A veces suelo pensar en mi existencia, en la alegoría que se ha vuelto mi vida entre la pesadez de la rutina y el hastío de lo mismo, sin un incentivo, sin metas claras a cubrir, solo con la ilusión del mañana que traerá una nueva esperanza que me hace mirar el presente como una luz que se apaga, sin controlar el destino, dejando que las cosas pasen sin perspectiva, deseando lo que todos añoran y dejando una huella inerte que nadie tomara en cuenta... Lo siento, fue un día pesado y aunque trato de animarme y convencerme de la bondad de las cosas, descubro que cada acción es tan insegura, tantos miedos, frustraciones y anhelos perdidos en el tiempo; y cuando llegas a las tres décadas te das cuentas cuenta que la vida no perdona y el tiempo paso dejándote en el mismo lugar de siempre, creyendo en utopías y observando mi primera cana al espejo.
Lo extraño es que quizá una caricia bastaría para sentirme pleno, lleno de expectativas que desembocarían en la construcción de un futuro, pero sería inmaduro dejar que las cosas tomen sentido a partir de otro sin descubrirme como un hombre en pos de la alegría, capaz de fabricar sueños que engloben la realidad para desembocar en actos concretos, destruyendo los paradigmas que me encasillan en la agonía de la nada ante lo sublime de mi naturaleza; sin embargo no puedo, necesito de un amor que descubra mi pasión y cree un vinculo de corresponsabilidad entre mi actuar y mis sentimientos.
… A veces no entiendo porque la mayoría de las decisiones son deliberadas, cargadas de emotividad e influidas por las circunstancias. Patético…
Tal vez espero demasiado, a lo mejor he buscando en lugares equivocados ese sabor que da un porque, aquello que permite experimentar ese cumulo de sentido y logra revivir los sentimientos que considere perdidos, puede ser que como comúnmente pasa, tengo todo lo que he querido enfrente de mí y no he sabido valorar lo que he ganado y lo que me han brindando gratuitamente; ese afán de avaricia conjuntado con la inconsciencia que a mi edad ya no es permisible. Me falta madurar, redescubrir mi esencia para no tenerme compasión ante la existencia que se quedo en algunos fracasos y olvidos, es momento de girar, complacer la inquietud por el saber, hacer un in side y dejar que la inteligencia sea de nuevo el timón que de pie para tener confianza en mí mismo.
Sin embargo… Es tarde…
Autor. Víctor López Pelcastre
"En mi nuevo silencio me dirijo a mi Granja de Globos Terráqueos y hago girar los planetas. Pienso en Jasmine y en Dan. Pienso en que pienso que conozco a una persona, y luego ¡puf!, me doy cuenta de que sólo conozco una versión en dibujos animados. De pronto hay una criatura de carne y hueso que me impone su presencia, y es imposible de conocer y anda tan perdida como yo, igualmente incapaz de recordar que todas las almas de este mundo sienten dolor, no sólo ellas."
jueves, 7 de abril de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
Enlace 4 - 4/2/11
A veces el trabajo se convierte en un gran tedio que te permite extraviar tu mente en miles de ideas que no tienen sentido alguno. Pienso mientras escucho “Stret Spirit” de “Radiohead” que durante en la historia personal de cada uno, la vida nos ofrece una gama de vivencias que enriquecen nuestro ser dando como resultado nuestra visión actual del mundo. Así, como ser perfectible que es el hombre, cada acto y experiencia define nuestro carácter y la forma en como tomamos decisiones en nuestro presente, dejando a la subjetividad y a la emotividad cada elección que se tomará en el futuro.
Sin embargo es menester tomar conciencia de nuestro pasado haciendo una retrospectiva que nos permita valorar el presente de modo más objetivo. Esta valorización no corresponde a un deseo propio que surja de facto, por lo regular depende de algún suceso que desequilibra nuestro entorno. De esta forma me pregunto. ¿Cuántas veces no hemos sido unos patanes, ya sea de forma conciente o inconciente, jugando con los sentimientos y la inocencia de otros? La verdad, cuando te das cuenta del daño que has causado a personas que han creído en ti y te han dado su confianza, en lo personal me apena porque no supe descubrir la bondad que había en cada uno de ellos y que me brindaron de manera gratuita.
