul cielo que dejaba entre ver la grande erección de Arturo. Le pedí de
favor que sé levantar un poco del asiento para bajarle la ropa a las rodillas,
y fue cuando vi su piel blanca y sus
vellos güeros, tenía un pene grande y lo
empece a masturbar un poco. Con toda intención acerque mi rostro a él, le di un
beso y lo lamí hasta dejarlo humectado, solo faltaba un paso y era tomarlo con
mi mano e introducirlo a mi boca... ¡un enfrenon! Arturo iba chocar, me golpee
la cabeza con el volante y la sangre empezó a salir, un mareo y después perdí el conocimiento.
El hombre busca el placer pero el placer no esta hecho
para el hombre, esta hecho para la supervivencia y para la agonía. (Freud) Siempre he buscado
algo, pero no sé que es. En las noches de soledad encuentro miles de diablos
sedientos de carne, en las mañanas ángeles desnudos rondan por mi alcoba y en las tardes los hombres buscan a
quien devorar. Me he cansado de mirar
alrededor y descubrir nada. No tengo ni
idea que sucedió anoche, solo he despertado en una banqueta... es tarde.
Que pensar de un tipo que te abandona en un momento en el
cual tu vida esta en peligro ¿Qué es un desgraciado? Eso ya no importa debo de seguir con mi vida. He llegado a mi
casa, abro la puerta del baño y me preparo para darme una ducha, quitarme el
maquillaje y la peluca, guardar el vestido y los tacones en el closet, eso
significa que debo volver a ser el
tipo bien portado de la sociedad,
aceptar las condiciones impuestas y tener una vida mediocre y sin sentido. El
trabajo me espera me pongo el traje gris la camisa blanca y la corbata negra;
muchos pensaran que el bendolete que trae mi cabeza sucedió en un accidente cosa que no negare,
pero ocultare los pormenores, mi novia
vendrá hoy por la noche con ganas de follar un rato cuando mi alma una vez mas
esta desecha, no hay cariño ni una
palabra de aliento, al contrario habrá sudor y gemidos y nuestros corazones manchados por la
lujuria. La existencia es como una lepra pero en vez de que tu carne caiga al
suelo, cae tu dignidad. Camino; laboro, como, duermo pero no me siento libre,
en mi hay una lucha interna entre
ser él yo ideal y él yo real, sin
embargo debo entender que no hay mas que yo.
Es jueves, son las 8 y
media de la noche, bajo de un taxi cerca de la Zona Rosa , es una noche
como tantas de otoño. Traigo un vestido largo color rojo de una sola pieza,
zapatillas negras de tacón alto y el
viento sopla sobre mi rostro y juega con
mi pelo largo, he pensado en entrar a un bar beber unas copas y esperar a ver
que pasara. ¿A quien lastimare hoy?, ¿Quién me maltratara a mí?... ¡Basta!
Autor: Víctor López Pelcastre
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miércoles, 1 de junio de 2016
El futuro no tiene sentido.
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martes, 24 de mayo de 2016
Entrada 35 – 24/5/16
Tal vez después de tanto pensar me he perdido entre muchas
ideas, quizá he vivido con tantas imágenes en mi cabeza que jerarquizarlas
sería casi absurdo. Es curioso ver como las metas cambian y mientras más viejo
eres la perspectiva de vida gira, los ideales no permanecen y pienso que nos
convertimos en aquello que odiamos y contra eso que luchamos todo el tiempo. La
energía que desbordaban nuestros cuerpos
junto con todas esas voces que no cesaban y exigían algo más que justicia se
han ido apagando. Las obligaciones sociales nos encasillan en una vida laboral
de la cual no podemos escapar, los gastos básicos y el sustento de la familia
se convierte en nuestras verdaderas
preocupaciones. El trabajo es escaso y el dinero ya no rinde como antes y creo
que terminamos cansados de seguir adelante pero no podemos rendirnos, los hijos
esperan no sólo el cariño que un Padre puede darles, confían en su protección y
ponen su vida bajo su cuidado; ¿Cómo fallarles? Sé que a veces ya no hay
fuerzas y no es que no tengamos un cuerpo que soporte, más bien es nuestra
mente fastidiada de lo mismo y de todo lo que implique rutina; quieres tu vida
de regreso aunque sea un momento pero ya no quieres masticar la realidad y
piensas en decir basta, sin embargo el banco y el casero no espera y terminan
por quedarse con nuestros pesos.
Huir podría ser una excelente solución y dejar que las cosas
tomen sentido sin que importe el cómo o
el cuándo. La verdad es que la visión se me ha vuelto tan nihilista que mi propio
juicio se sustenta con mondadientes y es tan voluble que carece de cualquier
marco referencial. No tengo miedo de enfrentar el futuro, pero no quiero ser un
protagonista en mi propia vida, no necesito ser alguien más, ni siquiera yo
mismo. Deseo simplemente seguir
caminando por esa calle que me ha de llevarme a casa al final del día, cargar energías frente al televisor y recostarme junto a mi
mejor amiga “La soledad”.
Me pregunto sí puedo esperar algo y cuestiono la suerte que
me toco, no sé si tenga un destino que no se puede cambiar o sólo tome malas
decisiones. Comprendí que la inteligencia no está en el nivel de conocimientos,
ni en la experiencia que uno tenga, aquí sólo vale la habilidad para acertar en
la vida; pero cuando eres un niño o un joven de clase media no te enseñan a
ganar, las culpas y carencias de tus Padres se pagan con regalos por hacer nada
y se crece con una falsa expectativa moral. Elegir se vuelve como un juego de
dados donde lo que salga es bueno y entonces cumples 25 años y después 10 más y
nuestra vida sigue igual, pensamos en planes interminables para mejorar, es más, damos el paso siguiente y creamos en
nuestra mente los procesos que han de llevarnos al éxito… Mentiras! Quien diga
que tiene la vida asegurada se olvida que vivimos de prestado y que cualquier
estupidez humana puede matarnos y aun siendo conscientes de ello no importa,
buscamos nuestro suicidio en medio de todo y lo peor es que somos tan cobardes
que nuestro instinto nos lleva a vivir. Quién sabe tal vez sí hoy muriera todo estaría
mejor.
En fin, cada perspectiva
es diferente, imagino que en algún punto de este planeta existen más de dos que experimentan la
congoja y se hunden en sus adentros sin encontrar respuestas. La existencia no
necesita refutación cuando las contradicciones son parte de nuestra naturaleza,
sólo basta tener un poco de paciencia, el mundo es contingente y como se ve, no
creo que algo mejore, pero sí sé una
cosa: No puedes pararte; mientras estés vivo no debes detenerte y aunque
vivamos solos o nos sintamos solos, hay alguien que nos espera; sé que eso no
cambiará tu vida, no la hará mejor, pero tu si podrás hacer de su vida algo
mejor.
Autor Victor López Pelcastre
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