No obstante aún con lo mal que nos pudimos portar con todos aquellos que no dieron un poco de su cariño y con aquellos que nos hicieron daño; creo que siempre tenemos la posibilidad de revalorar nuestras acciones para darle un nuevo sentido a cada cosa que hacemos y proporcionarle la justa importancia a cada una de las personas que en nuestro presente nos dan su amistad, su cariño y su amor, dando de nuestra parte un voto de confianza teniendo en cuenta que algún día alguien nos puede fallar y no por eso implica que todo termine.
Se que es difícil ver hacia dentro de uno mismo y de quitarse tantas caretas que nos hemos puesto para simular algo que queremos ser pero que no somos. Nos hemos definido como algo perene ante los otros pero no es más que algo contingente que se va. Pienso que vale la pena llegar a un punto de nuestra vida donde la incertidumbre, la desconfianza y el estar a la defensiva se replantee, dando a la posibilidad de explotar nuestro verdadero yo y poder estar en paz con uno mismo.
Vìctor Lòpez Pelcastre
Sin embargo es menester tomar conciencia de nuestro pasado haciendo una retrospectiva que nos permita valorar el presente de modo más objetivo. Esta valorización no corresponde a un deseo propio que surja de facto, por lo regular depende de algún suceso que desequilibra nuestro entorno. De esta forma me pregunto. ¿Cuántas veces no hemos sido unos patanes, ya sea de forma conciente o inconciente, jugando con los sentimientos y la inocencia de otros? La verdad, cuando te das cuenta del daño que has causado a personas que han creído en ti y te han dado su confianza, en lo personal me apena porque no supe descubrir la bondad que había en cada uno de ellos y que me brindaron de manera gratuita.
No obstante aún con lo mal que nos pudimos portar con todos aquellos que no dieron un poco de su cariño y con aquellos que nos hicieron daño; creo que siempre tenemos la posibilidad de revalorar nuestras acciones para darle un nuevo sentido a cada cosa que hacemos y proporcionarle la justa importancia a cada una de las personas que en nuestro presente nos dan su amistad, su cariño y su amor, dando de nuestra parte un voto de confianza teniendo en cuenta que algún día alguien nos puede fallar y no por eso implica que todo termine.
Se que es difícil ver hacia dentro de uno mismo y de quitarse tantas caretas que nos hemos puesto para simular algo que queremos ser pero que no somos. Nos hemos definido como algo perene ante los otros pero no es más que algo contingente que se va. Pienso que vale la pena llegar a un punto de nuestra vida donde la incertidumbre, la desconfianza y el estar a la defensiva se replantee, dando a la posibilidad de explotar nuestro verdadero yo y poder estar en paz con uno mismo.
Vìctor Lòpez Pelcastre
lunes, 24 de enero de 2011
Enlace 3 - 24/1/11
Hace algún tiempo, cuando estaba en mi último año de filosofía mi trabajo de investigación final fue sobre algo llamado “posmodernidad” Sin saber mucho del tema y con muchas preguntas comencé a encontrar diferentes argumentos que en su mayoría me parecían buenos. Uno de ellos era que “vivimos en una sociedad de la simulación, es decir: cada quien dice de si lo que desea que el otro vea y dependerá como construya su imagen según convenga o las circunstancias lo determinen.”
Inicio con este porque no sé sí han notado como todo en nuestro mundo se rige bajo el estandarte de la imagen y del sofisma. Las personas suelen crear un perfil que cubra sus necesidades de autoestima dando al exterior la proyección de ser algo que no es, pero que en último término permitirá obtener los beneficios que quiere. Esto no sólo se puede aplicar al ámbito profesional de cada uno, sino se aplica en todos nuestros aspectos, ya sea familiares, de pareja o de amistad. De esta forma hacemos de nosotros una deconstrucción de nuestro yo según se desee dejando de lado los valores, los ideales o compromisos.
Sin embargo la realidad pertenece a un ámbito un poco más complicado, el hombre necesita creer que lo que hace y lo que dice es coherente, que no hay diferentes “yos” y que el mismo siempre será el mismo en cualquier situación que se le presente en la vida. El problema versa cuando esto entra en la praxis ya que no suele ser así, aclaro no generalizo. Y peor contradicción surge cuando queremos que nuestro alrededor sea un lugar transparente donde sólo reine la verdad.
Lamentablemente la solución no es radical ni variada, el juego social nos permite estar dentro de un paradigma que clama por la contradicción y que al final de cuentas se instala en ella. Me atrevo a suponer que todos sabemos que no somos honestos del todo con todos y quizá ni con uno mismo. La sensación de ser consciente de esta situación lleva a la adecuación de reglas personales y de vida que permiten la sobrevivencia, el placer, el bienestar, el goce y la alegría en un mundo de hombres donde quizá nada es real.
Victor López Pelcastre
Inicio con este porque no sé sí han notado como todo en nuestro mundo se rige bajo el estandarte de la imagen y del sofisma. Las personas suelen crear un perfil que cubra sus necesidades de autoestima dando al exterior la proyección de ser algo que no es, pero que en último término permitirá obtener los beneficios que quiere. Esto no sólo se puede aplicar al ámbito profesional de cada uno, sino se aplica en todos nuestros aspectos, ya sea familiares, de pareja o de amistad. De esta forma hacemos de nosotros una deconstrucción de nuestro yo según se desee dejando de lado los valores, los ideales o compromisos.
Sin embargo la realidad pertenece a un ámbito un poco más complicado, el hombre necesita creer que lo que hace y lo que dice es coherente, que no hay diferentes “yos” y que el mismo siempre será el mismo en cualquier situación que se le presente en la vida. El problema versa cuando esto entra en la praxis ya que no suele ser así, aclaro no generalizo. Y peor contradicción surge cuando queremos que nuestro alrededor sea un lugar transparente donde sólo reine la verdad.
Lamentablemente la solución no es radical ni variada, el juego social nos permite estar dentro de un paradigma que clama por la contradicción y que al final de cuentas se instala en ella. Me atrevo a suponer que todos sabemos que no somos honestos del todo con todos y quizá ni con uno mismo. La sensación de ser consciente de esta situación lleva a la adecuación de reglas personales y de vida que permiten la sobrevivencia, el placer, el bienestar, el goce y la alegría en un mundo de hombres donde quizá nada es real.
Victor López Pelcastre
lunes, 17 de enero de 2011
Enlace 2 - 17/1/11
A veces solo me basta una canción y sentarme en el piso para poder pensar y escribir un poco; sé que es difícil encontrar espacios donde uno se sienta cómodo, libre y con ganas de ser como uno es sin necesidad de estar bajo el escrutinio de los demás. Quizá sólo basta unos minutos para poder estar en ese estado que te permite encontrarte con tu yo que te lleva redescubrir todos tus sentimientos y deseos perdidos por el tiempo e irrealizables por las circunstancias. Sin embargo por más inmersos que estemos en un mundo que nos pide reestructurarnos una y otra vez para estar en línea con la comunidad global, o simplemente para no perder el empleo… me pregunto sí no vale la pena dejar esa careta impuesta y pintar un momento nuestra vida de colores.
De antemano no negare el pesimismo, la melancolía y la pesadez que tiene la vida; encontrar en la calle a gente con tanto y con tan poco y otros con tan poco que con un dicho te dan todo… y de repente parece que todo tomo sentido y después todo se pierde como siempre. Es raro, no concibo mi existencia ante una realidad que escapa a mi imaginación… Ya no hace falta crear historias ni personajes, todo está contado de una forma tan común que pasa desapercibido, es realidad que siempre está presente ante nosotros y que odiamos ver, es como si quisiéramos escapar y estar, es la contradicción que nos dice lo necesito pero no debo estar con él, es al final de cuentas una indeterminación que nos permite jugar entre los mundos sin la necesidad de pertenecer.
Pero como Shannon Hoon decía: “I don't feel the suns coming out today, its staying in, its gonna find another way. As I sit here in this misery, I don't , think I'll ever see the sun from here. And oh as I fade away, they'll all look at me and say, and they'll say, Hey look at him! I'll never live that way. But that's okay.” Y a veces aunque todo pase y no se pueda descubrir ningún sentido en el camino, considero que no se debe dejar de luchar ni de buscar la manera para encontrar eso que aunque no sepamos que es, nos dejará pintar nuestros momentos de colores y encontrar un destello de felicidad.
Víctor López Pelcastre
De antemano no negare el pesimismo, la melancolía y la pesadez que tiene la vida; encontrar en la calle a gente con tanto y con tan poco y otros con tan poco que con un dicho te dan todo… y de repente parece que todo tomo sentido y después todo se pierde como siempre. Es raro, no concibo mi existencia ante una realidad que escapa a mi imaginación… Ya no hace falta crear historias ni personajes, todo está contado de una forma tan común que pasa desapercibido, es realidad que siempre está presente ante nosotros y que odiamos ver, es como si quisiéramos escapar y estar, es la contradicción que nos dice lo necesito pero no debo estar con él, es al final de cuentas una indeterminación que nos permite jugar entre los mundos sin la necesidad de pertenecer.
Pero como Shannon Hoon decía: “I don't feel the suns coming out today, its staying in, its gonna find another way. As I sit here in this misery, I don't , think I'll ever see the sun from here. And oh as I fade away, they'll all look at me and say, and they'll say, Hey look at him! I'll never live that way. But that's okay.” Y a veces aunque todo pase y no se pueda descubrir ningún sentido en el camino, considero que no se debe dejar de luchar ni de buscar la manera para encontrar eso que aunque no sepamos que es, nos dejará pintar nuestros momentos de colores y encontrar un destello de felicidad.
Víctor López Pelcastre
domingo, 9 de enero de 2011
Enlace 1 – 10/1/11
La muerte de la razón, la sensación de que todo está perdido en el tedio y la agonía que encasilla nuestro intelecto. ¿Sabes? A veces en las noches suelo pensar en la sensatez de las cosas, en lo verdadero de los procesos de abstracción y en cada una de la experiencias que enmarcan mi día; quizá no todo tiene que ser importante pero si trascendente, de tal forma que cada uno de las actitudes y decisiones me permitan crecer un poquito. Con esto no quiero verme como un idealista que fantasea con el mundo feliz, pero, tal vez de alguna manera todos tenemos un yo ideal que deseamos cumplir y la esperanza en que el futuro nos ofrezca algo mejor.
Sé que sueno demasiado geriátrico, sobre todo en mis últimos escritos. Puede que quizá las personas de mi edad estén en etapas evasivas o depresivas pensando en cuál sería la mejor forma de quitarse la vida o buscando perderse en algún tipo de vicio; pero sinceramente creo que cuando la juventud comienza a perderse para convertirse en un adulto las cosas que anhelas cambian, de modo que prefieres estar en cama abrazando al ser que amas en lugar de buscar un bar o un antro donde bailar.
En fin, no sé, supongo que la vida nos lleva por diferentes etapas, de repente puedes perderte en el hedonismo efímero y caer en un hueco, en otro momento puedes dejar todo y al siguiente sentirte pleno… Al final solo somos ausencia bajo mil ahoras y fuerza inmensa que se pierde y se va.
Víctor López Pelcastre
Sé que sueno demasiado geriátrico, sobre todo en mis últimos escritos. Puede que quizá las personas de mi edad estén en etapas evasivas o depresivas pensando en cuál sería la mejor forma de quitarse la vida o buscando perderse en algún tipo de vicio; pero sinceramente creo que cuando la juventud comienza a perderse para convertirse en un adulto las cosas que anhelas cambian, de modo que prefieres estar en cama abrazando al ser que amas en lugar de buscar un bar o un antro donde bailar.
En fin, no sé, supongo que la vida nos lleva por diferentes etapas, de repente puedes perderte en el hedonismo efímero y caer en un hueco, en otro momento puedes dejar todo y al siguiente sentirte pleno… Al final solo somos ausencia bajo mil ahoras y fuerza inmensa que se pierde y se va.
Víctor López Pelcastre
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